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Castillo gira a la derecha

Nuevo Gabinete es pro-establishment
Isaac Bigio
Politólogo, economista e historiador
El presidente peruano Pedro Castillo acaba de juramentar a su tercer primer ministro en 6 meses de Gobierno. Mientras los 2 anteriores Premieres (Guido Bellido de Perú Libre y Mirtha Vásquez del Frente Amplio) provienen de fuerzas que se consideran de izquierda, su tercer Presidente del Consejo de Ministros (PCM) es Héctor Valer Pinto, quien siempre ha sido parte de la derecha.
Valer fue electo al Congreso 2021-16 como candidato de Renovación Popular, el partido ultraderechista del millonario Rafael López Aliaga (el principal puntal del Foro de Madrid de los franquistas de Vox de España). En medio año él se ha convertido en el único parlamentario que ha pasado por 3 bancadas (la de RP, luego la de Somos Perú y finalmente la de Perú Democrático, una inicialmente creada por él, 3 disidentes de PL y 1 de Acción Popular).
Al jurar como congresista él lo hizo a nombre de los valores del «social-liberalismo» y de Haya de la Torre, el fundador del APRA, el partido socialdemocratoide de la derecha peruana en el cual él debutó en política. Tras haber sido aprista hasta el 2010 él postuló sin éxito para ser Presidente de la Región Lima en 2014 por la UPP (una amalgama que une a centro derechistas con centro izquierdistas y nacionalistas), y en 2018 por Perú Nación del ultraderechista Francisco Diez Canseco (quien hoy integra la fórmula de López Aliaga para las municipales de octubre por Lima). En el 2021 recién pudo ser electo por primera vez como integrante de RP, el cual, a su vez, es el nuevo nombre que ha adoptado el desgastado Partido de Solidaridad Nacional del sentenciado por corrupción exalcalde de Lima Luis Castañeda Lossio.
Como congresista de RP Valer en la segunda vuelta apoyó a Keiko Fujimori contra Castillo y luego cuestionó la validez de los resultados electorales. Sin embargo, Valer más tarde fue cuestionando la negativa de RP para reconocer a Castillo como Presidente y se convirtió en un congresista independiente para luego emigrar a la bancada de SP. Cuando el congresista izquierdista Guillermo Bermejo y otros 2 más renunciaron a PL se creó el nuevo grupo parlamentario PD colocando a Valer como su portavoz, el mismo que dijo que con ello se garantizaba que los que quisieran vacar a Castillo no lograsen los 2/3 necesarios (pues el número de congresistas anti-vacancia subía de 42 a 44).
En suma, Valer siempre ha cambiadffo de camisetas y es una persona que proviene de la derecha y que ahora quiere llevar a las izquierdas en esa dirección. Su rol va a ser la de buscar compromisos entre todas las fuerzas del espectro político y social.
Figuras del establishment
La designación de Valer ha sido toda una sorpresa, como también lo han sido las anteriores 2 que tuvo Castillo para la PCM. El actual gabinete está compuesto por figuras que van a agradar al establishment como los ministros de Economía Oscar Graham (cercano a los grandes empresarios), Relaciones Exteriores con César Landa (ex Magistrado y Presidente del Tribuna Constitucional, ficha clave en sus importantes relaciones con dicho organismo), Defensa con el contralmirante (r) José Luis Gavidia e Interior con el coronel (r) de la policía Alfonso Chávarry. Castillo ha buscado quedar bien con la marina (el sector más reacio a él dentro de las Fuerzas Armadas) y con la Policía Nacional.
Chávarry, según el matutino «La República», tiene una sentencia en 2008 por «abuso de autoridad» y tiene también investigaciones por tráfico de drogas (1999) y por presunto delito contra la administración pública (2007). Este mismo diario centro izquierdista ha estado planteando que el anterior ministro del interior Avelino Guillén (fiscal que logró condenar al expresidente Alberto Fujimori) renunció justamente porque él quería purgar a la Policía Nacional de varios altos mandos acusados de tráfico de influencias, compra de ascensos y corrupción, y que la renuncia de la Premier Vásquez se dio en solidaridad con Guillén. En vez de haber querido continuar el proceso de moralización en la policía, Castillo ha puesto en la cartera del interior a una persona que proviene de dicha fuerza, que juró en nombre de esta y que tiene una serie de serias manchas en su currículum.
