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El concepto de (-)Kujkul (Gespenst)  V

Las palabras, el dinero y las cosas

Rafael Lara-Martínez

Professor Emeritus, New Mexico Tech

[email protected] /

https://nmt.academia.edu/RafaelLara

Desde Comala siempre…

 

Al regresar, el Espectro (Gespenst, -Kujkul) testimonia de un pasado vivo y de un futuro viviente.  JD

IV. Coda

El ensayo aplica distinción derridiana entre “la teología vulgar que cree en fantasmas de la imaginación sensible y la teología especulativa que cree en los fantasmas de la imaginación no sensible”.  Por “vulgar” se entendería la identificación inmediata que traslada la creencia náhuat en cristiana.  La dificultad más elemental la estipulan las simples entradas léxicas en la sección VI —tomadas de Lyle Campbell y Werner Hernández, únicos en mencionar el término.  En ambos se reitera la misma secuencia que asocia la muerte —los ancestros y, por tanto, la historia comunal vivida— con el Diablo.

Si Campbell anota la fuga sonora de “anciano, viejito, abuelo” hacia el Demonio, Hernández la encabeza con el “Diablo” quien se dirige hacia “anciano, abuelo” y quizás “arrugado”.  No en vano, el Titajtaketzakan ofrece también un neto contraste al hablar de la tercera generación.  Se caracteriza por guardar y transmitir la lengua y el testimonio de la tradición ancestral o, por lo contrario, como Espectro benigno o macabro.  Los ejemplos en (12) compilan ese contraste obvio (véase (8b) que el libro traduce por “Diablo”, y sección V, para su glosa alternativa).

(12)

(a) testimonio – tradición oral

inak nunan ka inaket itatonoymet, relató mi madre que relataron mis abuelos…

inak kakat nunoya, ka miik pal 110 xiwit, “ relataba mi abuela que murió de 110 años…

(b) espectro (véase relato V.  2.)

Kimanki ne lamachin, wan né nemituya kitilana wan kitilana.  Ay, uni michin takwawak, nupilanchichin, tayika kalwitiwit kiané’.  Te, nunoyachin, iwiluchin ne tutatanoychin, kilwia, wan tiu timetzmaktiwit icuenta tay tikchiwa tuwan, ka taja tes titechmakat tay tikwat.  Pal te tikutiat wan tay ini, ina ka kilwia: An tiasneki tuwapan, ina.  Taja tiu titechpalewia tikwatza ne at pal tejemet tikixtiat mijmichin wan chajchakalin, wan tejemet tiu tikwat wan te tiu timetzmakat, tiu titaxtawa tay tikchiwtuk tuwan.  Kwikaket ne nantzin, wan ken yaja nemi katka sujsul lamachinchin, né tik ne tuwapan mikik, wan yejemet nakaket tik ne kal pal ne xujxulejket”, inak ne nantzin Idalia García.

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Lo coció la viejita y ahí estaba, lo jala y lo jala.  ¡Ay!, este pescado está duro, mis niñitos, por qué lo traen así.  No, nuestra abuela, es su paloma (de) nuestro abuelito, le dice, y va(mo)s te dimos su cuenta que lo haces con nosotros, qué tú no nos das/damos qué comemos.  Para no cansamos con que esto, relata que dice: ahora irás (al) río, relata.  Tú vas, nos ayudas, la secas el agua, para nosotros lo sacamos pescados y chacalines, y nosotros va(mo)s, comemos, y no va(mo)s, te damos, pagas que hiciste con nosotros.  Llevaron (a) la señora, y cómo ella estaba muy viejita, ahí en el río murió, y ellos quedaron en la casa de los viejos/ancianos, relató la señora Idalia García.

El contraste entre (12a) y (12b) explica dos maneras disímiles de abordar la relación familiar hacia la tercera generación.  La primera cita reconoce el legado narrativo que debe transcribirse para preservar su enseñanza.  La segunda mención mítica, en cambio, describe un conflicto arduo entre nietos y abuelos.  Al lado de la violencia entre grupos étnicos y sociales disímiles, el furor invade las relaciones intra-familiares.

Los nietos —múltiples o duplo, según las versiones— se rebelan contra el amante o abuelo postizo.  Lo juzgan un intruso quien —sin contribuir al legado comunal— se apropia del alimento que los jóvenes proveen.  Por ello, le imponen la sentencia de muerte y lo rebajan al estatuto inferior de castrado.  A la abuela la obligan a reconocer cuan fácil resulta convertir el pecado carnal en carne comestible.  Arraigadas en el grandor (-weyka) corporal, ambas instancias  las encadena la mutilación —el destace— y su cocción sucesiva.  Así se propicia la transmisión de fluidos y energía anímica entre la pareja.  En esta versión, la abuela recibe la pena capital, para que los nietos acaparen el hogar el cual antes compartían con los ancianos difuntos.

