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martes , 17 octubre 2017
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Dialogo para el desarrollo de nuestro país

Licda. Norma Guevara de Ramirios @guevara_tuiter

Licda. Norma Guevara de Ramirios
@guevara_tuiter

Licda. Norma Guevara de Ramirios
@guevara_tuiter

El diálogo como recurso para expresar los propios enfoques sobre la realidad ha sido utilizado sistemáticamente en nuestro país, online hoy ha estado subrayada la importancia de su empleo para buscar entre todos los mejores caminos que nos permitan resolver serios problemas estructurales que afectan a nuestra sociedad. Se trata de diálogo entre el gobierno y las diferentes fuerzas políticas y expresiones empresariales con los sectores laborales y sociales, viagra sale algo que posibilitó al gobierno del Presidente Funes, viagra vencer el bloqueo a su gestión y ganar aceptación a sus políticas especialmente a las políticas sociales; y ante la pronta llegada de un segundo mandato para el FMLN con Salvador a la cabeza, debiera ser utilizado para resolver problemas graves entre ellos el problema generado con la privatización de las pensiones.

La realidad es diversa especialmente para la vida de grandes mayorías, para la población rural, las mujeres, los adultos mayores, la juventud y sectores indígenas; sus voces deben ser escuchadas y sus intereses tomados en cuenta, hacerlo, supone definir prioridades atendiendo esas necesidades, las mayores, las más extremas, las más postergadas a lo largo del tiempo y supone así mismo darse cuenta que ahora sus derechos deben ser protegidos. Aunque esto parezca estar sobreentendido es preferible remarcarlo.

Sobre el sacrificio de la mayoría se sostiene  un sistema  de pensiones privatizadas en el manejo de las cotizaciones de trabajadores y empleadores pero que a la hora del pago de las pensiones lo ahorrado es insuficiente para pagar pensiones, sean estas de subsistencia o sean pensiones mejor pagadas. Un poco más de la quinta parte cotiza para pensiones, pero el 100% se ve sacrificado por la deuda de los fideicomisos con los cuales se pagan las pensiones actuales, a esa trampa creada con gran pompa en 1997 bajo el gobierno de Calderón Sol hay que desentrañarla, mostrar la realidad cual es y entre todos buscarle una solución que afecte menos al 100% y que asegure los derechos de los cotizantes.

Este problema, para situar uno de los tantos problemas urgentes a tomar en cuenta en un diálogo con todos los sectores, es un tema que divide las opiniones, a la derecha política y empresarial le molesta que se señale como causa la privatización y el endeudamiento creciente e insostenible que manda los costos a lo público mientras mantiene la ganancia de los administradores privados, pero de eso se trata, de oírnos todos y poner al desnudo la realidad; es difícil encontrar una solución sobre la misma base de la propaganda y los mitos con los cuales se promovió la privatización de las pensiones, ilusionando a la gente con ahorros propios para la vejez, cuentas propias e intocables que le aseguraran una buena pensión a la hora de retirarse; sin decirle a la gente que cuando sus ahorros no ajustan para la pensión mínima la debe complementar el Estado y es la situación de la mayor parte de personas pues sus salarios son bajos y en consecuencia sus ahorros son pocos.

Por otra parte, esa privatización de 1997 y sus reformas legales que le dieron el mismo trato a empleados privados y públicos, y tasaron pensiones altas para un segmento pequeño de los mismos era insostenible, para tapar el problema y diferir su solución inventaron el fideicomiso que ahora critican los propios autores sin hacerse cargo de su diseño, ahora hablan del endeudamiento del gobierno y saben perfectamente que esta es una de las causas que más castiga a la generalidad pues le obliga a sacrificar recursos públicos para pagar pensiones a unos pocos.

Dialogar entonces debe ser un método para que todos y todas apreciemos la realidad de una manera más completa y sepamos que somos todas y todos necesarios para resolver los problemas que en ella existen, aceptar el sacrificio que supone aportar una solución es la otra parte, que es el resultado de un diálogo fructífero. El desarrollo del país requiere entonces ir a la raíz de los problemas más serios que afectan a la colectividad y disponernos a resolverlos aceptando sacrificios y beneficios.

La educación, la salud, el empleo, la seguridad para todas y todos requieren abordar con franqueza los desafíos de los ingresos públicos, de los sistemas de seguridad social, sistemas de escalafón, de las necesidades de la sustentabilidad a la que se debe y se puede aportar desde diferentes ángulos. Si el diálogo lo valoramos como un recurso de desarrollo democrático y de justicia, dediquémosle el tiempo y la paciencia que sean necesarios, pero procuremos que sirva para resolver uno a uno y de modo consecutivo los más importantes problemas de nuestra sociedad.

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