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jueves , 19 octubre 2017
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Las elecciones no lo son todo

Enrique S. Castro

Las elecciones son una parte esencial de la democracia pero no lo son todo, pills es más importante la participación de la gente en el desarrollo nacional, seek en sus aportes a la solución de grandes y graves problemas, en la puesta en marcha de sistemas integrales de educación y salud, así como en más inversión y generación de empleos.

Los comicios sirven para elegir gobernantes nacionales y locales, permiten la alternabilidad en el poder, dan la oportunidad a las personas de optar por determinada corriente política, de elegir a los candidatos de su preferencia, conforme lo establecido por la Constitución y las leyes secundarias.

Los alcaldes, como autoridades locales, están más cerca de las personas, prácticamente mantienen con ellas un contacto permanente y al cumplir con el Código Municipal de convocar periódicamente a Cabildos Abiertos, posibilitan la participación directa de la población en el esfuerzo común de realizar obras de beneficio colectivo.

La participación es, entonces, parte esencial de la democracia, lamentablemente la Constitución en nuestro caso habla de democracia representativa, limitando en mucho la inclusión y el aporte de la población para ser tomada en cuenta en sugerencias e ideas para la elaboración de proyectos y realización de obras.

La salud y la educación gratuitas ayudan al fortalecimiento de la democracia, permiten a millones de personas mantenerse sanas y escalar posiciones mediante la capacitación y estudios superiores. Países avanzados como Canadá y Suecia tienen desarrollados estos sistemas y han logrado índices de desarrollo humano óptimos y seguros.

Las elecciones en sociedades atrasadas y hasta primitivas también son un arma de doble filo. Lo estamos viviendo actualmente en El Salvador. El partido de la derecha, o más bien sus dirigentes, hablan de dar oportunidad a la democracia y mantener las libertades públicas y el Estado de Derecho.

Sin embargo, a la hora de las grandes decisiones, se irrespeta la voluntad popular y se ponen toda clase de obstáculos para la conservación de la democracia (de por sí incipiente) y de todos sus componentes en el área económica, social, política, cultural, medio ambiente y desarrollo agrícola, sólo para citar unos cuantos. Los valores democráticos deben vivirse todos los días, aceptar los triunfos y las derrotas, así como los errores para corregirlos y los aciertos para ampliarlos. No es con actitudes y hechos violentos y contrarios a las leyes y disposiciones legales como vamos a avanzar en el camino del progreso, la paz, la justicia social y las libertades.

En la misma democracia existen los mecanismos y recursos para hacer valer los derechos de los ciudadanos, por eso hablamos de la necesidad de mayor participación en lugar de representatividad. La división e independencia de poderes del Estado es un adelanto y un buen presagio para lograr avances cuantitativos y cualitativos en la sociedad.

El negarse a la evolución natural y progresiva de la sociedad, es oponerse a la misma esencia de la democracia, lo mismo el rechazar mediante subterfugios o acciones directas la voluntad popular, la gente tiene sus opciones, sus propias necesidades y sus exigencias. El voto es una expresión real de esa voluntad.

Los dirigentes de Arena tienen el legítimo derecho de presentar recursos o apelaciones al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para pedir recuento de votos o nulidad de los comicios, todo conforme lo establecido por las leyes; pero no acudir a acciones violentas, llamar a la insurrección o presionar a la fuerza armada para intervenir. Los delegados de la Fiscalía General de la República, los representantes de la Procuraduría General de la República y más de cuatro mil observadores internacionales y nacionales han felicitado al TSE por la transparencia de las elecciones y la rapidez en proporcionar información sobre el avance del escrutinio preliminar y final.

Además, los partidos políticos en contienda tuvieron a cuatro vigilantes (dos cada uno) en cada junta receptora, al final de los comicios se contaron públicamente los votos y los secretarios de cada agrupación partidaria firmaron las actas respectivas dando fe y constancia de la validez del recuento en todas y cada una de las urnas electorales.

La democracia, pues, se construye y fortalece con la participación de todos los ciudadanos, con actitudes críticas y sensatas, con el aporte de ideas y sugerencias, jamás con la irracionalidad, la prepotencia  o la imposición de medidas de fuerza, sobre todo cuando van acompañas de acciones violentas.

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