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martes , 12 diciembre 2017
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Del cinismo de diputados areneros

Del cinismo de diputados areneros

A mediados de la semana pasada, el diputado y jefe de fracción del partido ARENA, en la Asamblea Legislativa, Alberto Romero, atacó al viceministro de Educación Francisco Castaneda, por declaraciones dadas a medios de información, en las que afirmó que “se sentía cómodo con el Presupuesto” asignado a la cartera de Educación para el año fiscal 2018.

Romero, asumiendo una supuesta preocupación por la educación en El Salvador, quiso ridiculizar al viceministro Castaneda, al decir que este desconocía la realidad de la educación y enumeró por ejemplo, la deserción escolar, la falta de techos y hasta de sanitarios, en algunos centros escolares.

La respuesta del viceministro Castaneda es que “en dos quinquenios es imposible resolver todo el descuido acumulado en las escuelas públicas”.

Al diputado Romero se le olvida que en 20 años de Gobierno de su partido no resolvieron la propiedad de 3,600 de un total de 5 mil 184 escuelas.

La falta de arreglo legal de esas 3,600 infraestructuras educativas impedían que el Estado pudiera invertir un tan solo centavo, pues, fácilmente la Corte de Cuentas, observaría e impediría la inversión.

En estas escuelas, que representan el 69.4% de la infraestructura escolar, era en donde se presentaban varios de los problemas planteados por Romero, es decir, que Romero se muestre preocupado por la deteriorada infraestructura de algunos centros educativos públicos, a sabiendas de que el Estado no podía invertir ni un centavo por la propiedad de la infraestructura, es pura manipulación, puro cinismo.

Si el diputado Romero fuera serio, además patriota, lo primero que hubiera hecho es presentar una iniciativa en la Asamblea Legislativa para dotar de recursos a Educación para la compra o expropiación de las propiedades donde funcionan las escuelas públicas.

Si el diputado Romero estuviera preocupado por el deterioro de algunos centros educativos, cuya propiedad no es del Ministerio de Educación, hubiera convencido a otros diputados de su fracción para que aprobaran los bonos para pagar, en dos ocasiones, a las AFP, para evitar que hiciera el recorte al Presupuesto de Educación, entre otro ministerios.

No se vale que Romero diga estar preocupado ahora por el presupuesto a Educación, cuando no detuvo que le quitaran de su presupuesto para las pensiones.

Romero encarna el cinismo que caracteriza a los diputados de su fracción, que se quejan de todo, critican todo, y no dan sus votos para resolver los problemas de país.

Ojalá y la ciudadanía tenga esto presente y el 4 de marzo, día de las elecciones, castigue el cinismo y la hipocresía del partido ARENA.

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