César Villalona
Economía
Según el gobierno salvadoreño, la pobreza se redujo del 25.8% de los hogares en 2024 al 22.5% en 2025. Esa información contrasta, obviamente, con lo que siente la población.
En El Salvador, la pobreza se mide a partir de la capacidad de los hogares de consumir con sus ingresos la canasta básica alimentaria o la canasta ampliada (que también incluye la vivienda, los vestuarios y los servicios básicos). Los hogares que no consumen los alimentos están en pobreza absoluta o extrema y los hogares que los consumen pero no cubren la canasta ampliada están en pobreza relativa.
Cuando en las encuestas de hogares se miden los ingresos de las familias, no solo se toman en cuenta los salarios, las pensiones, los créditos, etc., sino también las remesas familiares.
¿Qué pasó en 2025? Dos cosas:
Primero, según el gobierno, la canasta alimentaria y la ampliada solo aumentaron 2.4% en el área urbana y 2.7% en el área rural. Esos datos no los cree nadie, pero el gobierno los utiliza para que decir que la comida casi no se encareció y que la pobreza disminuyó. Ahí está la trampa.
Segundo, las remesas familiares, que en 2024 solo crecieron en $205 millones, en 2025 aumentaron en $1,508 millones. Sin ese aumento desmedido de las remesas, la pobreza se hubiera disparado, incluso aunque los alimentos no se hubieran encarecido.
¿Por qué las remesas crecieron tanto? Personas conocedoras de este tema dicen que la población salvadoreña que vive en E.U. se adelantó a mandar mucho dinero ante el riesgo de ser deportada. Esa explicación debe ser correcta, pues lo mismo sucedió en las demás naciones de Centroamérica y en otros países.
Si un aumento extraordinario de las remesas ayuda a contener la pobreza, ese hecho no es el resultado de una política pública, sino de una continua emigración. Además, también debemos tomar en cuenta los siguientes aspectos:
1. La pobreza que disminuyó en 2025 (según el gobierno) fue la relativa, pues la extrema (carencia de alimentos) se mantuvo casi igual (7.7% de los hogares).
2. Si comparamos los seis años anteriores al gobierno de Bukele con sus seis de gobierno, notaremos importantes diferencias:
a) En 2013, el 29.6% de los hogares eran pobres. Seis años después, en 2019, la pobreza había disminuido en 7 puntos porcentuales y afectaba al 22.6% de los hogares. Así la encontró el gobierno de Bukele y seis años después, en 2025, la pobreza estaba prácticamente igual, en 22.5% de los hogares.
b) Entre 2019 y 2025, la pobreza relativa bajó pero la extrema aumentó en 135,975 personas (37%), de 368,345 a 504,320, a pesar de que la población total del país disminuyó de 6,704,864 a 6,366,086 personas.
c) En los seis años que van de 2014 a 2019, la deuda pública aumentó en $4,920 millones y, como ya vimos, la pobreza se redujo. En cambio, entre 2020 y 2025 la deuda aumentó en $14,000 millones (71%), la pobreza total se mantuvo igual y la pobreza extrema se disparó.
d) En los años 2014-2019 las remesas familiares sumaron $28,976 millones ($4,829 millones por año) y la pobreza disminuyó. Entre 2020 y 2025 las remesas sumaron $48,078 millones ($8,013 millones por año), la pobreza total siguió igual y la pobreza extrema aumentó.
3. En un país donde disminuye la población y aumentan la deuda pública y la pobreza extrema, es decir, el hambre, no hay desarrollo sino un evidente retroceso.
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