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La ética en cuestión

JOSÉ GUILLERMO MÁRTIR HIDALGO

En la obra “Ética y Psicoanálisis”1, el psicoanalista judío alemán Erich Fromm certifica que en la ética autoritaria, una autoridad establece lo que es bueno para el hombre. Es decir, una autoridad prescribe leyes y normas de conducta. El problema es saber qué clase de autoridad debemos tener. La autoridad irracional se erige sobre el poder y el temor. Se basa en la desigualdad. Mientras que la autoridad racional se basa en la igualdad de dos, del que ejerce y del sujeto de ella, solo difieren en el grado de saber y en el grado de destreza en un terreno particular. La “Ética Autoritaria” es una autoridad irracional.

Fromm nos dice en dicha obra, que la verdadera elección del hombre es elegir entre una buena vida y una mala vida. Manifiesta a la vez, que el fin de la vida del hombre es el despliegue de sus poderes, de acuerdo con las leyes de su naturaleza. Únicamente puede afirmar sus potencialidades humanas, realizando su individualidad.

La Teoría Psicoanalítica -afirma- ha aportado contribuciones de relieve a la ética. Los impulsos incestuosos y homicidas son parte integral de la naturaleza del hombre. El hombre ha establecido normas de comportamiento a fin de  proteger al individuo y al grupo de los peligros de estos impulsos. Asimismo, el hombre necesita encontrar significado y sentido a su propia existencia. La necesidad de un sistema de orientación y devoción, es común a todos los hombres.

La personalidad es la totalidad de las cualidades psíquicas heredadas o adquiridas, distintivas del individuo. El temperamento es un modo de reaccionar, es algo constitucional e inmodificable. El carácter es modificable hasta cierto punto, se forma por las experiencias personales. Los rasgos de carácter, son sinónimos de rasgos de conducta, las que son acciones observables por terceros. El “carácter social”, son elementos significativos del carácter, compartidos por la mayoría de miembros de una cultura o clase social. Y el carácter individual, son las diferencias de una persona con otra, dentro de la misma cultura.

Las orientaciones improductivas son la receptiva, donde la fuente de todo se halla en el exterior. La orientación explotadora, se caracteriza por quitar cosas a otros ya se por astucia o por medio de la violencia. La orientación acumulativa, en la cual la seguridad individual se basa en la acumulación y el ahorro. Y la orientación mercantil, donde uno mismo se experimenta como una mercancía. La orientación productiva es, la capacidad del hombre para emplear sus fuerzas y realizar sus potencialidades congénitas. Elementos básicos para una relación productiva son el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento. En la realidad, los caracteres se presentan como una combinación de orientaciones improductivas o una orientación productiva con una orientación improductiva. El fin de la ética es la anulación del egoísmo, pero la sociedad capitalista ha edificado la idea que el egoísmo es la base del bienestar general (interés propio). El egoísmo y el amor a sí mismo están lejos de ser idénticos, en realidad son opuestos. Las personas egoístas, son narcisistas incapaces de amar a otros.

La conciencia es nuestra voz interior que acusa o defiende nuestra conducta con respecto a sus cualidades éticas. La conciencia autoritaria es la autoridad externa interiorizada. Está regulada por el castigo y la promesa de la recompensa. La conciencia humanista no es la voz interiorizada de una autoridad, es nuestra propia voz, la voz que juzga nuestro funcionamiento como seres humanos.

El placer es el factor que acompaña a la actividad productiva. El “placer irracional”, se deriva de la carencia fundamental de productividad y de deseos irracionales. La felicidad, en cambio, es la realización productiva de nuestras potencialidades. Nos hace uno con el mundo, pero, conservando nuestra propia integridad.

El problema es ligar el placer con el fin, esto puede convertir en placenteros los medios para ello. El énfasis en el fin distorsiona el equilibrio entre medios y fines. Se destacan los fines sin considerar suficientemente el papel de los medios. El empleo de medios destructivos transforma el fin, aunque se conserve ideológicamente.

