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Memoria, Historia y Universidad de El Salvador

Víctor Manuel Valle Monterrosa

El 5 de octubre en curso se efectuó un acto de reconocimiento a estudiantes universitarios de la UES que, en los años de la dictadura militar, fueron víctimas del terrorismo de estado en casos de ejecución extrajudicial o desaparición forzada, como se dice cuando los asesinatos y desapariciones provienen de autoridades que, en El Salvador, han sido normalmente las guardianas de un régimen inveteradamente injusto.

Los 5 de octubre, por decisión de los órganos gobernantes de la UES, se conmemora el Día de la Memoria Histórica Universitaria y en esa fecha reciente se llevó a cabo en el Teatro Universitario de la Ciudad Universitaria Fabio Castillo Figueroa un acto muy singular: la entrega, a familiares de unas víctimas de ese terrorismo de estado, de títulos universitarios –honorarios y póstumos, se podría decir- a estudiantes asesinados o desaparecidos para siempre en los años 1970 y 1980.

El acto fue muy emotivo. En la mesa de honor estuvieron el rector Roger Arias, el vicerrector Administrativo, Juan Rosa Quintanilla, las decanas de Medicina, Josefina Sibrián, y Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Evelyn Farfán, el decano de Ciencias Agronómicas, Francisco Lara Asencio, el vicedecano de Ingeniería y Arquitectura, José María Sánchez, el presidente de la Asamblea General Universitaria, Carlos Armando Villalta, y el Secretario General, Francisco Alarcón.

Los asesinados que recibieron títulos son: Yuri Edson Aparicio Campos, Tania Valentina Parada Guirola, Erwin Roberto Rodríguez Canizalez, Miguel Ángel García Aguirre, Lilian file:///Users/valencia/Downloads/UES%20Memoria%20historia%205%20octubre%202023-1.docx Terezón Ramos y Miguel Terezón Ramos.

Los desaparecidos a quienes se les otorgó título son: Carlos Mendoza Valencia y Lil Milagro Ramírez.

Por el escenario del evento desfilaron familiares para recibir títulos de Ingeniero Agrónomo y Eléctrico; Doctor en Medicina y en Jurisprudencia y Ciencias Sociales y grados en carreras en el área de la Salud y las Humanidades.

Un momento cumbre en ese convivio por la memoria histórica de la UES fue cuando el padre de los hermanos Lilian y Miguel Terezón Ramos, dirigió unas palabras en nombre de todos los familiares ahí presentes: padres, hermanos, hijos, nietos, viudas que cargan con el sufrimiento de haber perdido seres queridos y ver que los perpetradores de los asesinatos continúan en su impunidad acostumbrada y hasta son elogiados.

Dos nombres de los galardonados me tocaron directamente: Tania Valentina Parada Guirola, que recibió el título de Ingeniero Eléctrico, y Lil Milagro Ramírez, a quien se otorgó el de Doctora en Jurisprudencia y Ciencias Sociales. Recibieron los títulos Yolanda Guirola, madre de Tania Valentina, y José Napoleón Ramírez, hermano de Lil Milagro.

Tania Valentina es hija de Miguel Ángel Parada, rector de la UES, 1983-1987, y Yolanda Guirola, destacada abogada de Derechos Humanos, principalmente de las mujeres. Con Miguel Ángel y Yolanda, compartí inquietudes y actividades universitarias en los años 1960.Su admirada hija fue asesinada en noviembre de 1989.

El otro nombre que me retro-llevó a los años 1960 fue el de Lil Milagro Ramírez a quien recuerdo cuando ingresó a la Facultad de Derecho y destacaba como joven poeta, excelente estudiante y militante cercana al socialcristianismo. Su historia es muy conocida. Evolucionó hasta llegar a ser aguerrida guerrillera, precursora de la lucha popular de legítima defensa. Fue desaparecida, torturada y asesinada en 1979 por los guardianes de siempre.

A los demás héroes y mártires honrados por la UES en la ocasión, cuyos nombres escucho por primera vez, les rindo reverente y entrañable homenaje.

Qué bueno que la Universidad de El Salvador lleve a cabo estos homenajes, pues así cumple su función de difundir conocimiento sobre nuestra historia que algunos tienen la osadía de negar, olvidar o tergiversar.

Ojalá el sacrificio de todos los homenajeados no haya sido en vano y las oscuras golondrinas de mal agüero no vuelvan nunca más, y ya no exista otra vez la tentación de asesinar a los mejores hijos de la UES que son, sin duda, los mejores patriotas que ofrendan sus vidas en la lucha sin fin para construir un país con justicia y dignidad para todos y la libertad sea el rasgo fundamental de la cultura.

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