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domingo , 17 diciembre 2017
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¡Y ganó David!
Dragón se coronó campeón del Torneo Clausura 2016 tras derrotar 1-0 al Águila en la final del certamen. Con el título, Dragón pone punto y final a 63 años sin saborear un título en la Liga Mayor, sumando el tercero en su historia. Foto Diario Co Latino/ Guillermo Martínez.

¡Y ganó David!

Santiago Leiva
@DiarioCoLatino

Águila tenía un ejército de seguidores. Las gradas del Estadio Cuscatlán pintaban un mar naranja, buy viagra pero la cancha era verde y David, health como en la historia de la Biblia, rx otra vez mató a Goliat. Dragón derrotó a Águila, David Omar Sevilla le ganó la partida a Juan Ramón Sánchez y ahora celebra un campeonato que le costó sudor y sangre.

No fue Dragón mejor que Águila, pero le alcanzó la gallardía, la humildad, entrega y lucha para dar una lección de cómo defender con uñas y dientes un resultado; y cómo tumbar a un gigante con una sola “piedra”.

La batalla entre emplumados y mitológicos fue pareja por más de media hora, el tiempo que Dragón necesitó para poner la piedra sobre la “honda” y salir a la caza de su Goliat. Tuvo Águila en ese período la mejor ocasión para cambiar la historia, pero Santos Ortiz disparó su lanza justo a las manos de Manuel González.

Wilman Torres festeja el gol que le dio el título de campeón al Dragón. Foto Diario Co Latino/ Guillermo Martínez.

Wilman Torres festeja el gol que le dio el título de campeón al Dragón. Foto Diario Co Latino/ Guillermo Martínez.

La malograda acción llegó en el ´18, en una gran asistencia de Héctor Ramos, que dejó a Ortiz mano a mano ante el meta mitológico que, más adelante, se convertiría en el principal escudero de la gesta histórica. También Dragón escupió fuego. Justo dos minutos después, Jackson de Oliveira tuvo en sus botines el gol.

Con el correr del tiempo fueron los anaranjados quienes monopolizaron la pelota en la zona ancha y se lanzaron por la conquista de la pradera verde; pero dejó vías de escape y Dragón izó su bandera de tres toques en el minuto 38.

Christian Portillo sacó un trazo largo desde su propia área para De Oliveira y este, después de dominar, tuvo el tiempo necesario para la subida del diminuto Wilman Torres, que acabó venciendo, con un zurdazo cruzado, al meta Benji Villalobos.

Ahí cambió el partido, cambió la historia porque Dragón se encogió, puso su cuerpo y cola frente a la cueva y de poco o nada sirvió que la armada naranja le atacara por todos los flancos. No hubo forma de penetrar a la guarida verde, los emplumados se fueron frustrados al descanso.

El viaje al camerino le sirvió a David Omar Sevilla para repasar la lección con sus pupilos, para recordarles el guión a seguir. Desde las gradas, donde tuvo que dirigir por sanción, Sevilla no pudo dar órdenes directas, pero tuvo emisarios que trasladaban sus mensajes a la gente que libraba la batalla.

Al volver a la cancha y con la hoja de ruta clara, Dragón volvió a parapetarse en su territorio. De Oliveira y Alan Murialdo, que eran los hombres de ofensiva, apenas cruzaban el Ecuador, y Águila puso todas sus armas al servicio de la artillería.

Con Águila en avanzada, Dragón se atornilló en su propio patio y le tocó apretar la mandíbula durante toda la parte complementaria y tiempo agregado. Marcelo Posada y Vladimir Osorio se convirtieron en bisagra, y solo De Oliveira sacaba el abanico para ventilar un poco a la zaga mitológica. Pudo el brasileño conseguir el 0-2 en un contragolpe al minuto 69, pero se le torció la mira y disparó desviado.

Por lo demás, la consigna del Dragón era sacar agua del pozo y arrestar a cualquier sujeto de anaranjado que diera visos de fuga. En tres ocasiones logró la ofensiva de Águila quitarse las esposas. Fue en un cabezazo de “Nico” Muñoz que contuvo “Meme” y, después, tanto el mismo Muñoz como Héctor Ramos no llegaron a tiempo para empujar la pelota a centros servidos de izquierda y derecha.

Siguió Águila buscando la manera de encontrar el empate y alargar el partido, pero para entonces Dragón ya era un equipo “garboso” que jugaba con el tiempo y los nervios anaranjados que veían cómo la ilusión de levantar la corona 16 moría a cada segundo.

Se agregaron cuatro minutos al juego, pero la historia ya estaba escrita. La corona era para los mitológicos, que volvieron a celebrar después de 63 años. No ganaban un título desde la temporada 52-53, también habían sido campeones en la temporada 50-51 y, por ello, la euforia de los verdes era grande.

Después de la hazaña mitológica, a los anaranjados no les quedó más que aplaudir y sumarse a la fiesta, al carnaval. Total, Dragón también es de San Miguel.

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