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martes , 21 noviembre 2017
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A mi punto y coma

A mi punto y coma

 

Myranda Flores

 

Perdida entre renglones caigo de las líneas, me sostengo de una coma puesta al azar y con la punta de los pies alcanzo una tilde por la que resbalo.

Y en picada me encuentro con la tinta derramada. De aquel poema que nunca terminamos, a pesar del talento no quisimos.

No sé, sinceramente, si algún día continuará, aunque en el fondo sólo espero que sean puntos suspensivos, lo que siempre hemos sido, lo que somos tú y yo. Perpetuos puntos suspensivos de interminables historias, de días sin horas, de años de noche, de frío sin abrigo y calor desnudo.

Eres la historia que vengo tejiendo con palabras escondidas, rubores, risas, e ilusiones. Aquel cuento con metáforas y figuras literarias que adornan y decoran un amor que contuve y hasta hoy solté. Las alas hechas de todo el papel en los que alguna vez ocuparon espacio todos los sonetos que te dediqué.

Venimos de visitar el país de las letras. Vamos y salimos extasiados y drogados de lo que ellas pueden hacer. Que son mejores que las manos de las furcias dicen algunos forasteros, y nos envidian viéndonos transportar hacia allá, sólo con relatos, sólo con novelas. Tú y yo somos cuento, somos obra, somos crónica, novela y artículo. A pesar de tu socialismo y mi romanticismo, de mi rareza y tu estabilidad, de todo aquello que nos hace ser y no ser, ya ni sé qué es “a pesar”.

Pero alguna vez te has dado cuenta, que somos como aquel escrito sin terminar, sin embargo siempre está siendo editado, avanzado, mejorado y de vez en cuando sin sentido. Que siempre te vas, que siempre me voy, pero que el autor vuelve a entrelazarnos en un efímero segundo llamado vida, que nos envuelve en un yoyo del que tira y tira, que no te quiero ni me quieres pero no podemos olvidarnos, y cuando te siento lejos me siento tranquila, porque sé, que luego de ese punto volverás.

Y me dirás “te quiero” como siempre, deslizando tus dedos por mi cabello y colocándolo detrás de mi oreja, con tu mirada perdida en el vacío cantando la canción que toca el mundo.

¿Pero podríamos poner un punto final ahora? Es que siento que se me viene la eternidad, y cuando ésta llegue, quiero estar segura de poder encontrarte en cada libro.

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