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Foto (Teatro Nacional) Diario Co Latino Ricardo Chicas Segura

El teatro: la poesía en movimiento

EL TEATRO: LA POESÍA EN MOVIMIENTO 

Por Wilfredo Arriola 

27 de marzo: Día Mundial del Teatro

“A través de los siglos, en el teatro, cada pueblo fue concretando 

su manera de ver la vida y de aguardar la muerte”. 

(Antonio Gala, poeta y dramaturgo)

 

El Instituto Internacional del Teatro instauró el 27 de marzo como Día Mundial del Teatro en 1961. La primera vez que fue celebrado fue en 1962 por el poeta, dramaturgo y cineasta francés Jean Cocteau quien había sido elegido miembro de la Academia Francesa y miembro honorario del Instituto Nacional de Artes y de Letras de Nueva York. Fue él quien pronunció el famoso Mensaje Internacional del Día Mundial del Teatro, desde entonces es celebrado.

Si queremos tener un vendaval de emociones siempre el teatro nos conmoverá con tantas formas de emociones, este en su lucidez transgrede, impacta, impresiona, revela, provoca. Un sensación inolvidable de luces, de dramaturgia. La palaba cobra sentido, hilado con lo conmovedor del silencio. Entre acto y acto hay un telón que nos pone en vilo, el que nunca queremos que se cierre por completo. Porque quedará la inefable sensación de querer más. Mientras lo disfrutamos somos otros, una piel prestada al escenario en donde nos hacemos parte, irrevocablemente.  En su etimología podemos citar lo siguiente: concretamente, proviene del latín “theatrum”, que a su vez viene del griego “théatron”, que surge de la unión de “theásthai” = “mirar” y de “tron” = “lugar para” o “instrumento para”; dando como resultado un “lugar para mirar”.

Hacemos una pequeña enumeración por varios representantes del teatro, con pequeñas escenas a lo largo de la Historia. Una escena, un momento, tantos personajes, una sola emoción y un recuerdo para siempre.

 

Federico García Lorca 

Bodas de Sangre 

La tragedia en verso y en prosa considerada una de las obras más representativas del poeta español, donde la vida y la muerte son las escenas que se desenvuelven a través de un recorrido por el mundo recreado por Lorca, su esencia se plasmo en sus versos.

 

Fragmento

Duérmete, rosal,

que el caballo se pone a llorar.

Las patas heridas,

las crines heladas,

dentro de los ojos

un puñal de plata.

Bajaban al río.

¡Ay, cómo bajaban!

La sangre corría

más fuerte que el agua.

 

Lope de Vega 

Félix de Vega. Dramaturgo, poeta y narrador.  Madrid, 25.XI.1562 – 24.VIII.1635

 

Amor, no te llame amor

el que no te corresponde,

pues que no hay materia adonde

no imprima forma el favor.

Naturaleza, en rigor,

conservó tantas edades

correspondiendo amistades;

que no hay animal perfeto

si no asiste a su conceto

la unión de dos voluntades

 

Molière, Jean-Baptiste Poquelin (París; 15 de enero de 1622-ibidem; 17 de febrero de 1673), llamado Molière. Fue un dramaturgo, actor y poeta francés, ampliamente considerado como uno de los mejores escritores de la lengua francesa y la literatura universal.

 

El misántropo

ESCENA III

 

Filinto, Alcestes

Filinto. ¡Y bien, ya lo veis! Por ser demasiado sincero, heos aquí metido en un enojoso asunto. Enseguida me he dado cuenta de que Oronte, con tal de ser adulado…

Alcestes. No sigáis, por favor.

Filinto. Pero yo…

Alcestes. Ya está bien. Dejadme solo.

Filinto. Pero si yo…

Alcestes. Dejadme en paz.

Filinto. ¡Pero cómo…!

Alcestes. Ni una palabra.

Filinto. Pero…

Alcestes.

¿Insistís?

Filinto. Es que cuando se ofende…

Alcestes. ¡Ya está bien, vive Dios! No me sigáis a todas partes.

Filinto. Os burláis de mí, pero no pienso abandonaros.

 

(Sale Alcestes, y Filinto detrás de él.)

 

Orson Well (Kenosha, Estados Unidos, 1915 – Los Ángeles, 1985). Director, productor, guionista y actor de cine estadounidense.

La guerra de los mundos de Orson Wells y Howard Koch. Se transmitió a partir de las 20:00 horas y causó furor en todo el país, emitida en New York, causando pánico, aunque se anunció que era una obra de ficción, dirigido por Orson Well.

