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De la lectura rígida en la educación primaria a una experiencia fantástica

Selvin Fallas

La experiencia de la lectura en primaria debe apuntar en todos sus extremos a un espacio de disfrute, que permita al niño y niña una sensación placentera, al tomar un libro y sentarse a leerlo en una alfombra tendida en el salón de clases.

Es pertinente y necesario  cambiar la idea de los sistemas educativos. Las orientaciones generales para la lectura, según la selección de textos, se denotan bajo la premisa: “Lecturas obligatorias para primaria”, por lo tanto,  lleva implícito la imposición y no la idea de cultivar el hábito de la lectura. El lector potencial agoniza con estas tendencias.  Se debe vivir la magia que encierra un libro de cuentos o la fantasía de un álbum ilustrado. Es un delito para el lector y para el libro mismo, ser tomado como una obligación.  Es tiempo de cambiar esquemas: “Lecturas fantásticas para niñas y niños soñadores en primaria”.

Las limitaciones para una lectura recreativa.

No son los juegos electrónicos, los dispositivos móviles o la televisión que está acabando con la lectura recreativa, responde, a la forma en que se presenta un buen libro a toda una clase. No se trata de competir contra las tecnologías o el bombardeo continuo de los medios de comunicación,  sino, más bien, mostrar las maravillas que contienen los textos literarios y despertar el interés de los pequeños lectores. Los primeros pasos de los niños y niñas en el sistema educativo, son cruciales para fomentar los buenos hábitos de lectura y mirar al libro leído, como una experiencia fantástica y sentir la necesidad de comenzar otra nueva aventura. A los niños les encanta leer textos fabulosos,  no comentarios, ni contestar guías. Simplemente bostezan, sin ninguna preocupación, a pesar de no ser críticos de la literatura.

Tradicionalmente no existe un cultura de lectura y mucho menos de lectura recreativa, sino una lectura impuesta desde la primaria y culminando con la educación universitaria. Inclusive en gran parte, muchos docentes, no son amantes de la literatura. Posiblemente, si preguntamos: ¿Cuáles son los últimos tres libros que leyeron?, nos sorprenderíamos con los resultados. Entonces: ¿Cómo motivar la lectura en los estudiantes si el mismo docente no le gusta leer?. Una interrogante para ser analizada por las autoridades de los Ministerios de Educación, los académicos y profesores de las universidades que forman docentes.

Los enfoques curriculares en primaria.

No es tarea fácil. Los modelos curriculares en la enseñanza del español en primaria,  pretende un engranaje entre lo que el niño o niña lee, su interpretación y posteriormente la capacidad de producir textualmente, a partir de los procesos de sensibilización de lo leído. Sin embargo, responde más, a un método sistemático y monótono que a una experiencia innovadora de lectura.   Por lo general, en su mayoría, los discentes solo leen, contestan una guía, un cuestionario, hacen una ilustración o bien una producción textual desde la observación de un dibujo, hasta el título para un texto. Convirtiendo el proceso maravilloso de lectura en una actividad aburrida y predecible. Estas prácticas tradicionales imperan en la mayoría de salones de clases.

No existe una orientación clara, que trace el camino al docente de primaria con los miles de textos que tienen a disposición, para hacer una selección de los mejores escritos, que se encuentran en el mercado. Por lo general se escoge un libro al “tin marín de do pingüé”.

¿Cómo convertir una lectura tradicionalmente rígida en una experiencia fantástica?

La magia comienza con el planeamiento didáctico. Es la columna vertebral de una buena intervención  pedagógica.   Las actividades de mediación, deben plantearse cuidadosamente, donde respondan a la necesidad de convertir la lectura rígida y sistemática en un espacio de recreación y disfrute por parte de los protagonistas principales, en este caso, las y los estudiantes. La propuesta debe ser innovadora, que inciten a los niños y niñas al aprecio por la lectura.

Cada docente debe ser capaz de proponer actividades dinámicas, lúdicas que fomente el interés de los niños y niñas por los textos literarios y no literarios. Una dosis de creatividad es la diferencia. Ese destello de creatividad, será el motor de la nave que los lleve a un viaje fantástico por el universo de las letras. Se debe retomar el juego, el arte, la participación activa del estudiantado, en la programación periódica de las lecciones de clase.  Volver a las dramatizaciones, las personificaciones, las obras de teatro, los títeres y las canciones. Existen muchos libros de literatura infantil olvidados, que deben ser desempolvados y recobrar aliento de vida.

Es necesario un replanteamiento en la evaluación de los aprendizajes, un cambio en el enfoque y perspectiva de la lectura y sobre todo una renovación de las metodologías tradicionales.

Isaac Bashevis Singer, expone en la Revista Cuatro Gatos, refiriéndose a los niños: “Siguen creyendo en el bien, en la familia, en los ángeles, en los demonios, en brujas, en los diablos burlones, en la lógica, en la claridad, en los signos de puntuación y en muchas otras cosas comprensibles”.

El encanto literario de Andersen, los viajes increíbles de Gulliver, las bellas ilustraciones de Rachel Cloyne, deben de estar en manos de los niños y niñas de primaria, para vivir la magia y la fantasía de las letras.

Bibliografía

Bashevis Singer, Isaac.  Diez razones para escribir para los niños. 28/08/2016, de Fundación Cuatro Gatos Sitio web: http://www.cuatrogatos.org/show.php?item=72

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