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Un pueblo valiente

Los y las salvadoreñas, sildenafil pese a la agresión de uno de los grupos de pandilla, physician al implantar un boicot al transporte, como pudo salió a la calle para acudir a su fuente de trabajo, para llevar el sustento a sus hogares, y con ello rechazó la impopular medida.

Y cada vez que los grupos de pandillas atacan a la población con las extorsiones, o con boicots al transporte, como ha ocurrido esta semana, se ganan cada vez más el repudio de la población, que solo quiere tranquilidad, y que la dejen trabajar en paz.

El boicot al transporte y otras agresiones contra la población es condenable, y lo menos que se espera es que el Estado les aplique todo el peso de la ley.

Las pandillas en general, y no solo la que ha implantado el sabotaje al transporte, deben tener claro que el Gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén no aceptará un diálogo con ellos, de allí que su medición de fuerzas, si eso perseguían con el boicot, no la van a lograr.

El Gobierno ha sido claro y firme: no dialogar, y por el contrario, los perseguirá por este y otros delitos.

Y es que buscar doblegar al gobierno, atacando a humildes trabajadores, como los seis motoristas asesinados, no es un gesto propio para el diálogo, además, de que el Gobierno no puede sentarse a dialogar con grupos proscritos por la ley, y que no han abandonado el camino delictivo.

Es urgente, además, que todos los sectores se unan al Gobierno para el combate efectivo de la delincuencia, rechazando acciones criminales como el boicot al transporte, teniendo claridad que la parte represiva es exclusiva de la autoridad competente, por lo que nadie debe tomarse la justicia por sus manos.

Obviamente, lo anterior no debe inhibir a la ciudadanía a colaborar con la autoridad. Pero, fundamentalmente a organizarse para velar, en primer lugar por su familia, y luego con su vecino o vecina, con la comunidad.

Los y las salvadoreñas deben también, pese a estas vicisitudes, llenarse de esperanza, de optimismo, pues, se ha demostrado con muchos hechos y momentos,  en la presente coyuntura, que el pueblo honrado y trabajador se puede sobreponer a cualquier adversidad.

Que ni las desgracias naturales o sociales harán sucumbir al salvadoreño de bien, a la mujer entregada a su familia y al desarrollo del país.

El pueblo debe tener confianza en su autoridad, que no solo está trabajando en la parte represiva, sino también en la prevención.

La ejecución del Plan El Salvador Seguro, elaborado por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, que ha iniciado en Ciudad Delgado, es una muestra de que todos deben participar en la parte preventiva, y que el país puede tener un mejor derrotero.

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