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Salvador Menéndez Leal, destaca en su ponencia, en la cripta que de Monseñor Oscar Romero se debe rescatar su coherencia, su valor, su incesante proclamación de la fe, de la palabra, pero ante todo su defensoría a los derechos humanos. Foto Diario Co Latino/Samuel Amaya.

Mons. Romero nos invita a estudiarlo y entender la vigencia de su palabra en el presente

Iván Escobar
@DiarioCoLatino

La palabra de Mons. Oscar Arnulfo Romero, el primer santo salvadoreño reconocido por la iglesia Católica, “sigue vigente” y por ello las y los salvadoreños estamos obligados a estudiar su pensamiento, concluyó el Dr. Salvador Menéndez Leal.

“A 105 años del nacimiento de Mons. Romero, lo primero que tenemos que rescatar es su coherencia, su valor, su incesante proclamación de la fe, de la palabra, pero ante todo su defensoría a los derechos humanos, que es vigente”, expresó el también especialista en materia de derechos humanos.

Menéndez Leal participó la tarde de este 15 de agosto, en la jornada conmemorativa al 105 aniversario del nacimiento de San Romero, y aseguró que “una riqueza a rescatar del legado de Mons. Romero, es precisamente ese sentido de trascendencia y la vigencia de su pensamiento”.

La jordana conmemorativa es organizada por la Comunidad Mons. Romero de la Cripta de Catedral, un colectivo que trabaja en la preservación y difusión del pensamiento del pastor y mártir salvadoreño, además son los encargados de mantener la homilía dominical en la cripta, desde hace 23 años. Su trabajo comenzó el domingo 23 de mayo de 1999, el cual continúa a la fecha, con la misa de las 10 de la mañana de cada fin de semana.

Mons. Romero nació en Ciudad Barrios, San Miguel, el 15 de agosto de 1917, el mismo día de la Asunción de la Virgen María, por lo cual mantuvo una doctrina marista, además de desarrollar la doctrina social de la iglesia. Fue electo Arzobispo de San Salvador, en 1977 y tres años después, el 24 de marzo de 1980, cuando oficiaba una misa en la capilla Divina Providencia del Hospitalito, fue asesinado de un disparo.

Los responsables fueron sectores radicales de derecha salvadoreña, comenzando con ello, un calvario de sufrimiento, dolor y muerte en el pueblo salvadoreño.

El padre Oswaldo Escobar, quien ofició la misa de este año, en la cripta, dijo que una de las luchas del “profeta Romero, fue querer detener la guerra”, y recordó que cuando Mons. Romero fue asesinado, “él tenía conversaciones con todos los sectores de la sociedad, precisamente para evitar la guerra”. Lamentablemente su muerte desató una ola de muerte y persecución en el país, contra toda voz crítica al sistema de gobierno de ese entonces.

El Dr. Menéndez Leal afirmó que “El Salvador tiene la particularidad que su pasado, su presente, y ojalá que no, su futuro se parecen, siempre son los mismos pecados: corrupción, impunidad, exclusión, marginalidad, y la pobreza que desde el pensamiento de la iglesia es un escándalo”.

El padre Oswaldo Escobar, como Obispo de la Diócesis de Chalatenango, celebró la eucaristía y remarcó que la sociedad salvadoreña debe superar toda expresión de violencia, dejar de lado la intolerancia y terminar con el egoísmo que ha imperado en estos años, y que en el pasado nos llevó a sufrir un conflicto armado, que solo se logró superar con la firma de los Acuerdos de Paz. “No más violencia”, externó el religioso.

Al tiempo que hizo, durante la ceremonia religiosa, un recorrido por la vida del Obispo mártir, a quien calificó como una persona humilde y de la cual muchos en un momento le odiaban, y otros se escandalizaban por su voz potente y de denuncia que mantuvo durante su labor pastoral.

El padre Escobar también explicó que los profetas a lo largo de historia nunca fueron entendidos, y en Israel fueron asesinados, al igual que lo sufrido por Mons. Romero. “¿Para qué surgieron los profetas? Para que el pueblo se fuera por el desierto, para que el pueblo no pierda el contacto”, comentó.

Y añadió el caso del profeta Jeremías, “como era una teocracia, el rey, los sacerdotes y todo mundo unidos, todos decían: el pueblo está bien, la economía está bien; y el profeta Jeremías, les decía que no, que es una burbuja donde están, que eso no era real, y no porque quería contradecir, sino porque un profeta, como conoce la palabra de Dios, sabe cuándo las cosas no van de acuerdo a esa palabra”, explicó.

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