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“NINGÚN LADO” y otros poemas de Tomás Andreu

Quién

¿a dónde va la mirada cómplice de los días muertos?

-¿y el fulgor de tu nombre brillando en la punta de mi lápiz?-

¿quién recogerá aquellas hojas molidas en nuestras manos tiradas al viento y acunadas en el lomo de aquellas aguas sucias y pestilentes?

¿quién entregará las cartas nunca escritas al destinatario de siempre?

¿quién seguirá empujando el suicidio de uno y el asesinato del otro?

¿quién adoptará al perro de tres patas con manchas negras en el hocico?

¿quién responderá las preguntas de los hijos no concebidos?

¿quién desde la vida nos responderá en la muerte?

¿quién justificará este silencio que nadie conoce?

¿quién escuchará el grito atormentado y silencioso que muere de desesperación?

¿quién nos dará el significado del arrepentimiento sin ser culpables?

¿quién es quién a quien preguntamos?

¿quién es quién y dónde queda quien habla?

 

 

luz orgánica

escribí, incólume, el nombre de mi país

con la tinta de mis heces

y toda la luz de esta esperma tirada en el suelo

escribió el nombre de los hijos que no tuve, que no tengo.

el viento sopla fuerte y hace llorar a mi perro

yo le lamo las llagas y le guío cuando me sigue.

hoy el día es triste porque vos no lo podés ver

pero yo escupo en la tierra que te abraza

y dibujo en mi frente la inicial de tu existencia

y sabia la brisa, le hace reverencia.

esta congoja que hoy nos une

es la misma que un día fue sueño

sueño de no estar aquí

sueño de no pertenecer aquí

sueño de no tener patria, encierro, alambrados de sal y vinagre.

con la tinta de mis heces

escribí, incólume, el nombre de mi país

ese que me niega y me nombra con sus ácaros.

 

 

antes que la lluvia venga y lo cubra todo

antes que la lluvia venga y lo cubra todo

yo te he visto prístina como un lago virgen

tu resplandor me duele, me hacer llorar

tus pupilas desorbitadas me tragan

toda la luz de este día gris

todo el verdor oscuro de los arboles vos los sorbes

y yo voy tras de ellos

somos frutos extraños en un mismo árbol

somos el vuelo y la carroña del águila

antes que la lluvia venga y lo cubra todo

yo quiero irme con el lodo que adolece estoico sobre la yerba hostil

quiero irme con la brisa que hace ondular las hebras de luz de tu salvaje cabellera

quiero irme desterrado de tus brazos, de tu boca, de tu existencia

quiero revolcarme en la copa de los árboles

herir mis huesos de tu savia extraña

quiero anular mis latidos

quiero no tener familia, perro, compañera

quiero ser vaho diluyéndose en la inmensa espalda de la nada

antes que la lluvia venga y lo cubra todo.

 

 

Luz en la penumbra

Allá abajo en la oscuridad,

Mi pensamiento tropieza y lerdo se desploma.

Una luz se ahoga y es lodo sobre los ladrillos.

Tengo ojos en el tacto

Veo lo que no soy

La pequeñez es un sueño grande:

Tiene la estatura del ala de un águila hecha carroña.

El horizonte tiene rostro, es un camino sin sentido,

Un reloj que marca ciegamente un tiempo,

El sueño roto de un niño que nunca nació,

Una estación sin tren.

Lo bueno de ser bello

Es que la Tierra te abraza con fuerza:

Es una loca que ve hijos en cada puñado de polvo.

Abajo en la oscuridad, el pensamiento canta

Y la angustia, estoica sonríe victoriosa.

Agradecé a esta libélula de luz, agua y sal

Toda la mirada que te brindó mientras robaba polen,

Aquí, abajo en la oscuridad,

Donde el miedo acaba.

 

 

hoy

hoy, la noche es larga:

la última bocanada de marihuana

en espiral de mí se ha despedido.

el mundo ante mí no es el mundo

es una mancha azul que se diluye

en el fondo negro de la noche.

huyo y dejo tras de mí,

burbujas de luz que danzan.

soy un ojo en medio de la noche

que ve hacia adentro

y niega la existencia.

 

 

café para tres

 

yo no puedo amanecer a tu lado

pero junto a mí amanecés vos:

nunca la rúbrica en el papel superó las huellas de la carne.

 

a day in the life

soñé muertos envueltos en periódicos.

ninguno sabía leer.

todos tenían frío alfabético.

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