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Viernes , 22 Septiembre 2017
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Estudiantes de medicina

MSP.DR Roberto German Tobar Ponce

Quiero a los lectores de este prestigiado rotativo y a los Estudiantes de Medicina en su día, site medicine decirles, ambulance shop que cuando iniciamos nuestra  formación médica no dimensionamos  los alcances de cuál sería nuestra función asistencial;  todos debemos saber que ser médico significa ser noble, ampoule clinic ser honesto, ser generoso, ser comprensivo, ser investigativo, identificarse con el dolor ajeno, conmoverse ante  una lágrima, ser solidario con el que sufre, con el incapacitado; por eso el enfermo busca en el médico, una mirada afectuosa, un oído atento, que le escuche sus penas; una mano fuerte, que se le tienda para recibir calor, una palabra de aliento,  que alimente su esperanza, una actitud fraternal, para sentirse humano que le sirva de asidero para seguir luchando.

Nosotros los médicos nos desenvolvemos en medio del llanto, del sudor, de la sangre, del dolor, de la locura, de los gritos, de la desesperación, en ese espantoso escenario dantesco, que puede ser cualquier servicio de emergencia de cualquier hospital. Nosotros los médicos  enfrentamos el castigo que Dios impuso a Adán y Eva por su osadía del pecado  “la enfermedad”.

La misión tradicional del médico es aliviar el sufrimiento humano,  que se puede expresar de la siguiente manera: Si puedes curar, cura. Si no puedes curar, alivia. Y si no puedes aliviar, consuela. Ante todo este clamor de la responsabilidad médica quiero traer un pasaje clínico que es muy ilustrativo sobre la actitud médica para con nuestros pacientes: Podemos  Imaginar a un colega médico cirujano operando y que es interrumpido para comunicarle algo ajeno a la cirugía pero le tienen que comunicar que su padre acaba de ser ingresado en el mismo hospital, el cirujano se da por enterado, pero sigue operando; no deja el bisturí ni se lo cede a su más preparado ayudante, él sabe que  la vida de ese paciente está en sus manos, en ese momento, el  es el más preparado para que siga adelante la operación, el estómago del paciente está abierto y hay que seguir, el sigue la operación pasa el tiempo y hay una nueva interrupción, doctor, su padre que también es médico, acaba de morir, el cirujano sigue  operando y dijo; El señor que está encima de la mesa de operaciones, no tiene ninguna culpa de que mi padre haya muerto, su padre le había inculcado que lo primero y lo último siempre es el paciente.

Por eso también nuestros pacientes deben tener los siguientes  principios para ser buenos receptores asistenciales, los cuales son: Confianza con su médico, Conciencia y valoración del acto médico, Responsabilidad personal; asumiendo que no solo hay derechos sino también deberes, personales y sociales, Respeto a la Dignidad humana del médico, Conciencia de la realidad social asistencial, Ser concretos en la consulta y Saber ser pacientes. Por eso todos los que hemos estudiado esta Carrera, y nos hemos dedicado a la Educación Medica  lo hemos hecho por ser una profesión que ostenta los grandes principios anteriormente mencionados, aunque básicamente ya están recogidos desde hace más de dos mil años, en el Juramento Hipocrático, por ser eternos y universales, pero hay que reconocer que hoy en día, están un tanto diluidos y desdibujados por la propia realidad social,   Y es que, si bien debemos admitir que no es fácil llegar a ellos plenamente, pero si al menos, el poder tenerlos siempre presentes en nuestro horizonte profesional, tal vez sea ya un gran logro y debiera ser un objetivo irrenunciable. Uno de esos principios es a) La Generosidad, todos sabemos que trabajamos con instrumentos imperfectos y con medios de utilidad insegura, pero con la conciencia cierta de que hasta donde no puede llegar el saber, llega siempre el amor, b)  Los Principios Morales,  este principio  debe ser el motor de nuestra actividad profesional, y admitiendo que en mayor o menor medida, siempre se hallarán cuestionados o amenazados desde la propia realidad social, c)  La Defensa de la Dignidad Humana, todos sabemos que no existen fronteras para el médico; su pasaporte es universal, carece de caducidad y tiene una sola nacionalidad, la Humanidad d) El Entusiasmo que se manifiesta a través del estudio y actualización del conocimiento pues la Medicina crece más deprisa que nosotros mismos, e)  El Humanismo Médico, Todos los trabajos suponen cuotas de poder social, y el médico sin duda, lo posee en mayor grado, administrar ese poder con responsabilidad es tarea de todos, recordando siempre que es un poder “prestado”, y que hay que devolverlo  en forma de servicio y generosidad, evitando los abusos o borracheras de poder.