Cuando Vásquez dimitió a su cargo, el secretario General de PL, el Dr. Vladímir Cerrón, celebró ese hecho y dijo que se demostraba lo correcto de su inicial veto a esa representante de la izquierda «caviar». Ahora, el Gabinete que PL acusaba de ser «caviar» (es decir, de «progresistas» que se acomodan al Estado) ya no cuenta con las principales figuras de dicho sector como son los exministros de economía Pedro Francke o de la mujer Anahí Durand, miembros de Nuevo Perú de la 2 veces candidata presidencial centro izquierdista Vero Mendoza.
El llamado Gabinete «caviar» ha sido reemplazado por uno de figuras que provienen de la derecha y del establishment. Solo sobreviven 3 de los 18 ministros originales de Castillo (Aníbal Torres en Justicia, un hombre que votó por AP en la primera vuelta), y los izquierdistas «moderados» Hernando Cevallos en salud y la Vicepresidenta Dina Boluarte (quien acaba de ser expulsada de PL) por Desarrollo e Inclusión Social. Hay también otros 5 ministros que han sido ratificados, incluyendo Betssy Chávez en Trabajo (quien acaba de renunciar a PL para integrarse a la bancada PD liderada por Valer) y Juan Silva en Transporte quien es muy cuestionado por renovar las licencias a combis, taxis y buses informales.
Alejandro Salas se convierte en el primer militante de un partido de derecha en incorporarse al Gabinete. Él fue antes de RP y hoy ocupa cargos en Somos Perú (donde, al parecer, ha pedido licencia para asumir funciones gubernamentales). Con ello, Castillo sigue su política de haber colocado antiguos militantes de la derecha en puestos importantes (Belmont como su «asesor», Carlos Jaico de la Alianza Para el Progreso para la Secretaría de la Presidencia y El ex aprista y ex fujimorista Daniel Salavarry para Perú Petro, todos ellos de corta duración en sus puestos). Salas reemplaza a Gisela Ortiz, una conocida activista de los derechos humanos quien se hizo famosa pidiendo justicia para su hermano torturado y asesinado en la masacre de la Cantuta.
Roberto Sánchez, Presidente de Juntos por el Perú (partido centro izquierdista con 5 congresistas), se ha mantenido en Comercio Exterior y Turismo. Wilber Supe, quien candidateó sin éxito por Lima por PL en el 2020 (cuando no estaba Castillo) y 2021 asume, pese a su juventud, asume Medio Ambiente. Jhaqueline Katy Ugarte del ala magisterial de PL substituye a Durand en Mujer. El cambio es significativo, porque la anterior ministra era favorable al aborto y a los derechos de los LGTB y Ugarte es socialmente conservadora.
Lo que tenemos es un gabinete presidido y protagonizado por figuras de la derecha y del establishment que deja en lugares menores a representantes de bancadas «zurdas» como JPP, PL (uno de los maestros y tal vez uno ligado al cerronismo) y una disidente de PL.
Perú Libre
No sabemos si nuevamente la bancada de PL se ha de dividir en torno a si apoya o no un voto de confianza al nuevo Gabinete, pues el ala magisterial (al igual que JPP y PD) pueden votar por Valer.
Al momento, PL no ha adoptado una posición al respecto, pues ha llamado a una Asamblea extraordinaria para la noche del 2 de febrero. Mientras las cuentas de Twitter de los hermanos Cerrón guardan silencio, la de Bellido espera ver los efectos del «gabinete Valer en la cancha». Si fueran consecuentes con su anterior veto al Gabinete Vásquez (algo que hicieron pese a que la mayoría de sus ministros habían servido con Bellido y a que ella continuaba el grueso de sus políticas), debieran hacer hoy lo mismo. Si se reclaman de Marx, Lenin y Mariátegui debieran recordarse que estos comunistas se oponían a integrar Gobiernos «burgueses» y que llamaban a que la clase obrera rompa con los capitalistas para ir hacia una revolución que los derroque. No obstante, PL ya ha llevado como candidato a la alcaldía de Lima en 2018 a Ricardo Belmont (uno de las principales figuras de la centroderecha peruana y de los gestores de la ola privarizadora y neoliberal del último tercio de siglo) y que el Dr. Cerrón ha tenido una buena relación con Valer.
Si bien PL ha estado demandando el Premierato (se sugirieron los nombres de varios de sus cuadros como Bellido, Waldemar Cerrón o Roger Nájar) y más ministros, existe la posibilidad de que, por ahora avalen o toleren al actual Gabinete pensando que el veto del Congreso y la actual correlación de fuerzas no permitía que ellos volviesen a encabezar (o integrar) un Gabinete.
