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miércoles , 18 octubre 2017
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Pensamiento Crítico (No. 8)

UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR FACULTAD DE CIENCIAS Y HUMANIDADES ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES
“Licenciado Gerardo Iraheta Rosales”
2013-2014: Años del Compromiso Social

Pensamiento Crítico (No. 8)

P

ronunciamiento público en torno a la adjudicación de la primera planta del edificio “Dr. Alejandro Dagoberto Marroquín” a la Escuela de CC.SS.

A raíz del acuerdo de Junta Directiva de la Facultad de Ciencias y Humanidades (tomado el martes 18 de febrero de 2014) la Escuela de Ciencias Sociales expresa las siguientes valoraciones:

1.- En primer lugar: aplaudimos la decisión de otorgarle a la Escuela de CC.SS. el uso de las 3 aulas y del local del centro de cómputo (este último según Acuerdo No. 1361; punto VI.6b; acta No. 41/2013, health 10/2011-10/2015, no rx tomado el 16 de octubre de 2013) ubicadas en la primera planta del edificio “Dr. Alejandro Dagoberto Marroquín”, healing intelectual salvadoreño de perfil internacional y fundador de nuestra Escuela y de la Asociación Latinoamericana de Sociología –ALAS-. Desde septiembre de 2013 (tanto en Consejo Técnico Asesor como en Junta Directiva) venimos haciendo las gestiones pertinentes, en el marco de la normativa universitaria, para que el edificio, en su totalidad, fuese adjudicado a la Escuela, esgrimiendo como fuertes justificaciones históricas: a) la total destrucción por parte del ejército del local que tenía el Departamento de Ciencias Sociales (intervención militar de 1980); b) el donativo de 30 mil dólares hecho por la familia del Dr. Marroquín para la reconstrucción de dicho local destruido, dinero que nunca fue usado para tal efecto; c) el que por más de 10 años la Escuela haya programado más del 80% de las clases en las aulas “H”, soportando junto a los estudiantes las inclemencias del tiempo; d) la pérdida que tuvimos de 4 aulas con la construcción del edificio nuevo; etc.

Aunque como planta docente creemos que el acuerdo de adjudicación de la primera planta no responde a nuestras expectativas, ni resuelve nuestro problema de proporcionar a los estudiantes de la Escuela espacios de estudio dignos, también estamos conscientes de que no debemos hacer valer nuestros derechos por la fuerza y el grito, ni violentando el derecho de los otros, porque eso sentaría un precedente nefasto. Sin embargo el espacio de la primera planta conseguido -como un acto postergado de justicia interna al que algunos jefes de otras unidades académicas se opusieron- estamos dispuestos a defenderlo y mantenerlo -tal cual es y está- junto a nuestros más de mil estudiantes, sin restarle ni un tan solo metro al espacio conquistado. Ese es el límite inamovible e innegociable de nuestra tolerancia que es consecuente con toda la argumentación que hemos venido haciendo desde hace meses; una tolerancia que nadie puede poner en duda, así como no se puede poner en duda el aporte significativo que la Escuela le hace a la Facultad de Ciencias y Humanidades y a la Universidad.

En esas 3 aulas asignadas a la Escuela nuestros estudiantes recibirán, por primera vez, clases en un ambiente más cómodo, seguro y digno (compensando, pero sólo en parte, los muchos años de recibirlas en un ambiente adverso sin protestar ni una tan sola vez) y, en el caso del centro de cómputo (que será, además, una sala multimedia que vamos a montar allí) hemos planificado desde ya una serie de capacitaciones con nuestros docentes y con los docentes de las otras unidas académicas sobre el uso de paquetes estadísticos, software de análisis cualitativo y Teleconferencias de interés para toda la Facultad y la universidad. Reiteramos que la decisión tomada por la honorable Junta Directiva le dará una mayor gobernabilidad a la Facultad y es un poco de justicia social.