Esta disparidad —legado ancestral; riña contra los ancestros— sugiere la idea de “dos historias (ume historia)” que el libro mismo anticipa.  La primera sería diurna; racionalmente recolecta la herencia mito-poética comunitaria para reconocerla en el presente.  En confrontación furiosa, la segunda despliega la oscuridad nocturna al arraigarse en la violencia.  En ese atardecer de las transformaciones los ancestros renacen en Espectros y la historia vincula su enfoque a la Muerte y al Fantasma.  La objetividad la oscurece la cercanía de la vivencia.

Nada resulta más clásico que “los sueños de la razón” histórica “producen monstruos”, esto es, el retorno de los familiares asesinados.  Acecinados como carne que del matadero se apila en la culinaria, según lo legitima el derecho.  Si la razón surge al albor, sus sombras las esparce el ocaso.  El análisis científico duerme cada noche bajo la sombra de los Espectros que lo re-muerden (-te(n)-miki) en el sueño.  Lo vuelven a morder (-tan-kwa) en el ensueño agitado de su labor carnal cotidiana, producción de alimentos y reproducción.

Si la utopía de la razón consistiría en disipar los Espectros, este ideal no sólo implica erradicar toda violencia entre iguales —cernir la desigualdad social.  También significa reconocer en la absorción de energía psíquica natural —-Tunal, -Yulu, -Ijiyu— una mordedura original que siempre se revierte en re-mordimiento.  En la actualidad que las ilusiones se realizan en sustituto virtual, es posible que el Espectro maligno se evapore.  Empero, a la salida de casa, siempre rondará el Fantasma benigno del ensueño.  “Nel mezzo del cammin di nostra vita”, su encuentro guía al neófito a restituir el envés del recuerdo racional.  El retorno al olvido siempre ocurrirá por un descenso a los infiernos del pretérito difunto.  En ese instante, a los hechos objetivos los recubre la vivencia de la Muerte, la de ese Espíritu vivo sin quien el pasado no existe.

V. Cinco relatos selectos del Titajtaketzakan

1) Ne lujluj huracaneros — Los chamanes Huracaneros

“Keman witzet katka keman ne mijmil xilukisat u yawiya elukisat, witzet katka ne wey ejekat wan muchi ne tukniwan wan ne inwajwajkal, kinsalantiat (1), kintaliat katka nexti ken se cruz tik ne tejtepet, tik ne inpujpunta ne mijmíl (2).  Wan ka nin, nin ka ini lado, kan nemi numanuj, wan wajwajkal kintzalantiat katka (3), wan kitaliat ne cruzchichin wan nexti pal ma yawit wan te walakan kinkelunat u kintamimat ne mijmíl (4). Kinsalantiat katka ne wajwajkal pal morros, xujxulun, kinsalantiat wan kinsalantiat katka (5), wan kiané panu katka ne ejekat, ne ejekat yawi (6).  Sijsiuti pewat kinpitzat katka cajcaracol, kinpitzat, wan sajsalani, tel… (7)  kiané yawi katka muchi ne ejekat (8).  Inat ka lujluj witzet ka Chiltiupan wan ka Kwisnawat, inat ka witzet katka tejtechanchichín nemit ka né ka Chiltiupan pal ka né, pero tik muchi ka né, ka né lado, muchi ka né, inat ka witzet katka muchi ne lujluj (9).  Ini kitaminket ne mil wan nakaket chijchintuk ne ejelut (10); teya welit ajsit chajchamajka katka (11), kiané kiajkawat maya ne inwit tik ne ejelut (12), inwan sejsé bujbubajyu tujtumak, ne barajyu pal ne mil tes kichiwa katka ne tawiyal (13).  Niweyatuk katka, nikpiatuya ken senpual xiwit (14).  Muchi tejemet tikchiwat katka ne cruzchichín iwan nexti (15).  Ne nexti tejemet tikixtiat pal ne kwawit tiktimakat (16), né muchiwa ne nexti (17), tejemet tes tiktamimat, tejemet tikputzuat pal keman timunekit, kemanín timunekit (18).  Nunan kikwi katka pal kimima ne nexti keman witzet ne ejekat wan ne lujluj wan tikchiwat ne cruzcruz pal ma yawit (19): muchiwat kan tikalakit pal ne kal wan kiané ma nakat ixpan (20), ma wiki ne ejekat ka nin u pal ka né (20), muchiwa kan ajsi ne orilla ka né (21), pal te ajsi wan ma yawi (22).  Nusan ne at bendecida, ne ruda… siujsiuti kitisit wan muchiwat iyayuchin iwan ne at bendecida wan uni kimimat tik ne kajkál (23), inat, pal te witzet ne ejekat wan te kalakit ne lujluj, pal techpalewiat” (24), inak ne nantzin Jasinta Cortez (25).