Hoy hay ministros que han sido candidatos de PL, JPP y del Frente Amplio, pero Nuevo Perú es el único de los 4 partidos electorales importantes de la izquierda que no ha querido permanecer en el Gabinete. Mientras tanto ya hay diversas fuerzas menores de la izquierda que empiezan a llamar a conformar una oposición a Castillo por haber roto con sus «palabras de maestro».
Castillo aprisionado
Cuando Castillo ganó las elecciones él tenía 2 formas para gobernar. Una era apelar a la movilización de las masas para llegar con grandes marchas a Palacio y desde allí inaugurar su mandato diciendo que iba a ceñirse a la constitución de 1979 y desconocer a la que se aprobó durante la dictadura de Fujimori en 1993, así como en imponer un paquete de medidas populares (aumento de salarios, reducción de la semana laboral de 48 a 40 horas, canastas familiares con precios directos desde los productores a los consumidores, ingreso libre a las universidades, etc.). No quiso seguir ese camino, como tampoco llamó a grandes marchas contra la vacancia o para pedir la renacionalización de la Pampilla tras el mayor desastre ecológico que haya tenido Lima y Callao (la mayor urbe del Pacífico americano).
El otro camino era el de permentemente conciliar con el Congreso (el cual ha ido imponiendo una suerte de dictadura) y con el establishment. Cuando la marina cuestionó a Héctor Béjar, Castillo Y Bellido lo obligaron a renunciar a menos de 3 semanas de haber sido su primer canciller. No quisieron plantear una cuestión de confianza al Congreso, algo que entonces hubiera generado temor en los golpistas pues solo pueden pedir 2 de estas mociones antes de que el Presidente constitucionalmente pueda cerrarlo y llamar a elecciones legislativas. Hoy esa opción ha sido eliminada por una resolución congresal que desafila dichas prerrogativas presidenciales.
Castillo y Bellido ratificaron a Julio Velarde en su cuarto quinquenio como Presidente del Banco Central de Reserva (BCR) garantizando que él continúe el monetarismo pro-bancos privados. Ambos también renovaron por un lustro al acuerdo de cooperación militar de USAID, permitieron el ingreso de tropas extranjeras (incluyendo norteamericanas y europeas) en ejercicios en Perú y quemaron y dispersaron por el mar los restos del líder senderista al morir tras 29 años en prisión. Ambos no aumentaron los sueldos (el mínimo sigue igual al que dejó PPK y que en términos de dólares y de cacapcidad de compra implica un deterioró).
Al sacrificar a Béjar, Castillo y Bellido inauguraron el camino de permitir que el Congreso les vaya haciendo sacar ministros y que inconstitucionalmente vaya modificando la carta magna para recortarle el derecho al jefe de Estado para renovar al Legislativo o al pueblo para que se den referéndums (como el de la constituyente). Castillo ahora apela al Tribunal Constitucional en sus pugnas contra el Congreso derechista, cuando durante las elecciones llamó a eliminar dicho organismo, al igual que la Defensoría del pueblo.
Castillo no quiere ser de izquierda
El mandatario acaba de confesar que no ha estado preparado para ser Presidente y que recién está aprendiendo. Su proceso de educación implica que va siguiendo la ruta de sus predecesores. Ya ha sido entrenado en que debe abandonar sus promesas de que iba a hacer que todos los jueces sean electos, que la seguridad ciudadana urbana iba a estar en manos de ronderos, que iba a gobernar con el sueldo de un maestro, que sus hijos iban a continuar en colegios públicos (su hija tuvo, además, una fiesta por su santo muy costosa en Palacio)  y que él iba a transformar el Palacio de Gobierno en un museo (pues él iba a vivir en un barrio popular), algo que hizo apenas juró en su cargo.
Cuando la CNN le preguntó si se definía de alguna gama de izquierda, centro o derecha, Castillo respondió que él se identificaba con el pueblo y que no cree en las ideologías, con lo cual él se viene desmarcando de la izquierda.
Castillo nunca se ha reclamado socialista, revolucionario, antiimperialista, anticapitalista o antioligárquico, y su educación partidaria la ha hecho militando década y media en Perú Posible de Toledo (en la cual estuvo hasta que este se disolvió tras los escándalos que han hecho que dicho expresidente se fugue a EEUU). Hoy es claro que él nunca ha roto con el cordón umbilical del toledismo, aunque tuvo el mérito de conducir una radicalizada victoriosa huelga de maestros en 2017.