2.- No obstante, reiteramos que con la adjudicación de la primera planta del edificio “Dr. Alejandro Dagoberto Marroquín” no se supera el déficit histórico que tenemos como Escuela de Ciencias Sociales, que es la única Escuela de este tipo en El Salvador, lo cual es paradójico porque es un país lleno de problemas sociales. Desde 1980, al menos, hemos sido los migrantes, los parias, los nómadas de la Universidad de El Salvador y consideramos justo que eso se empiece a resolver desde ya. El aporte dado por la Escuela de Ciencias Sociales y su comunidad docente y estudiantil es francamente incuestionable, lo cual se ha unido a la tolerancia que hemos tenido en el sentido de adecuarnos a dar clases incluso en condiciones no gratas. De modo que, si bien es cierto vemos con buenos ojos y respetamos la asignación de la primera planta del edificio, lo consideramos más bien como un acto de justicia universitaria y no como un favor per se, un acto que agradecemos en nombre de nuestros estudiantes. Sin embargo, reiteramos que estamos conscientes de que no podemos hacer valer nuestros derechos ni cobrar nuestra herencia histórica irrespetando los derechos ajenos, los de los otros estudiantes, funcionarios y docentes que son nuestros hermanos en tanto forman parte de la misma y única comunidad universitaria.

3.- Somos tolerantes y respetuosos de la decisión tomada por Junta Directiva porque, según lo expresado verbalmente por sus miembros, gozaremos junto a otras unidades académicas del beneficio de programar en el menor tiempo posible otras clases en las aulas de la segunda y tercera planta cuando la planificación general de clases nos lo permita.

4.- La adjudicación de la primera planta para resolver, en parte, nuestro problema inmediato de planificación de las clases del Ciclo I-2014, pedimos que sea acompañada con el equipamiento inmediato de las aulas asignadas, al menos en materia de pupitres, pizarras, mesas para los profesores y acceso a los servicios sanitarios. Al respecto sabemos que la Facultad tiene serios problemas financieros (estructurales, unos, y coyunturales, otros, tales como contar con los fondos suficientes para honrar la última reclasificación de los docentes) pero confiamos, nuevamente, en que Junta Directiva tomará la decisión más adecuada. Valorando esos problemas, la planta docente de la Escuela y los estudiantes consultados están dispuestos a dar y recibir las clases incluso en el piso, mientras se resuelve el problema del mobiliario.

5.- En función de continuar resolviendo el problema del déficit histórico de aulas que como Escuela tenemos y la creación de condiciones de estudio más dignas, le pedimos a Junta Directiva que de forma inmediata tome el acuerdo de remodelar y mejorar significativamente las condiciones de infraestructura de las aulas “H” para que los estudiantes reciban sus clases en condiciones dignas. Esa remodelación solicitada incluye mejorar al menos: ventilación; mobiliario (pupitres y pizarras); techos; construcción de servicios sanitarios (cuya carencia la padecen sobre todo nuestras estudiantes); seguridad perimetral; arborización. Sabemos que están disponibles unos 35 mil dólares para ello, por lo que, respetuosamente, le pedimos a la honorable Junta Directiva que tome el acuerdo de dicha remodelación y así evitar que dichos fondos sean usados para otros fines, tal como ha pasado en contextos anteriores. Esa sería una inversión directa en beneficio de los estudiantes de varias carreras, que son el sector más importante de la universidad pública.

6.- En torno a la adjudicación de la primera planta -hecha por la honorable Junta Directiva a la Escuela- reiteramos nuestra disposición de defender ese mínimo espacio logrado, metro a metro, buscando para ello la unidad del movimiento de docentes, estudiantes, administrativos y autoridades, siempre en el marco de la normativa universitaria que estamos obligados a respetar para mantener vigente nuestra institucionalidad, en tanto ésta ha sido redactada por los propios universitarios.

Más allá de los hechos y las consideraciones de la justeza histórica que creemos nos asisten en función de buscar un trato digno e igualitario como comunidad de ciencias sociales, reiteramos nuestra satisfacción, respeto y aplauso a la decisión tomada por la honorable Junta Directiva, junto a la cual como Escuela de Ciencias Sociales nos comprometemos a luchar y trabajar por mantener vigente la gobernabilidad de la Facultad. Asimismo le reiteramos a la comunidad estudiantil de la Escuela que como docentes tenemos claro que tenemos el deber de mejorar sus condiciones y la calidad de sus estudios. Siempre ha sido así. Siempre será así.

Hacia la libertad por la cultura

Ciudad Universitaria, 24 de febrero de 2014

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