(fragmento) 

PHILLIPS: Señoras y señores, esta es la escena más aterradora que tuve la oportunidad de presenciar …Esperen un minuto. ALGUIÉN ESTA APARECIENDO EN LA PARTE SUPERIOR DEL APARATO. Alguién o …algo. Veo que de ese aparato negro salen dos discos luminosos ¿Acaso son ojos? ¿Quiza sea un rostro? ¿Quizás sea…

(grito de terror en la muchedumbre).

¡Cielos! ¡Algo está emergiendo de las sombras como una víbora gris!  Y luego otra, y otra más, en realidad me parecen tentáculos. Ahora puedo ver el cuerpo. Es grande como un oso y brilla como el cuerpo húmedo pero ese rostro. Es… algo indescriptible. Tengo que esforzarme por mirarlo de frente. Los ojos son negros espigados, como los de una serpiente. La boca tiene forma de una V y una especie de baba le cae sobre los labios sin forma que parecen temblar. El monstruo, o lo que sea, a penas puede moverse. Parece aplastado por… quizás – por la gravedad. El ser se está levantando. La muchedumbre se aparta. Ya han visto bastante. Esta es una experiencia extraordinaria. No encuentro las palabras. Estoy arrastrando este micrófono mientras hablo, tendré que abandonarlos hasta lograr ubicarlos en otro lugar. Esperen, por favor, en un minuto estaré nuevamente con ustedes.

(se escucha un piano)

 

Jean Genet (París, 19 de diciembre de 1910 – Ibídem, 15 de abril de 1986). Fue un novelista, dramaturgo y poeta francés, cuya obra expresa una profunda rebelión contra la sociedad y sus costumbres.

 

Fragmento de las Criadas -Jean Genet 

SOLANGE (bajando la voz). —No te temo. No pongo en duda tu odio, tu doblez; pero ten mucho cuidado. Yo soy la mayor.

CLARA. —Y eso, ¿qué significa?, ¿y quién es la más fuerte? Me obligas a que te hable de este hombre para desviar mejor mis miradas. ¡Qué tontería! ¿Crees que no te he descubierto? Intentaste matarle. SOLANGE. —¿Me acusas?

CLARA. —No lo niegues. Te vi (Largo silencio.) y tuve miedo. Miedo, Solange. Cuando hacemos la ceremonia, me protejo el cuello. Vas por mí, a través de la señora. Soy yo quien corre un peligro. (Largo silencio. SOLANGE se encoge de hombros.)

SOLANGE (resuelta). —Sí que lo intenté. ¡Quise salvarte! No lo podía resistir. Me ahogaba de verte ahogar, ruborizarte, palidecer, pudrirte en lo agrio y lo dulce de esta mujer. Tienes razón, repróchamelo. Te quería demasiado. Hubieras sido la primera en denunciarme si la hubiera matado. Tú me hubieras entregado a la policía.

CLARA (la agarra por las muñecas). —¡Solange!

SOLANGE (soltándose). —¿Qué temes? Se trata de mí.

CLARA. —Solange, hermanita mía. He hecho mal. Y ella va a volver.

SOLANGE. —No maté a nadie. Fui cobarde, ya lo ves. Hice lo que pude, pero ella se volvió durmiendo. Respiraba. Dulcemente. Hinchaba las sábanas. Era la señora.

CLARA. —Calla.

 

Florencio Sánchez. Fue un dramaturgo y periodista uruguayo, cuya producción artística se desarrolló entre Argentina y Uruguay.

Un buen negocio 

Fragmento

ANA MARÍA.- (Dejando la costura, muy afectuosa.) ¡Por Dios, mamá! No hay razón para tanta susceptibilidad. Decía eso por decir algo… por decir… no sé cómo explicarme; por decir… ¿acaso por conservar un poco de jovialidad en mis maneras, dejo de atender nuestras necesidades, no trabajo, no cuido de los chicos?…

MARCELINA.- No digo eso; pero tenemos que pensar muy seriamente en el porvenir.

ANA MARÍA.- (Con suave ironía.) ¡Oh! ¡Sí! ¡Para pensar seriamente en las cosas tristes que nos pasan; que nos pueden pasar, tenemos que poner la cara lúgubre, cerrar las persianas para que no entre la luz, suspirar hondo tres veces por minuto, lamentarse, sobre todo eso, lamentarse una barbaridad, con los vecinos, con los proveedores, con las amistades, con la Virgen de los Desamparados y con todos los santos protectores del Almanaque, y si se da el caso de que un pobre canario se está muriendo de insolación, dejarlo que se achicharre! ¿A eso le llaman pensar seriamente?…

MARCELINA.- Olvidas que tus pobres hermanitos se han ido al colegio sin almorzar otra cosa que un pedazo de pan.

ANA MARÍA.- Pues sí yo me pasara el tiempo lloriqueando, ni eso comen hoy. Y basta, mamá, basta ya; un beso y a poner mejor semblante. (Vuelve a la tarea.)

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