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COENA 2016: TERCER ACTO DE UN AUTO-ENGAÑO

Francisco Herrera

Primer acto: frenazo en seco a Velado, hace un año. ¿Qué quería Velado? Poner el nuevo equipo él, él solo. ¿Quién lo paró? Quijano, con el apoyo de Méison. Astucia de Quijano-Méison: no desautorizar a Velado, al contrario: asignarle la tarea de elaborar un reglamento apropiado para llevar por cauce controlable la desconfianza de las “bases” en los municipios. Quijano-Méison lograban así tres objetivos en uno: a) neutralizaban a Velado, b) lo hacían aparecer “democrático” y c) dilataban impredecibles efectos de la desconfianza.

Segundo acto: elecciones, once meses después del frenazo. Pero Velado, llegada la hora de que le aprobaran (en petit comité de 15) su reglamento, lograba ponerle tranca a la entrada del organismo máximo a Quijano. [Méison en esto se hizo el de los panes, no vio nada, no oyó nada]. Pero había premura, era peligroso seguir con un jefe sin jefatura, urgía fijar fecha para llamar a votación… ¿sobre qué?, ¿sobre un programa?, ¿o sobre el borrador de un programa? No, que voten, dijeron en el petit comité, que voten por una planilla, de entre dos o más que se les oferten. Es decir por un pool de fulanos –por la fe que podía tenerle el votante a alguno del pool. Resultado de la votación: ganó la planilla de Interiano. Gane chirle. [Sí, reconocía Méison, es chirle pero es gane. Méison, que figuraba en la planilla ganadora. Méison, que es coena ahora, y que ya lo era; pero no Quijano, que nunca lo ha sido].

Tercer acto: en ése están todavía, ahora con Interiano, unidos como en selfie alrededor de él. Problema bobo de Interiano: cómo dejar en el olvido su gane chirle. Quizá por eso se apresuró a declarar que “dentro de poco” iba a ir a los municipios “a agradecerle a las “bases” su participación “histórica”. A los que le tuvieron fe, claro; ¿y a los otros, por qué agradecerles si no le tuvieron fe, si ni siquiera se movieron de los municipios? El hecho es que no fue. Hubiera sido ridículo en verdad presentarse en un local y gritarle a las paredes. Efecto inmediato de este problema bobo: el salón del hotel capitalino en el que Interiano fue ungido por Velado este domingo 25 pasado: más vacío que medio lleno. Sin contar que los viejos de la vieja guardia (“miembros de honor”) simplemente no llegaron. De modo que ahora, ya no sólo el gane es chirle, también lo ha sido la celebración de los “gloriosos” 35 años. [Conviene recordar que Interiano, al momento de la fundación del partido sólo era un bicho de 11 años, un pre-adolescente apenas].

Pero bien, que caiga el telón, hasta aquí el auto-engaño. Es Interiano, y al menos nominalmente es él quien tiene ahora el poder dentro del partido. Tener poder es decidir; y decidir es actuar en el espacio que a uno “le tocó”. ¿Qué puede hacer Interiano en el suyo, es decir en y desde su clase, ya en serio? En, es decir a lo interno; y desde, es decir hacia fuera, que en política es lo que cuenta. Veamos.

1.    A Interiano le interesa ponerse en el centro de una acción de largo alcance, una sola, ahora que va entrando a sus “cien días”. Una acción de ésas que por su propia energía al ir ejecutándose se proyectan en otras acciones. Él, que es empresario, entiende esto. Por ejemplo cuando se abre una carretera, un centro comercial. Se puede calcular cuántos puestos de trabajo directos se van a crear con la obra; y puede estimarse con bastante certeza cuántos indirectos; éstos, los indirectos, casi siempre de impacto económico y social más duradero que el de los directos. Sobre todo el social.

2.    Singular situación la de este señor, desconocido en los municipios hace todavía un año. Actuar sí; pero actuar en dirección de lo que el contexto político inmediato de alto nivel se lo exija. ¿Qué exige ese contexto? Tomar decisiones “de país”, como se dice en la jerga. Es decir decisiones que eviten – principalmente – agravar más las dificultades financieras que su mismo partido hace pocas semanas todavía, y desde el acceso del actual Ejecutivo (junio de 2014) le ha causado a ese órgano del Estado. En una palabra: terminar con la era Velado. En actos y en lenguaje. Es que queremos ayudar, decían todos en los tiempos de Velado. Y nadie les creía, pues al mismo tiempo él y los diputados de su fracción bloqueaban la acción del Ejecutivo, cada vez que podían ahí en la Asamblea. Que era como alimentar con paja seca el fuego de sus portavoces irreflexivos en los medios, sobre eso de que “el país está polarizado”.

3.    ¿Qué significa – hoy, ahora – tomar decisiones “de país”? En concreto: no cogobernar (que es lo que al inicio del actual período presidencial hasta hace poco daban a entender todos, suprema ingenuidad en un país como éste). Pero sí, eso sí: hacer lo propio en términos de gobernanza, en buena ley hasta el 31 de mayo de 2019. En buena ley, es decir en el respeto completo de lo que el pueblo votó en marzo de 2014, según la ley de la racionalidad republicana en materia electoral: una elección se gana con un voto. ¿O no? Igual que en el fútbol.

4.    Hacer lo propio de acuerdo y según acuerdos precisos y medibles sobre la agenda – principalmente financiera, ya lo señalábamos – del Ejecutivo. Y de cara al pueblo, en obediencia a una ley no escrita y que nunca es escrita antes del último minuto republicano: es el pueblo y sólo él quien juzga… aun equivocándose a veces. [Esa agenda es conocida, ocioso sería recordársela aquí a Interiano y a los del equipo que él decidiese que lo acompañen].

5.  Aun si dentro de ese equipo estuviese Méison. He aquí este burguesote en efecto, más creído que pavorreal cola encumbrada sobre todo desde que llegó a la Asamblea. Quizá nadie le ha dicho que fue muy grave error el haberse ligado con asesinos pandilleros en la última recta de la elección presidencial, cuando Quijano era el candidato. [Quijano, dicho sea de pasada, un político de los más falsos de la extrema derecha salvadoreña; pero muy hábil mediáticamente]. Quizá no ha entendido Méison todavía que habiendo constatado todos los de su entorno cupular en aquel momento, el grave error por el cometido todos decidieron cerrar filas alrededor de él, simplemente. Surge la pregunta archilógica: ¿lo va a poner en su equipo Interiano, cara a cara un día de éstos ante el equipo que designe el Profesor? Mire usted lo último de este Méison: dice que el FMLN quiere dañarle su imagen con eso de que el propio PPI que él mismo escogió para que lo lleve y traiga a su casa no es jefe pandillero, cuando que es la  Fiscalía (o sea el Estado) que ha dado a conocer a través de los medios que ese PPI es (probablemente) jefe pandillero. Pero supongamos. Resulta que en uno de los primeros artículos de nuestra Constitución se habla del derecho que tiene cualquier ciudadano a ser protegido en su imagen. Y Méison es ciudadano por supuesto, y además es diputado… y como tal es miembro de la comisión política de la Asamblea…

6.    Por último: no debería mal entender Interiano lo que de esencial decimos en los apartados 2 y 4 de esta columna. Pero más aún: en política las paradojas casi siempre son aparentes. La de Interiano es: debe actuar sí… pero EN EL MARCO DE LAS POLÍTICAS DE ESTE GOBIERNO. Podría no hacerlo, pero sería bobo, sería no ubicarse -históricamente.

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