Por: Luis Rafael Moreira Flores
El Colectivo Resistencia Obrera Sindical Salvadoreña (CROSS), en un esfuerzo conjunto y articulado con las principales fuerzas vivas del sector magisterial: Bases Magisteriales Salvadoreñas (BM), Sindicato de Docentes por una Educación para Todos (SINDOPETS) y Sindicato de Maestras y Maestros de la Educación Pública de El Salvador (SIMEDUCO). Así como diversas organizaciones populares del país, ha formalizado una convocatoria abierta y de carácter urgente a toda la clase trabajadora, a los sindicatos, federaciones, confederaciones y al pueblo salvadoreño en general. La cita está fijada para el próximo sábado 31 de octubre de 2026, a partir de las 8:00 a. m., partiendo desde la emblemática Plaza de la Resistencia, ubicada en el Parque Cuscatlán de la capital, bajo la consigna central: ¡Por la dignidad, la justicia social y la defensa de nuestros derechos!
Memoria histórica: A 37 años de la tragedia de FENASTRAS
Cada 31 de octubre, la memoria colectiva del país retrocede de manera inevitable hacia el trágico año 1989, fecha en la que se perpetró el atentado dinamitero contra la sede de la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS). Aquel atentado criminal segó la vida de múltiples sindicalistas y civiles, dejando una herida abierta en la historia social de la nación que, hasta el día de hoy, permanece en la más absoluta impunidad.
Durante el anuncio de la concentración, los portavoces rindieron un solemne homenaje a los mártires de aquel fatídico suceso, recordando con nombres y apellidos a quienes ofrendaron sus vidas en la búsqueda de justicia social. Entre las víctimas recordadas figuran figuras icónicas del sindicalismo como Febe Elizabeth Velásquez, Rosa Hilda Sanabria de Elías, Julia Tatiana Aguirre Mendoza, Ricardo Humberto Cestoni, Vicente Salvador Melgar, José Daniel López Meléndez y Luis Edgardo Vásquez Márquez. Asimismo, se evocó con dolor la memoria de la niña Ana Patricia Chacón, de tan solo 13 años, quien también perdió la vida en el ataque.
«Este 31 de octubre no celebramos; recordamos, resistimos y exigimos justicia. La memoria de nuestros mártires no es un monumento al pasado, sino el combustible ético que guía los pasos de las nuevas generaciones de trabajadoras y trabajadores que se niegan a doblegarse ante la opresión», señalaron los representantes durante la lectura del manifiesto oficial.
Diagnóstico crítico de la crisis laboral
El documento oficial emitido de manera conjunta por el Sector Magisterial y la CROSS expone un pliego petitorio y de denuncias estructurado en siete puntos fundamentales que reflejan el profundo malestar que impera en los centros de trabajo del sector público, municipal, educativo y privado de El Salvador.
- Despidos arbitrarios y precarización laboral: Las organizaciones denuncian una ola incesante de despidos injustificados. Los convocantes rechazan categóricamente la cancelación de contratos que ha golpeado con dureza a familias enteras en el sector gubernamental, municipal y en el sistema de salud pública.
- Persecución y amenazas bajo el régimen de excepción: La protesta pone el foco sobre el hostigamiento amparado en la normativa de excepción. La dirigencia sindical advierte que dicha medida está siendo instrumentalizada de manera sistemática para criminalizar, vigilar y silenciar a líderes sindicales, defensores de derechos humanos y ciudadanos que alzan la voz para criticar políticas públicas o exigir mejoras salariales, recordando que organizarse en defensa de derechos jamás constituye un delito.
- Retroceso y represión contra el magisterio: El tercer eje concierne directamente al sector educativo y al magisterio nacional. Las organizaciones repudian los atropellos, presiones y medidas de carácter coercitivo que han venido sufriendo las maestras y los maestros salvadoreños en su labor de defender la educación pública de calidad y las conquistas históricas del gremio docente.
- Violación sistemática de la libertad sindical: Las gremiales señalan que existe una política deliberada de injerencia en los asuntos internos de los sindicatos, obstaculización deliberada para la emisión de credenciales de juntas directivas legalmente electas y un bloqueo sistemático a los procesos de negociación colectiva en los centros de trabajo.
- Rechazo a la jornada laboral 4×3 de once horas diarias: Las organizaciones obreras y magisteriales advierten que imponer esquemas de jornadas laborales de once horas diarias atenta gravemente contra la salud física y mental de la clase trabajadora, destruye el tejido familiar y reduce drásticamente el tiempo de descanso indispensable.
- Bajos salarios y alto costo de la vida: Con una canasta básica familiar que se encarece aceleradamente y salarios nominales congelados o pulverizados por la inflación, el poder adquisitivo de los hogares salvadoreños se encuentra al límite.
- Crisis y despojo en el sistema de pensiones: Las organizaciones critican con dureza un modelo previsional que califican como excluyente e insuficiente, incapaz de garantizar una vejez digna a miles de trabajadores tras décadas de esfuerzo laboral.
Llamado a la unidad nacional y a la acción colectiva
Hacia el tramo final del manifiesto, el tono de la convocatoria se transforma en un vibrante llamado a la esperanza activa y a la articulación solidaria de todos los sectores de la sociedad salvadoreña. La consigna de la jornada resume la postura del movimiento: frente a la represión, más organización; frente a la injusticia, más unidad; y frente a los abusos, una clase trabajadora dispuesta a defender sus conquistas.
El eco de aquella tarde de octubre de 1989 en las instalaciones de FENASTRAS resuena hoy con renovada vigencia en las calles de San Salvador. Con este magno evento, la clase trabajadora salvadoreña demuestra que, a pesar de los contextos adversos y las presiones sociopolíticas, la memoria histórica sigue viva y la voluntad de lucha permanece inquebrantable. El 31 de octubre, la Plaza de la Resistencia se convertirá una vez más en el epicentro desde donde resonará con fuerza la convicción de que los derechos no se mendigan, sino que se defienden con dignidad, organización y lucha colectiva.
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