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Presidente Bukele, responsable de la “violencia política”

Al iniciar la noche del domingo 31 de enero, tres matones, al parecer vinculados a la seguridad del Ministerio de Salud, abrieron fuego contra una caravana del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que finalizaba su actividad proselitista, matando a los militantes Gloria Rogel de López y a Juan de Dios Portillo Tejada, además dejaron tres heridos. Los hechos se dieron en el centro histórico de la capital, en las cercanías de una de las sede del partido de izquierda. De la forma más irresponsable, el presidente Nayib Bukele insinuó, en su cuenta de Twitter, que se trataba de un autoatentado.

“Parece que los partidos moribundos han puesto en marcha su último plan. Qué desesperación por no perder sus privilegios y su corrupción. Pensé que no podían caer más bajo, pero cayeron”, escribió el presidente Bukele, de la forma más maquiavélica. En un segundo tuit escribió: “Es increíble el poco valor que le dan a la vida humana. El bien más preciado que tenemos en este mundo”. Curiosamente, el mandatario no dio ni unas palabras de condolencias a las familias de las víctimas, lo cual es lógico, pues, son víctimas de su propio odio hacia la oposición, en especial contra el FMLN.

El discurso de odio político del presidente Bukele contra la oposición, así como su rechazo a la institucionalidad del país lograda después de la firma de la Paz, la cual considera una “farsa”, es un ejemplo de su pretensión de crear un estado de ánimo y animadversión contra los que no le rinde pleitesía o que cree que son un obstáculo en su idea de hacer de El Salvador una sociedad al estilo que el mandatario que no puede calificarse como “el borreguismo”. Hace varios meses decíamos que el presidente Bukele debería aprovechar su liderazgo y aún gran popularidad para unir al país y sacarlo adelante, pues sus problemas estructurales no pueden solventarlo, si es que quiere hacerlo, sino une al país en ese propósito. Lamentablemente, el presidente quiere aplastar a los otros y reinar solo con sus adeptos, por eso es su discurso de intolerancia y si no se logra detener en El Salvador correrá sangre, porque sus fanáticos están con ansias de cumplirle a su líder la eliminación de la oposición.

Y si eliminar la oposición es la pretensión de Bukele y los suyos se equivocan, porque ese 3 % que ven con desprecio cada día va creciendo y buscarán las formas de sobrevivencia, hasta lograr que los salvadoreños engañados por la figura presidencial se den cuenta de los peligros que el mesianismo suponen. Ya es hora también de la comunidad internacional, para que tengan un papel más activo, respetando la soberanía y las leyes internacionales, pero deben comenzar a presionar a Bukele. Seguramente el presidente le está apostando a China y por eso despreciará a los Estados Unidos y a la Unión Europea, por lo que ya es tiempo de que se comience a trabajar con China Popular, para que no vaya a apoyar la irracionalidad del actual Gobierno de El Salvador.

El FMLN tuvo un muy buen mecanismo de diálogo permanente con las Naciones Unidos, lo que contribuyó al proceso de diálogo que terminó con la guerra civil, pues es el momento de activarlo, así como con la Unión Europea y los Estados Unidos de América para detener a futuro un baño de sangre, porque lo sucedido el domingo podría decirse que es producto del clima de tensión electoral, pero si se trató como dijo el señor fiscal general de la República, Raúl Melara, de un “acto de intolerancia”, entonces la situación es más grave, porque el presidente Bukele precisamente está creando un clima permanente de odio e intolerancia. Hay que activar la alerta roja.

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