Mientras el Gobierno del General Juan Velasco nacionalizó el principal yacimiento de petróleo del país a 6 días de su golpe del 3 de octubre de 1968, hizo una reforma agraria que redistribuyó tierras, estatizó muchas empresas estratégicas e integró a los trabajadores en la gestión de las empresas, Castillo nunca ha querido nacionalizar ninguna compañía (ni siquiera a la Repsol, culpable del mayor ecocidio de este milenio) y su reforma agraria no afecta a la tenencia d ela tierra ni incluye al millón de asalariados rurales que en el 2020 protagonizaron una huelga que tuvo varios muertos.
Alan García en su primer mandato (1985-90) dijo que solamente iba a pagar la deuda externa con un porcentaje de las exportaciones e impuso el control de precios, para luego estatizar la banca. Nada de eso ha querido hacer Castillo quien en su primer viaja al exterior visitó a los directivos del FMI y del Banco Mundial comprometiéndose a pagar las deudas y aceptando sus planes. Hoy Castillo se ufana de que el Perú está formalmente tramitando su ingreso a la OCDE, el antiguo club de las potencias capitalistas liberales de Norteamérica, Europa, Japón, Australia, Corea del Sur y Nueva Zelanda, y que ahora se ha venido abriendo hacia Israel, Costa Rica, Chile y Colombia. Dicho bloque no incluye a los BRICS y exige políticas monetaristas neoliberales de apertura a los capitales multinacionales.
Castillo puede sentirse orgulloso de haber integrado a izquierdistas en su administración (algo que también hicieron los presidentes Alejandro Toledo en 2001-06 y Ollanta Humala en 2011-16), pero el primer sindicalista que haya sido electo como candidato de un partido «marxista» en la historia peruana viene continuando las mismas políticas de estos y similares adaptaciones al establishment.
Perspectivas
El nuevo Gabinete ha sido recibido con críticas por parte de los 2 principales grupos periodísticos. «El Comercio», cuyos medios controlan el 80% de la prensa escrita y gran parte de la TV, ha puesto en su portada que este es otro Gabinete improvisado, en tanto que critican a varios ministros. Uno de los cuestionamientos que le hacen a Valer es de que él persiste en pedir una nueva constituyente, aunque ahora él sostiene que esta ha de darse al final del actual mandato tras varias renegociaciones, lo cual implica que Castillo viene dilatando y abandonando su anterior propuesta de una inmediata Asamblea Constituyente donde la mayoría de sus miembros representen organizaciones sociales. «La República» no está muy satisfecha de que se haya cambiado a Vásquez y Guillén y empiezan a denunciar elementos de corrupción en el entorno presidencial.
Para el fujimorismo, Castillo busca hacer incorrectas componendas para sobrevivir, mientras que el almirante (r) Montoya (jefe de la bancada de RP) no apoya que su ex camarada de partido sea el nuevo Premier. Aunque varios congresistas del bloque de 43 congresistas de la ultraderecha no le den confianza, es de esperar que el Congreo ratifique al Gabinete Valer.
Mientras tanto, la tendencia es para que Castillo siga renunciando a la inmensa mayoría de sus promesas electorales, y a que se convierta en un prisionero de los grandes poderes (legislativo, judicial, empresarial, mediàtico, millitar y policial). Castillo es el único mandatario «izquierdista» que se lleva bien con la OEA y su Secretario General Luis Almagro pues ha sido apuntalado por estos frente a los intentos golpistas (y, a cambio de ello, Castillo se les ha acercado tanto a la OEA y a EEUU).
Castillo podrá ufanarse de que él ha logrado un buen plan de vacunaciones, de que ha venido solucionando conflictos sin que se hayan producido ningún muerto, en hacer de que el Perú tenga la economía que más haya crecido en Sudamérica, que el dólar baje y que se haya evitado su vacancia, pero ha hecho todos ello manteniendo la misma política macroeconómica que produce y reproduce la extrema polarización social y mantiene a la mayoría de sus compatriotas en la pobreza, del cual juró que les iba a sacar.
Cualquier intento de lograr cambios sociales o una constituyente plurinacional pasan hoy exclusivamente por movilizaciones de masas, las únicas que pueden presionar para una transformación de la sociedad.
La meta de Castillo con estos cambios es lograr un gabinete que dure más de un trimestre y que le permita sobrevivir por más tiempo en el puesto, algo que piensa hacer continuando haciendo concesiones al establishment y a los grandes poderes que tradicionalmente han dominado al Perú.

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