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Jueves , 21 Septiembre 2017
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Trump insiste en acercarse a Moscú, pero quiere tranquilizar a los republicanos

Por Marc Antoine Baudoux

Washington/AFP

Donald Trump volvió a insistir  en su voluntad de acercarse a Moscú, pero  al mismo tiempo designó como nuevo director de Inteligencia a un exsenador que sufre sanciones de Rusia, un gesto que debería llevar tranquilidad a los que temen que el presidente electo sea indulgente con el gobierno ruso.

“Tener una buena relación con Rusia es una buena cosa, no una mala cosa. ¡Sólo los ‘estúpidos’ o los imbéciles pensarán que está mal!”, indicó en una serie de mensajes escritos en Twitter el sábado de mañana.

Una posición que va en sentido opuesto a la de numerosos legisladores republicanos, históricamente hostiles a Moscú.

“Ya tenemos suficientes problemas en todo el mundo como para sumarle otro. Cuando sea presidente, Rusia nos respetará mucho más que ahora y nuestros dos países tal vez trabajen juntos para resolver algunos de los grandes problemas de este mundo”, escribió.

Pero la línea de conducta del presidente electo sigue siendo difícil de definir, ya que al mismo tiempo que expresaba su deseo de trabajar con Moscú, anunciaba el nombramiento de Dan Coats en el estratégico cargo de director nacional de Inteligencia. Coats es objeto de sanciones por parte de las autoridades rusas.

Este exsenador de 73 años “dirigirá la vigilancia permanente de mi administración a quienes buscan perjudicarnos”, destacó Donald Trump. “Estoy seguro de que el senador Dan Coats es la elección correcta”.

Esta designación es un asunto muy sensible para el millonario líder populista, en plena polémica con los servicios de inteligencia estadounidenses a propósito de los ataques informáticos atribuidos a Rusia durante la elección presidencial estadounidense de noviembre último.

Trump ha manifestado públicamente su escepticismo sobre la injerencia rusa en los hackeos, en oposición a los organismos de inteligencia estadounidenses, que el viernes publicaron un informe en el que acusan directamente al presidente Vladimir Putin de haber ordenado operaciones de desinformación y de pirateo informático para ayudar a elegir al magnate inmobiliario y desprestigiar a su rival, Hillary Clinton.

El republicano volvió a la carga el sábado, siempre en Twitter, para denunciar “la grave negligencia” del Partido Demócrata, que, según él, permitió que le piratearan miles de mensajes electrónicos de altos dirigentes del partido.

Prohibido ingresar a Rusia

“Las informaciones indican muy claramente que no hay absolutamente ninguna prueba de que el pirateo haya influido en los resultados de la elección. ¡Las urnas electrónicas no se vieron afectadas!”, escribió asimismo Trump.

La designación de Dan Coats, senador republicano saliente por Indiana, como jefe del espionaje estadounidense debería tranquilizar a los que temen que el presidente electo sea demasiado débil con Rusia.

Dan Coats es uno de los seis senadores estadounidenses y de los tres altos funcionarios de la Casa Blanca a los que en 2014 Moscú les prohibió viajar a Rusia, en represalia por las sanciones aprobadas por Estados Unidos tras la invasión de Crimea.

En aquel momento el senador dijo que se sentía “honrado” de ser objeto de sanciones del Kremlin.

El director nacional de Inteligencia, cargo que fue creado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, coordina la actividad de las 16 agencias de inteligencia estadounidenses, entre ellas la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la policía federal de Estados Unidos (FBI) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

James Clapper, quien ocupa el puesto desde 2010, advirtió veladamente al presidente electo contra la tentación de polemizar públicamente con sus servicios de inteligencia, después de que Trump ironizara sobre los analistas estadounidenses que se equivocaron sobre la existencia de armas de destrucción masiva en el Irak de Sadam Hussein.

Dan Coats, quien fue miembro de la comisión de Inteligencia del Senado, también fue embajador en Alemania entre 2001 y 2005, durante la administración de George W. Bush.

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