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¿El país más cool del mundo?

¿El país más cool del mundo?

El ahora presidente inconstitucional, Nayib Bukele, que pasó escondido, dormido o de viaje durante los siete días que el país sufrió el primer gran temporal, producto de una depresión tropical, insiste que, gracias a él, el país se ha convertido en el país más cool del mundo, y lo compara con países del primer mundo. Sin embargo, si se analiza el país a raíz de suceso como el temporal pasado, y otros aspectos de las vulnerabilidades históricas, y no, por supuesto, en las innecesarias obras de abultada inversión como la construcción de la Nueva Plaza Centroamérica, ubicado al costado sur del Palacio Nacional, y que supuestamente es un jardín del palacio.

Para construir esa plaza, que estaba prevista exhibirla como otra de las grandes obras de la modernidad y desarrollo de El Salvador, el día de la toma del segundo e inconstitucional mandato presidencial de Bukele, el gobierno expropió todas las propiedades de la manzana completa, cuyas construcciones estaban protegidas por el patrimonio cultural, como la mayoría de construcciones en el conocido centro histórico.

Hasta hoy nadie sabe cuánto ofreció el gobierno a los propietarios de los negocios, ni se sabrá, porque la información está declarada en reserva. Por hoy tampoco se sabe cuántos trabajadores quedaron sin su sustento diario, al eliminar los negocios.

Lo que sí sabemos es que, antes de desalojar los negocios, y destruirlos, la alcaldía capitalina anunció que había ordenado el desalojo de los negocios porque “no cumplían” los requisitos establecidos por la comuna. Lo que sí sabemos también es que a muchos de los propietarios de las edificaciones hoy destruidas aún no les han pagado lo que les ofrecieron.

Sin lugar a dudas, despojar a los propietarios de sus inmuebles para construir un jardín no puede considerarse más que un despilfarro, independientemente que los fanáticos, que son miles, por desgracia, aplauden ese despilfarro y consideran que eso es desarrollo.

Pero no, el desarrollo está en sacar de la pobreza a la gente. Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2019, el 28.1% de hogares estaban en pobreza multidimensional. Solo en los primeros cinco años de gobierno de Bukele aumentaron en 200 mil los pobres, por eso hoy suman un millón 800 mil los pobres.

Y Bukele, en vez de crear políticas para combatir la pobreza, lo que hace es ejecutar acciones para que hayan más pobres, como perseguir a los vendedores ambulantes, muchos de los cuales, incluso, estaban arriba de los niveles de pobreza extrema gracias al comercio informal. El 50% de la mano de obra activa en El Salvador está en el sector informal, ese que el gobierno y los alcaldes de Nuevas Ideas persiguen a lo largo y ancho del país.

Para Bukele y sus fanáticos es mejor tener a la gente desocupada, que vendiendo en los centros históricos de los municipios y los ahora distritos, porque contrastan con los parques, las fuentes y las luces que tiene embobado a tanto salvadoreño y extranjero, y el cuento de que eso es desarrollo, y son esas obras las que presentan y difunden como el nuevo El Salvador.

Pero, tormentas o temporales como los que ha vivido El Salvador en la semana que recién termina pone en evidencia que El Salvador no ha avanzado en nada, pues las vulnerabilidades que afectan a las grandes mayorías en las comunidades, barrios o colonias populares están ahí, enfrentando siempre los peligros, poniendo los muertos.

En los siete días de temporal que afectó a toda Centroamérica hubo 29 muertos en la región, pero 19 de esos muertos ocurrieron en El Salvador. Es decir, en el país de primer mundo según Bukele, se le muere la gente porque las viviendas no son propias de un país cool o de primer mundo.

Y contrario a tomar medidas estructurales para menguar los efectos de situaciones climáticas u otras vulnerabilidades, el gobierno lo que hace es desmontar en lo que poco que se había avanzado.

El Índice de Gestión de Riesgos para América Latina y el Caribe (INFORM-LAC) de la UNICEF de 2018, ubicaba a El Salvador en la categoría de riesgo alto. Y no hay duda que con el desmontaje que hizo de la institucionalidad para hacerle frente a las vulnerabilidades, El Salvador volverá a caer la categoría de “riesgo muy alto”.

Decir que El Salvador es moderno por las obras cosméticas, las luces y el cableado en el subsuelo, mientras se le mueren 19 ciudadanos por vivir en zonas de alto riesgo, como vive la inmensa mayoría de los salvadoreños es sencillamente una bofetada a las víctimas y futuras víctimas de El Salvador que de cool no tiene nada, solo en la vestimenta y en el despilfarro del gobierno de Bukele.

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