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Miércoles , 23 Agosto 2017
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ZOOLOGÍA ANTROPOLÓGICA

FRANCIS FANCI
www.aventuramistica.com

ZOOLOGÍA ANTROPOLÓGICA

¿Estamos programados para el fraticidio? Mitos como el del primero, sales según la Biblia, drugstore anteponen el nombre del asesino al de la víctima: “Caín y Abel”, doctor raras veces se escucha o lee “Abel y Caín”, sucede lo mismo con Rómulo y Remo; el poderoso Rey David envía a Urías a la muerte para quitarle  su mujer, pero la tradición lo ensalzó como un gran rey, elegido y amado del Señor. Constantino, llamado “el grande”, ponderado por la iglesia cristiana, alcanza su momento histórico asesinando a sus hermanos; Diego de Almagro asesinó a Francisco Pizarro su gran amigo de la infancia; en el akáshico repercute: “Bruto ¿tú también hijo mío?  Y en los juegos infantiles desde los cow boys, hasta el video juego, el quid es matar.

De todas las especies animales, nos dice la Etología, la especie humana es la que más se vuelve contra sí misma, es la única creatura que mata a sus semejantes para obtener lo que no necesita; es decir, que además de luchar por los recursos naturales y su espacio, como lo hacen los otros animales, el animal humano mata para sostener sus vanidades, sus lujos, sus vicios y placeres, su impunidad. Siendo capaces de asesinar, no nos es difícil ser indiferentes a la muerte de nuestros congéneres por el hambre y la pobreza.

El animal humano mata por placer a las especies inferiores: cacería y pesca deportivas. El animal humano goza viendo como un cobarde “mataor” flanqueado por jinetes picadores, tortura y mutila a un pobre toro matándole lentamente. El animal humano es el más temido por los otros animales.

El bestiario humano incluye carroñeros que enseñan a sus hijos a comer carroña, los hay rastreros, ponzoñosos, algunos con la habilidad de proyectar muy lejos su veneno.

¡Ah! ¡También podemos mimetizarnos! Aparentamos ser seres racionales y espirituales.

Decimos creer en un Dios y en la justicia Divina, nos colgamos al cuello medallas, decoramos el carro con símbolos religiosos, y si a esto sumamos buena ropa y perfume fino ¡ya está! El disfraz es perfecto, la animalidad fraticida está oculta.

¿ACASO SOY YO EL GUARDIÁN

DE MI HERMANO?

FRANCIS FANCI.  –Centro de

Estudios e Investigaciones Filosóficas-

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