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Cuando la libertad desbordó la sierra e inundó el llano

Dilbert Reyes Rodríguez
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En Boca del Salto, en la Sierra Maestra los jóvenes de la provincia oriental de Granma conmemoraron en este sitio montañoso el aniversario 60 de la salida rumbo a Occidente de la columna invasora número 2 Antonio Maceo, al mando del Comandante Camilo Cienfuegos, el 21 de agosto de 1958.

Medio centenar de bisoños de todos los niveles educacionales incorporaron la remembranza del acontecimiento histórico a su programa de disfrute veraniego, y en el lugar exacto del suceso rindieron tributo a los combatientes protagonistas de la ruta, al liderazgo del Señor de la Vanguardia, y a quienes diez días después partirían en una fuerza similar rumbo a Las Villas, bajo las órdenes de Ernesto Che Guevara.

Dilberto González, miembro del Buró Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas en Granma, exaltó que más allá de los fusiles con que bajaron de las lomas, las mejores armas de aquellos hombres fueron la convicción y el coraje, y conminó a sus coetáneos a aplicar la mayor lección de tal hazaña: «perseguir los sueños hasta cumplirlos, luchar y confiar siempre en la victoria, sin importar los obstáculos».

Denominada con las señas del Titán de Bronce, la columna de Camilo debía llevar la invasión hasta Pinar del Río, tal cual lo hiciera Maceo en la Guerra Necesaria, y daba continuación a la estrategia diseñada por el Comandante en Jefe Fidel Castro a finales de 1957, de extender la confrontación a otros frentes de la Sierra Maestra, del oriente cubano, y luego llevarla al resto del país.

Antes de emprender la marcha desde Boca del Salto, el carismático y temerario jefe de la Columna 2, consciente de las privaciones y peligros que sobrevendrían en una travesía por terrenos vastos que no ofrecían la protección de la irregularidad y boscosidad de la Maestra, arengaba a los 82 combatientes que lo acompañarían en la proeza venidera: «(…) Podemos caer muchos en el camino, lo que sí no podemos es dejar de cumplir nuestra misión. Y si uno solo queda con vida, la cumplirá por todos nosotros».

A la par que la tropa de Camilo vencía los primeros kilómetros rumbo a la llanura del Cauto, en la propia noche del 21 de agosto, en la Comandancia General de La Plata, Fidel firmaba y entregaba al Che la designación y orden de partida de la Columna 8 Ciro Redondo, con «la misión de conducir desde la Sierra Maestra hasta la provincia de Las Villas una columna rebelde y operar en dicho territorio de acuerdo con el plan estratégico del Ejército Rebelde».

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