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Justicia Divina vrs. Justicia Humana

Lic. José María Barrera Lemus
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Resulta difícil, pharmacy por no decir complejo, healing hacer criticas alrededor de personas en situaciones en las cuales existen posiciones encontradas y en donde ambas posiciones, hacen parecer que tienen la razón. La del expresidente Francisco Flores no es la excepción, pues de todos es conocido, el origen de los delitos que se le imputan.

Al expresidente se le acusa desde el año 2013, de haberse enriquecido de forma ilícita con fondos recibidos de Taiwán, los cuales no los ingresó a las arcas del Gobierno y según comentarios públicos, sirvieron en su mayoría para fortalecer la campaña política de su futuro sucesor, Don Elías Antonio Saca. El caso no queda allí, pues además se le atribuyó la apropiación de cinco millones para su propio beneficio. De este dinero al momento de declarársele culpable, solo se encontraron en una de sus cuentas  tres y medio millones según algunos medios periodísticos, y que al momento de congelarle las cuentas, desaparecieron por arte de magia, posiblemente en el breve viaje que realizó el exmandatario a Guatemala cuando estuvo prófugo de la justicia.

El caso que nos ha mantenido a la expectativa durante los últimos años y que casi finalizó el pasado 3 de diciembre, debe servirnos a todos como una lección para darnos cuenta que “Nada existe oculto bajo el sol que no sea descubierto”. Lo interesante de este caso en particular, radica en que desde un inicio, se supo manejar de manera técnica y estratégica desde donde se originó; me refiero a Casa Presidencial, en donde el entonces presidente Mauricio Funes, dio la voz de alerta a tal malversación.

¿Cuáles fueron las razones que dieron origen a dicha demanda?

Recordemos que en ese entonces el FMLN se encontraba en período de elecciones y las condiciones de ganar no le estaban favoreciendo mucho, principalmente por la campaña sucia que ARENA había iniciado, sobre situaciones que lejos de llevar al país a la armonía, le estaban dificultando su desempeño. Situación que hasta el momento continua y continuará mientras sigan siendo oposición.

Al revisar a través de la historia, el caso Flores, no es el único que ha sucedido en el país;  muchos casos han sido públicamente denunciados y muy pocos llevados ante la justicia. Solo hay que recordar algunos casos sonados, el del Coronel Adolfo Arnoldo Majano durante la junta revolucionaria de gobierno, quien saqueó las arcas del Seguro Social, con más de trescientos millones de colones; el caso de Carlos Perla en ANDA, el caso FINSEPRO-INSEPRO y otros que entre comillas “la supieron hacer”.

El caso más reciente es el de FECEFE, administrado por la ex vicepresidenta Ana Vilma de Escobar, a quien le atribuyen haber favorecido a muchos empresarios con jugosos salarios en detrimento a los salarios de los cientos de miles de trabajadores para quienes iba dirigido el Fideicomiso. Otros casos como los de diputados a quienes se les ha descubierto exceso de bienes injustificados, el caso de la Cel y Enel en la Geo. En fin, tantos que no cabrían para efecto del presente análisis.

Lo que traigo a cuenta es que no importa quien se encuentre en posición de poder. Cuando una persona o grupo se encuentra donde hay, en cualquier momento puede suceder lo impredecible, sin importar las consecuencias. El caso de Flores, nos debe llamar a la cordura para darnos cuenta que en El Salvador, las cosas están cambiando, la comunicación y la tecnología, están contribuyendo a que tales situaciones salgan a la luz, siempre que alguien así lo demande.

Algo interesante y pertinente en el caso, ha sido el hecho de haber incorporado la demanda de los querellantes al incluir el tema de lavado, lo cual permitió profundizar y llevar a feliz término el juicio sujeto a sentencia. Es de esperar que luego de la sentencia de Flores, se inicie la persecución de las subsiguientes demandas para todos aquellos que aparecen involucrados -sea del partido que sea- y quienes fueron al final los verdaderos beneficiados de los fondos objetos de la demanda a fin de que devuelvan con intereses, el dinero que hasta ahora ha sido declarado.

Se trata de quince millones y aunque para algunos la cantidad no sea significativa, en términos macroeconómicos, lo es a nivel microeconómico, pues con estos se pueden hacer muchos proyectos para los más necesitados. Mejoras a la salud pública y a la educación, creación de instituciones de apoyo a indigentes, más parques y plazas de recreación, fondos semilla para emprender proyectos microempresariales. En fin tantas cosas que a diario se demandan para beneficio de la mayoría de necesitados y por supuesto para dar un paso hacia el desarrollo.

Para finalizar, quiero manifestar, mi felicitación a quien fuera el artífice de la presente demanda y de quienes intervinieron para hacer de este caso un caso simbólico de Justicia Humana. No obstante, cabe destacar que si en esta decisión hubo cabos sueltos que fueron difíciles de atar, quienes participaron en este festín, deben recordar que aún hace falta que prevalezca la Justicia Divina. Justicia de la cual nadie escapa porque sea en esta vida o en la otra como suele decirse, nadie se va sin su cambio.

Que Dios bendiga a nuestro país.

1No a la corrupción!

¡Si a la Devolución de los quince millones!

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