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Hay que escuchar a las asociaciones campesinas

Se ha conocido que el Ministerio de Agricultura y Ganadería ha tenido acercamientos o encuentros con la internacional Bayer-Monsanto, que ha generado preocupaciones entre las cooperativas de la Reforma Agraria y otras asociaciones de campesinos.

La preocupación, sin lugar a dudas, tiene fundamentos por varias razones de las cuales hay que resaltar dos. En primer lugar, el temor que para el próximo año el gobierno del presidente Nayib Bukele compre la semilla para los paquetes agrícolas a la internacional Bayer-Monsanto.

Durante los gobiernos del partido ARENA, la semilla para la escasa siembra de maíz y frijol nacional la proporcionaba la empresa Cristiani Burkar-Monsanto. Es decir, el Gobierno le compraba la semilla a uno de los financiadores del partido ARENA, con el agravante que este tenía la relación comercial con la ya desprestigiada firma Monsanto por sus experimentos primero, y ahora proliferada tecnología llamada transgénica.

En El Salvador al igual que en otros países de América Latina, en particular, y del mundo en general se han generado sendos debates entre los que creen que es mejor dar respuesta a la hambruna con productos transgénicos y quienes creen que es mejor la semilla criolla, porque los transgénicos no solo ocasionan daños a los consumidores, sino también a la tierra y otros cultivos nativos.

Para la revista en línea Ecologistas en Acción: “El proceso de creación de organismos manipulados genéticamente (OMG) está rodeado de incertidumbres, que pueden dar lugar a multitud de efectos imprevistos. La inserción de ADN extraño en una posición no deseada dentro del genoma puede potenciar, silenciar o perturbar los procesos de producción de proteínas. El promotor insertado puede también activar a otros genes presentes en la planta, modificando su comportamiento. La presencia de la proteína extraña puede alterar vías metabólicas importantes para la planta. Puede ocurrir también y ocurre con frecuencia, que se hayan insertado demasiadas copias de ADN extraño o que se integren múltiples segmentos genéticos con reordenaciones; o que el ADN extraño se haya contaminado durante la manipulación en el laboratorio. Cualquiera de estos sucesos puede provocar perturbaciones importantes en la planta manipulada genéticamente”. 

Si bien el debate sobre el uso de los transgénicos no ha sido tocado seriamente en El Salvador, lo cierto es que hay suficiente información que demuestra de los peligros de corto, mediano y largo plazo que estos representan; suficientes como para no introducir el tema nuevamente, mucho menos para su uso.

Y aunque nadie ha dicho que el gobierno podría adquirir semilla transgénica, el solo hecho de mencionar a la Bayer y por ende a la Monsanto es suficiente para poner la alerta, y sus consecuentes preocupaciones.

La Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA) y la Vía Campesina se manifestaron en contra de un acuerdo de cooperación entre Bayer Centroamérica y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Expresaron recientemente al conocerse el acercamiento con la Bayer, “esta relación supone nuevamente la entrada de Monsanto con productos agroquímicos, transgénicos, que dañan los suelos, contamina los ríos, reducen los mantos acuíferos, alteran el ecosistema y ponen el peligro la vida de las personas con enfermedades como cáncer, insuficiencia renal y el dengue, por las mutaciones en zancudos debido al uso desmedido de plaguicidas”.

En segundo lugar, es necesario que no solo entre al debate, sino que haya un compromiso de que se continúe produciendo en El Salvador la semilla mejorada, la cual tiene su importancia por los siguientes aspectos. Por un lado, es una semilla criolla creada en los laboratorios del CENTA. Es una semilla mejorada y adaptada a los diversos climas producidos por el Cambio Climático. Es decir, es una semilla resistente a la sequía y a las plagas.

Además, la semilla mejorada para los paquetes agrícolas se le encarga a las cooperativas, con lo que no solo se perfecciona el cultivo de semillas para garantizar la alimentación de la población, sino que mejora la vida de los campesinos asociados en las cooperativas, al hacer negocio con el gobierno.
“Esto también sería un golpe final para la inminente producción agrícola nacional, que por nueve años abasteció con semilla mejorada (de forma natural) al gobierno para la entrega del Paquete Agrícola, alcanzando producciones récord de maíz (17 millones de quintales) y frijol (2.7 millones de quintales) en 2013”, con lo cual se beneficia, además a 90,000 pequeños agricultores de la zona rural del país, detallaron dirigentes campesinos.
Es decir, si con la implementación del programa de Agricultura Familiar y una política de abastecimiento a partir del año 2011 ha incrementado la producción nacional de semilla de alta calidad, sin transgénicos y producida por organizaciones de productores nacionales, y ello ha reducido las importaciones, proporcionándole a los productores semilla tropicalizada con adaptabilidad a las condiciones de suelo, para qué hacer experimentos con otros actores como la Bayer-Monsanto.
Si hay todo un compromiso con el sector campesino del país, con la política alimentaria; lo mejor que se puede hacer es permitirles a las cooperativas que sigan produciendo la semilla mejorada, y el CENTA siga experimentando más y mejores ejemplares alejados de la modificación genética como lo propone la Bayer-Monsanto.

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