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Embajadores de Cojutepeque

Carlos Burgos

Fundador

Televisión educativa

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Cojutepeque es la cuna de la Cancillería de la República de El Salvador.

El 27 de febrero de 1858 se creó el Ministerio de Relaciones Exteriores, physician mediante decreto legislativo No. 13 dado en la ciudad de Cojutepeque, durante la administración del gobernante Miguel Santín del Castillo, siendo su primer canciller Ignacio Gómez, literato originario de Metapán.

Cojutepeque fungía por cuarta vez como capital de la República, puesto que San Salvador fue destruida  por un terremoto en 1854. La Cámara de Senadores definió que el trabajo de Relaciones Exteriores se desarrollaría a través de una dirección de asuntos internacionales.

Siendo presidente Gerardo Barrios 1860-1865, las relaciones se abrieron a los Estados Unidos y Europa, y vinieron al país expertos en temas de ciencias, educación, geografía y comercio.

A finales de ese siglo, el Canciller Manuel Delgado, originario de Cojutepeque, presidió la misión que asistió a la 1ª.Conferencia Panamericana, desarrollada en Estados Unidos, donde se discutieron temas de relevancia como la creación de pesos y medidas, derechos de autor, y posteriormente preceptos de derecho internacional público y privado, la no intervención y el Código Bustamante.

Posteriormente, 1907, siendo Canciller Manuel Delgado, definió el Programa de los 7 Puntos, que más que asuntos de política internacional, eran acciones de promoción del café en Europa, Estados Unidos, incluyendo a mercados inexplorados como Rusia.

Otros ciudadanos de Cojutepeque también se han desempeñado como diplomáticos de El Salvador, entre ellos José Maximiliano Olano, León Sigüenza, Raúl Contreras, Rubén Zamora Rivas y Carlos Abarca Gómez.

El doctor José Maximiliano Olano, médico, fue nombrado como embajador en la república de Francia donde desempeñó sus funciones con elevada eficiencia. A finales de la década de los años treinta fue tercer designado a la presidencia de la república. Una escuela urbana mixta de Cojuttepeque llevó su nombre por muchos años.

El abogado, poeta y fabulista León Sigüenza, en New York se desempeñó como secretario del Consulado salvadoreño, 1919-1923. Cuatro años después fue nombrado Cónsul General de El Salvador en Japón, 1927-1931. Al regresar al país fue diputado de la Asamblea Nacional, 1933, representando al departamento de Cuscatlán. El siguiente año partió nuevamente para Japón como Cónsul General, durante ocho años, 1934-1941.

Otro connotado cojutepecano, el poeta y ensayista Raúl Contreras, siendo muy joven, en 1922 partió para España con sus sueños literarios. Se destacó en las peñas y tertulias madrileñas entre los poetas españoles. En 1925 fue nombrado segundo secretario de la Legación de El Salvador con sede en Madrid. Se destacó en el servicio diplomático por lo que en 1928 fue honrado como Comendador de la Real Orden de Carlos III.

Observó la agitación sociopolítica que desembocó en la Guerra Civil de España. En 1936 fue trasladado a Francia como embajador, y tres años después estalló la Segunda Guerra Mundial, por lo que en junio de 1940 abandonaron Paris para ubicarse en Royan, suroeste francés. En 1943 fue nombrado como embajador plenipotenciario y enviado extraordinario ante el Rey Jorge VI del Reino Unido, cargo que también desempeñó en la Santa Sede Vaticano. Regresó al país.

El gobierno francés, en 1951, lo condecoró con la Legión de Honor por haber asilado y salvado vidas durante la invasión de los nazis a Francia. Y en 1962 fue nombrado ministro consejero y agregado cultural de la Embajada en España. Una calle en Las Palmas de Gran Canaria, España, fue bautizada con su nombre, 1977. En Cojutepeque una calle y un colegio hacen honor a su nombre.

Ya en este siglo XXI, Rubén Zamora Rivas, oriundo de Cojutepeque, fue nombrado Embajador en la India, luego pasó a Washington con el mismo cargo, y hoy es el Embajador ante las Naciones Unidas.

Nuestro coterráneo Carlos Abarca Gómez, fue promotor y fundador del Instituto Especializado de Educación Superior para la Formación Diplomática en la Cancillería, y de septiembre 1912 a julio 1914, fue ministro plenipotenciario ante la República Oriental del Uruguay.

Los cojutepecanos en el servicio diplomático se han preocupado por proteger los intereses del  país y de los salvadoreños, promover la inversión, comercio, turismo, relaciones culturales y científicas.

 

 

 

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