La fe es una actitud interior, es un rasgo de carácter. La fe irracional es la creencia en una persona, idea o símbolo y resultado de la sumisión emotiva a una autoridad irracional. La fe racional es una fe inamovible en la razón y en las visiones de la verdad, radica en la experiencia de uno y en la confianza en su propio poder. Hay dos orientaciones entretejidas en el pensamiento moderno, que el hombre es bueno congénitamente y su antítesis, que hay una maldad intrínseca en el hombre. Fromm nos dice que hay una potencialidad primaria en el hombre, la cual se actualiza si se cuenta con las condiciones apropiadas. Pero si las condiciones son opuestas a las normales, se actualiza la potencialidad secundaria. Por eso afirma que el hombre no es necesariamente malo, llega a serlo en caso de fallar las condiciones apropiadas para su crecimiento y desarrollo. El fin de la ética humanista no es la represión de la maldad en el hombre, sino, el uso productivo de las potencialidades primarias congénitas del hombre.

La mayoría de personas pueden ser juzgadas moralmente, porque disponen de libertad para obrar correctamente si así lo desean. Al establecer juicios de valor, se juzgan los hechos, ya que comprender a una persona no significa perdonarla. Si al hombre lo amenaza una fuerza superior, su mente se afectará y su actuación se deformará y paralizará. El efecto paralizador del poder no depende solo del temor que origina, sino, la oferta que si se somete a él lo protegerá y se hará cargo de sus acciones. Esto lo libera de la incertidumbre y de la responsabilidad consigo mismo.

DELITOS PÚBLICOS Y RESPONSABILIDAD PARTICULAR

En la obra “La muerte en cuestión: ensayos sobre la vida humana”2, el filósofo estadounidense Thomas Nagel escribe que los grandes crímenes modernos son de carácter público. El poder político ha introducido la matanza y la rapiña. Los crímenes públicos son cometidos por quienes desempeñan cargos políticos, militares y económicos. Los servidores públicos están obligados a considerar el interés nacional y el Estado en la toma de decisiones. En la práctica, los funcionarios públicos sirven a intereses particulares o a un grupo determinado. Los cargos públicos alientan la liberación de restricciones morales. El carácter especial de las obligaciones públicas hace que la moral pública sea impersonal. Lo que facilita las transgresiones a las restricciones del uso del poder. Pero los delitos públicos en el ejercicio del cargo, pueden ser culpabilizados en forma particular.

La Ética Gubernamental es la reflexión crítica sobre los principios morales, que deben orientar las responsabilidades públicas o privadas de los servidores públicos, de acuerdo con los valores constitucionales de la nación3. La Ley de Ética Gubernamental tiene como objeto, normar y promover el desempeño ético en la función pública, a fin de salvaguardar el patrimonio del estado y prevenir, detectar y sancionar la corrupción de los servidores públicos (enriquecimiento o cometimiento de otros actos de corrupción). El Tribunal de Ética Gubernamental, compuesto por el tribunal y demás comisiones de ética, tiene entre sus funciones el promover en los servidores públicos la observancia de normas éticas y tramitar denuncias e imponer sanciones por infracciones a la ley.

DENUNCIAS CONTRA FUNCIONARIOS DEL ACTUAL GOBIERNO

El Tribunal de Ética Gubernamental ha recibido denuncias contra funcionarios del gobierno de Nayib Bukele por infracciones a la ley. Desde el mes de marzo se han presentado ciento veinte y cuatro denuncias, se han realizado veinte investigaciones y se han aperturado catorce expedientes de oficio por casos de corrupción.

La declaratoria de emergencia, por la pandemia del coronavirus, desactivó los mecanismos de control, lo que ha facilitado el mal uso de los fondos públicos y conflictos de intereses de funcionarios públicos y representantes de empresas. Empero, ha caracterizado al gobierno de Bukele durante la pandemia, la opacidad y la falta de rendición de cuentas.

Raúl Melara -fiscal general de la República- expresó que los recientes allanamientos realizados a diversas Instituciones del Estado y a proveedores, son el resultado de los indicios de irregularidades presentadas a la fiscalía, por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES)4.

(Endnotes)

1.Fromm, Erich (1982). Ética y Psicoanálisis. México: Fondo de Cultura Económica.

2.Nagel, Thomas (1981). La muerte en cuestión: ensayos sobre la vida humana. México: Fondo de Cultura Económica

3.ISDEMU (2008). Ética Gubernamental. Boletín No. 28 En: www.isdemu.gob.sv>download=69:etica

4.Jiménez, Mirna. Allanamientos en ministerios se basan en indicios entregados por CICIES. En: https://www.diariocolatino.com/allanamientos-en-ministerios-se-basan-en-indicios.entregados-por-cicies/

Ver también

La forma social de la pandemia (2)

René Martínez Pineda Sociólogo, UES Si bien es cierto que, bajo el signo de riesgo …