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miércoles , 22 noviembre 2017
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Calendarios tradicionales se niegan a morir
Karina Guadalupe Munguía ofrece los tradicionales calendarios a las personas que transitan por la primera calle poniente, en los alrededores de la Plaza Morazán, San Salvador. Foto Diario Co Latino/ Ludwin Vanegas.

Calendarios tradicionales se niegan a morir

Rosmeri Alfaro
@RosmeriAlfaro

Varias son las personas que conocen el puesto de Irma Melara, quien desde hace más de 30 años ha sido la protagonista para que la tradición de los calendarios tradicionales no desaparezca, a pesar de que las nuevas tecnologías como celulares y dispositivos móviles tengan incorporado un calendario digital.
Mientras muchos compran ropa, zapatos y regalos para el fin de año en el centro histórico, otros optan por comprar su calendario 2017, del tamaño y con el diseño de sus animales o artistas favoritos para apreciarlo los 365 días del año.
Hay de todo tipo, desde paisajes, deportes, automóviles, en fin, una amplia gama de creaciones, incluso con imágenes cristianas para que las personas disfruten viéndolas todo el 2017. “Y lo mejor de todo, a precios cómodos”, aseguraron algunos clientes de Irma, quien vende sus calendarios en la Plaza Morazán.
“Hemos vendido bastante porque en esta temporada la mayoría busca los calendarios para estar preparados el próximo año”, dijo Karina Munguía, quien acompaña a su abuela a vender los calendarios que oscilan entre $0.35 y $3.
Irma, de 64 años, indicó que los que más se han vendido ha sido el de Vicente Fernández y Maluma.
“Desde que los pusimos hemos estado vendiendo, más el de Vicente Fernández, ese ya se terminó pero tenemos de otros artistas como Juan
Gabriel, Marco Antonio Solis, entre otros”, informó.
Ana Gómez, de Ciudad Merliot, y José Franco, de Soyapango son solo algunos de los clientes de Irma y se rehúsan a dejar de utilizar los calendarios tradicionales.
“A mi estos me gustan porque apunto cuando tengo citas en el hospital o cuando debo pagar algo o me van a pagar a mi”, expresó Ana, quien tiene más de 10 años de comprarle a Irma.
Irma aseguró que al dejar ella ese negocio sus nietas continuarán con la tradición.

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