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Ciencia, Educación y Juventud: Una Oportunidad Para La Cooperación Horizontal Entre Costa Rica y El Salvador

Dr. Víctor M. Valle

Aprincipios de octubre recién pasado, viagra la prensa centroamericana, prostate principalmente en El Salvador y Costa Rica, dio a conocer una buena noticia: jóvenes de ambos países ganaron medallas de oro, plata y bronce en la XIX Olimpiada Iberoamericana de Química llevada a cabo en Uruguay entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre del año en curso. Por supuesto que la noticia no tuvo el énfasis que tienen otras como la violencia de las maras o  los reclamos de la gran empresa  por los impuestos.

Participaron en la Olimpiada:  Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, El Salvador, España, Guatemala, México, Perú, Panamá, Paraguay, Portugal, Venezuela y Uruguay.

Esta Olimpiada del intelecto reúne estudiantes de secundaria que no han cumplido 19 años y su propósito es contribuir a que se eleve la calidad de la docencia en ciencias químicas que se imparten en la escuela secundaria.

Rodrigo José Mundo Dueñas, participante santaneco del Programa Talento Joven, de la Universidad de El Salvador, ganó una medalla de oro. Miguel Ángel Aguilar obtuvo una medalla de plata y Rodrigo Ernesto Robles ganó una mención honorífica. Ambos provienen de Talentos Jóvenes.

Jennifer Calderón Mora, del Colegio privado Saint Francis, de Costa Rica, ganó la medalla de oro como ganadora absoluta de la competencia. Los otros estudiantes costarricenses premiados con medallas de bronce fueron Reyner Vargas, del Colegio Científico, público, de Cartago, y Andrés Hidalgo, del Colegio Científico, público, de San Ramón.

El triunfo de Jennifer es notable por cuanto en esta olimpiada solamente el 20% de los participantes eran mujeres, pues las disciplinas científicas han mostrado históricamente una exclusión de mujeres. La hazaña de Jennifer es científica y de lucha por la equidad entre géneros.

Los estudiantes costarricenses, antes de partir a la Olimpiada, fueron capacitados por académicos de las universidades públicas que, en Costa Rica, son las de mejor calidad, y por el Laboratorio Nacional de Nanotecnología. La capacitación es rigurosa pues los participantes hacen, durante la competencia,  pruebas de varias horas  en química analítica, química orgánica, química inorgánica y técnicas experimentales.

Además de Costa Rica y El Salvador, ganaron medallas de oro estudiantes de Argentina, Cuba y México.

Sin duda alguna, si nuestros países desean entrar al espacio de los países desarrollados, con justicia y democracia, deben invertir en desarrollo científico y tecnológico y en una educación científica para jóvenes que serán los líderes políticos, económicos y sociales del futuro cercano.

El Salvador ha sido, por decir lo menos, descuidado en abordar la educación científica de calidad para la juventud; pero el modesto gran esfuerzo del Programa Talento Joven, iniciado en la Universidad de El Salvador bajo el liderazgo del ingeniero Carlos Canjura, actual Ministro de Educación, ha dado sus frutos.

La medalla de oro obtenida por el estudiante Mundo Dueñas en la competencia iberoamericana celebrada en Uruguay, es una muestra de esos frutos, a pesar de que no siempre los poderes constituidos apoyaron este programa novedoso de jóvenes talentos.

Costa Rica estableció, desde 1989 lo que es ahora el Sistema de Colegios Científicos, que son públicos y gratuitos y atienden estudiantes de décimo y undécimo año de secundaria (primero y segundo de bachillerato en El Salvador) para estudiar intensamente matemáticas, biología, física y química las clásicas ciencias puras y exactas.

Actualmente hay nueve sedes de Colegios Científicos en ciudades importantes distribuidas en todo el territorio y con instalaciones cercanas y adscritas a una universidad pública que, como se ha dicho, son  las más prestigiosas del país.

Estos colegios se fundaron en el primer gobierno de Oscar Arias Sánchez, el conocido Premio Nobel de la Paz, y el grupo fundador fue coordinado por el buen amigo y excelente educador y matemático,  ahora casi octogenario pero muy activo intelectualmente,  Dr. Víctor Buján Delgado quien un día me contó, mientras compartíamos actividades docentes en la Universidad de Costa Rica,  que pasó unos años de su adolescencia en El Salvador, donde fue compañero, en el Externado San José,  de un vivaz estudiante de nombre Roque García, que más tarde sería el célebre poeta nacional Roque Dalton.

Los Colegios Científicos son ahora una realidad irreversible en Costa Rica y están formando jóvenes para que el país tenga científicos y tecnólogos de alto nivel comprometidos con la ciencia y la educación de calidad.

Realmente, educar a la juventud en el dominio y el deleite de la ciencia es una acción transformadora de la sociedad, sobre todo si estos jóvenes, como verdaderos científicos jóvenes, se comprometen a poner sus conocimientos al servicio de la resolución de los problemas sociales de las grandes mayorías

Para la última semana de noviembre del año en curso se anuncia una visita oficial del presidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís, educador costarricense, al presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, educador salvadoreño.  Casi al mismo tiempo se llevará a cabo una reunión binacional Costa Rica-El Salvador donde se discutirán maneras de cooperar desde las posibilidades y las necesidades de ambos países.

Un programa de cooperación horizontal o Sur-Sur en el área de la educación científica de la juventud sería altamente recomendable. Seguramente, del encuentro de dos educadores saldrán condiciones para concebirlo e instrumentarlo.

Ojalá la sociedad salvadoreña se comprometa en serio con el mejoramiento de la educación y el desarrollo científico, Y ese compromiso debe llevarnos a dedicar no menos del 8% del Producto Interno Bruto en educación, como lo viene haciendo Costa Rica desde hace varios años.

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