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viernes , 15 diciembre 2017
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ESPIRITUALIDAD EN LA VIDA POLITICA (No.2 y último) Sylvia Adriana Pinal Calvillo, S.R.C. (México)

ANTIGUA Y MISTICA ORDEN ROSAE CRUCIS, treat AMORC

El Ser de Luz dentro de cada uno

También sabemos que todos los seres humanos tenemos dentro de nosotros un ser de Luz, no rx la manifestación misma de la divinidad dentro de cada uno de nosotros. Todos, viagra por el simple hecho de estar vivos, lo tenemos y sólo la perdemos al perder la vida. Sabemos también que el ser de Luz de cada uno de nosotros está conectado con la Consciencia Cósmica y por tanto con todos los seres de Luz de todos los demás seres humanos. Todos somos uno y estamos contactados, con capacidad de comunicación, de armonización entre nosotros.

Los Rosacruces nos comunicamos entre nosotros con mucha frecuencia a ese nivel, del ser de Luz propio al ser de Luz de otros; nos mandamos influjos de Fuerza, de Salud, de Luz, de Amor. Y sabemos que esos influjos llegan y fortalecen esa parte de  la persona que es sabia, noble, que actúa en armonía con la Ley Cósmica y sabemos que cuando es así sus decisiones serán las correcta tanto para sí misma como para los demás. Así fortalecemos cotidianamente a nuestro Imperator, a nuestros Grandes Maestros, a todos los Oficiales de nuestra querida Orden. Sabemos que como humanos ue son, ellos también están sujetos todos los días a esa competencia interna entre las diferentes partes de su psique y que los influjos que enviamos desde nuestro ser de Luz al de ellos fortalecen esa parte de ellos y la fuerza que enviamos aumenta sustancialmente las probabilidades de que sea el  ser de Lu el que predomine en la contienda interna  natural dentro de la persona en la toma de decisiones y así que la conducción de la vida de la Orden sea lo más armónica posible con la Ley Cósmica.

Aunque a veces nos cuesta trabajo creerlo, también nuestros gobernantes, nuestros funcionarios públicos, nuestros políticos tienen un ser de Luz dentro de sí. Son tan humanos como cualquiera de nosotros y su ser de Luz es tan real y accesible como el de cualquiera de nosotros. Tenemos, por tanto, la capacidad de comunicarnos con el de ellos y de mandarles influjos de Fuerza, de Lu, de Amor y alimentar con ello esa parte del ser que necesita alimento para competir exitosamente  y no quedar enterrada entre los escombros producto de la lucha diaria frente a “otras prioridades”. Mantener sano y fuerte el liderazgo de nuestra amada Orden es una rutina que como Rosacruces sabemos hacer muy bien. Sabemos la importancia que esto tiene y no es fortuito que pese a la humanidad de nuestros dirigentes y todos los retos y  vaivenes a que la historia nos ha sometido, estamos próximos a cumplir 3367 año de existir (como organización).

No estigmatizar a los políticos

Lo que hacemos tan bien como miembros de la comunidad espiritual a la que pertenecemos, no lo hacemos como miembros de la sociedad en que vivimos.  Con frecuencia tendemos a estigmatizar a los personajes  en puestos de poder y también tendemos a verlos como seres inalcanzables, impenetrables, incomprensibles, olvidando que se trata de seres humanos tan humanos como cualquier otro y con las mismas características y accesibilidad en el plano espiritual que cualquier otro. Se nos olvida que toda estigmatización es producto de esa necesidad primaria que tenemos los humanos de codificar la realidad en un plano fijo, de congelar la realidad en un punto inmutable para obtener la falsa ilusión de haberla comprendido en una forma permanente.  No hay tal cosa, lo único permanente en la realidad es el cambio y los seres humanos cambiamos todos los días. Es imposible e inútil pretender congelar a alguien en un punto.

Como consecuencia de este error de concepción terminamos desertando espiritualmente a nuestros gobernantes y políticos por considerarlos seres  indignos, por verlos como representantes de valores éticos que rechazamos como podrían ser la corrupción o la deshonestidad. Asumimos que esas características  son inmutables, olvidando que absolutamente nada lo es. De esa manera nos robamos la oportunidad de influir, en la forma en que nosotros los Rosacruces sabemos hacer, para crear una realidad diferente. Por paradójico que esto parezca, entre más  corrupto, entre más perdido veamos a un personaje, más necesitaría de nuestro influjo espiritual. Y más necesitaríamos nosotros y nuestras familias que lo recibiera. Entre más alejado esté del camino del bien más apoyo de nosotros requiere el ser de Lu de esa persona para conquistar el territorio perdido dentro de la competencia interna con las demás partes del ser que seguramente le agobian.

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