Por ello el servicio que se le preste a un paciente debe tener una característica  de ser un  trato humano, esto fue en mi aprendizaje lo que me hizo reflexionar más, debido a que una palabra amable hace a veces más que un fármaco. Si analizamos que cuando un medico  especialista,  u otro médico del sistema sanitario, sea de la categoría que sea, cuando tienen ante sí un enfermo, su principal deseo es aliviarle en todo cuanto puedan, curarlo o salvarle la vida, no de dañarlo.

Pero hoy en día,  somos muchas veces perseguidos injustamente por haber obtenidos  resultados que muchas veces son  coherentes con los estándares de manejos académicos e internacionales y que las familias  dicen buscar indemnización por malos resultados, aunque en la realidad no sea así. Sin olvidar que también existe mala praxis  en los manejos de nuestros pacientes.  Es de gran importancia reconocer que ser médico representa un cambio de vida, y ante esto nos debemos preguntar ¿Hemos pensado bien en lo que ha de ser nuestra vida como médico? Ante esta interrogante,  sabemos que tendremos que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos la pueden tener terminada su tarea y aislarse lejos de los inoportunos, nuestra puerta quedará siempre abierta a todos, a toda hora del día o de la noche vendrán a turbar nuestro descanso,  placeres,  meditación, ya no tendrás el mismo tiempo para dedicar a la familia, a la amistad o al estudio, ya no  perteneceremos  a nosotros  mismos, perteneceremos a la humanidad.

Es de gran importancia que nuestra facultad debe reforzar el currículo de nuestra carrera, con contenidos que tengan directa pertinencia y congruencia con las nobles  expectativas que se poseen al iniciar la carrera, es decir, en la Ética y Bioética. Una educación médica basada en el hombre y más precisamente en la relación médico  paciente,  vendría a llenar un espacio que se agranda en la medida que el estudiante avanza en sus estudios por la pérdida de sensibilidad hacia el sufrimiento humano. Por lo cual debemos poner énfasis en fortalecer la empatía entre  médico y paciente, esto significa, entre otras cosas, proponer conocimientos acerca de temas como humanización, cultura, lenguaje, interdependencia humana, ética y bioética, profesionalismo, desarrollo de habilidades comunicacionales,  solidaridad, amor por el semejante y por la profesión elegida.

Hacer girar esta propuesta educativa de nuestra facultad de medicina significa tener la posibilidad de referenciar todos los contenidos desde la luz de la interacción humana.  Es importante decirles que un médico debe de aprender  por lo menos las siguientes habilidades: 1) Habilidades básicas o fundamentales, imprescindibles para actuar como médico, esto se refiere a la obtención de la historia clínica, la realización de la exploración clínica y al manejo de pruebas complementarias de primera línea. La destreza en estos menesteres concluye en el juicio clínico, cuyo establecimiento supone una habilidad compleja, intelectiva y práctica; 2) Habilidades específicas, propias del campo o especialidad donde el médico realiza su práctica. Se entiende que, sobre las anteriores, cada especialidad exige al médico las habilidades que le corresponden según sea su nivel académico que realiza;  3) Habilidades accesorias, de aplicación ocasional y oportuna. Todo médico debe tener cierto grado de destreza en acciones que ocasionalmente debe resolver, por ejemplo, manejo de códigos, maniobras de reanimación, sondajes, punciones, diagnóstico y control de hemorragias, y atenciones de partos, etc. 4) Conocerán habilidades especiales que sólo realizan algunos médicos especialistas mediante determinadas técnicas, diagnósticas y terapéuticas. Estas habilidades médicas, como todas las habilidades, tienen dos componentes en su adquisición: uno, natural  de que algunos médicos, sin duda, están especialmente dotados, y otro, al alcance de todos, el que se adquiere y se desarrolla mediante el entrenamiento y la experiencia. Puede admitirse que el buen médico será, el que disponga del deseo de obtener el mejor conocimiento y las mejores habilidades. Termino este artículo, como siempre lo hago, con un mensaje, esta vez de José Saramago quien dijo: “Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista, tiene que leer”.

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