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UNA POLICÍA QUE PREVENGA Y PERSIGA EL DELITO, Y NO AL PECADO Y AL DEMONIO

Alberto Romero de Urbiztondo

Este 29 de septiembre hemos visto en los noticieros a los jefes y personal de la PNC desfilando en procesión con una imagen del arcángel S. Miguel y realizando posteriormente un ritual religioso en la catedral de la Iglesia Católica. Era claramente un acto oficial, shop here donde todo el personal iba uniformado luciendo sus distintivos institucionales. Tal como se explica en el video difundido por la Secretaria de Comunicaciones de la PNC, cure en junio de 1999 se firmó un Convenio entre la Iglesia Católica y la PNC, sovaldi en la que se reconoce a San Miguel Arcángel como patrón de la policía, para que “defienda al pueblo elegido en la lucha contra el demonio”.

Respetamos que cada persona pueda tener sus creencias religiosas o teorías filosóficas y que el Estado les garantice estos derechos, pero pensamos que las instituciones del Estado deben de garantizar su autonomía respecto a cualquier iglesia o grupo religioso. Que una institución tan importante para la población, como la PNC, realice rituales religiosos dando respaldo institucional a una iglesia específica, supone la pérdida de su autonomía y la discriminación hacia el resto de ciudadanía que no se identifica con esa iglesia. El mensaje que difunde la Secretaria de Comunicaciones de la PNC, diciendo que el patrono apoyará a la institución a defender al “pueblo elegido y luchar contra el demonio” genera una tremenda confusión sobre su misión, que es defender a toda la ciudadanía sin distinción, y no del “demonio” y del “pecado”, sino de aquellos que comenten delitos tipificados en nuestra legislación. Las normas morales o “pecados” que dicta una jerarquía eclesiástica determinada, solo obligan a los integrantes de esa iglesia y no a la ciudadanía en general.

Hacemos un ferviente llamado a las autoridades de la PNC, del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública y a la Asamblea Nacional a que velen por mantener la necesaria autonomía del Estado respecto a las iglesias, respetando el carácter laico del Estado contemplado en nuestra Constitución, para que todas las ciudadanas y los ciudadanos podamos seguir viendo a la PNC como una institución sin preferencias ni compromisos con jerarquías religiosas.

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