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Cuando venían, cuando las milpas jilote-salen o va ya, elote-salen, venían el gran viento y/con toda la gente y/con los sus huacales los sonaban (1), lo/es ponían ceniza como una cruz en los cerros, en las puntas de las milpas (2).  Y/con (en) aquí, aquí en este lado, donde está mi hermano, y/con huacales los sonaban (3), y/con la ponían la crucesita y/con ceniza para (que se) vaya y no vengan, las quiebren o las boten las milpas (4).  Los sonaban los huacales de morros, cascarones/cumbos, los suenan y/con los sonaban (5).  Y así pasaba el viento, el viento (se) va (6).  A veces comienzan, los tocaban caracoles, los tocan, y resuenan, sí… (7)  Así (se) va todo el viento (8).  Relatan que chamanes vienen de Chiltiupan y/con de Cuisnahuat, relatan que venían de pueblitos, están (en) ahí, en/de Chiltiupan, de en/por ahí, pero de todo en/por ahí, en/por ahí lado, todo en/por ahí, relatan que venían todos los chamanes (9).  Estos la botaron la milpa y quedaron disminuidos los elotes (10).  Ya no podían alcanzar a sazonar/pueden-alcanzan-sazonaban (11).  Así lo abandonan/dejan sólo lo arrojado de los elotes (12), y/con unas bubas grandes, la vara del maíz no lo hacía el grano (13).  Yo había crecido, tenía como veinte años (14).  Todos nosotros la hacíamos las cruces con ceniza (15).  La ceniza nosotros la sacamos de la leña, la quemamos (16), ahí se hace la ceniza (17).  Nosotros no la botamos, nosotros la juntamos para cuando nos queremos, cuando aquí nos queremos (18).  Mi madre la agarraba, la tira la ceniza, cuando vienen el viento y/con los chamanes y/con la hacemos las cruces para (se) vaya (19): se hacen donde entramos para la casa y/con así no quedan al frente (20).  Viniera el viento (en) aquí o para (en/por) ahí (21), se hace donde llega la orilla (en/por) ahí, para no llega y/con (se) vaya (22).  También el agua bendecida, la ruda…a veces la muelen y/con se hacen su juguito y/con el agua bendecida y/con esto lo tiran en las casas (23), relatan, para no vengan el viento y/con no entral los chamanes, para nos protegen (24), relató la señora Jacinta Cortez (25).

2) Ne lujluj huracaneros — Los chamanes Huracaneros

Ne nanzin Idalia García, kielnamik (1): “Yawit kitaliat ne cruzcruz wan nejnexti tik ne mimíl wan nusan ixpan tenkál ne kajkál (2), wan yajika kichiwat katka ne santa cruz ne yey tunal pal achtu metzti xupan (3), ka inat ka panu katka ne kujkul né wan keman kita katka ne santa cruz te panu katka ne kujkul (4).  Katka panut sejsé sijsiwatket inwan intajkwil kintamimat mijmíl, panut kikwat ne elut wan maya kiajkawat katka ne itajtan né” (5).  Kan muputzujket nusan inaket: “Sijsiwatket witzet, kinkukuluat ne mil wan wetzit, witzet keman tijtikwini, naka muchi wetztuk, ne itekuyu kipuluwa ne takil (6).  Inat ka kitalia se cruz wan nexti nemi yek, tiktaliat tik ne tenkál wan panu ne ejekat (7).  Tumak caracolón kipitzat tik ne kal, seseyak, kipitzat keman witz ne ejekat (8).  Keman nemituya ne te yek, kisentisit katka ne tawiyal wan ne ujux: kisa katka pujpuknachín ne tamal (9).  Witz katka ne chapulin, tamiket, tes kitamakat lugar ma weyat ne mil” (10).

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La señora Idalia García lo recordó (1): Van, la ponen las cruces y cenizas en las milpas y también enfrente, entrada las casas (2), y así hacían la Santa Cruz, el tres día del primer mes verano (3), que relatan que pasaba el Espectro ahí y cuando miraba la Santa Cruz no pasaba el Espectro (4).  Pasaban unas mujeres con su trenza, las botan milpas, pasan, lo comen el elote y sólo lo dejaban los dientes ahí (5).  Cuando se reunieron también relataron: mujeres vienen, las enrollan la milpa y caen, vienen cuando retumba, queda todo caído, su dueño la pierde la cosecha (6).  Relatan que pone la Cruz con/y ceniza, está bien, la ponemos en la  puerta y pasa el viento (7).  Gran caracolón lo pitan en la casa, enfrían/calman, pitan cuando viene el viento (8).  Cuando estaba lo malo/el no-bien, juntaban el grano con el ujuxte; salía negrito/mugriento la tortilla (9).  Venía el chapulín, terminaron, no daban lugar, crezca la milpa (10).  (Continuará)

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