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martes , 12 diciembre 2017
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Que vivan  los estudiantes
Narciso de la Cruz Mendoza “Chicho” deja claro en su escrito que “La revolución ya no es un sueño, es una tarea cotidiana y permanente”.

Que vivan los estudiantes

Por: Narciso de la Cruz Mendoza

“Chicho”

II parte

We no need no education

Porque la educación tradicional que te imponían valía pepino buscaba que al graduarte salieras cuadradito, cabal para encajar como otro ladrillo más en pared de este puto puto sistema.

Y mientras John Lennon mandaba al chorizo a los bitles diciendo “el sueño ha terminado” vos le decías a los Alfa y Omega que querían salvar tu alma a cambio de tu conformismo “ma tus ojitos de cangrejo” y les cantabas Jesús Caminante de los Guaraguao o Cristo al servicio de quien, y sin mucho pensarlo te decidiste a apoyar a tus maestros en sus justas luchas o sea las huelgas de Andes 21 y cantabas: “Todos con Andes y abajo el gobierno” Por cierto los esbirros del régimen reprimieron esas huelgas y es así que además de Saúl Santiago Contreras y Oscar Martínez, obreros mártires, es bueno mencionar que también cayó víctima de la fatídica guardia nacional un estudiante de plan básico, el chavalo Valmore Saca.

Pero ai tenés que la bestia es cueruda; el fraudulento Molina, al que vos le decías “Trofeo” quesque por trompudo y feo y que por cierto este maje y sus plastas había tomado por asalto la Universidad, lanzó sus jaurías a perseguirte pretextando que quería ponerle paro a las melenas largas de los bichos y las faldas cortas de las bichas.

Eso no te agüevó, redoblaste la lucha, entonces resonó el famoso “gorilas hijos de puta, los estudiantes somos vergones”.

Asesorado por Waldo Chávez Velasco, (quien hacía a Molina decir barrabasadas como aquello de campesinos del campo y otras lindezas) Molina cambia la táctica, se quiere hacer el buenito, y para dar un aspecto juvenil se deja crecer el bigote y en vez del tacuche formalón empezó a usar guayabera, asegurando y jurando por su santa madrecita que él entendía a los jóvenes juveniles y que hasta había estudiado en el Francisco Menéndez y -así como el cuchumbo de Osorio 20 años atrás había mandado traer a las Dolly Sister para atontar al pueblo con pan y circo-, el dictadorzuelo de Molina hizo traer desde Chile a los Ángeles Negros para dar un concierto en el Gimnasio Nacional e invitó a los mejores estudiantes de los institutos nacionales a presenciar el evento.

El famoso Eulalio U que durante los días más duros de la guerra no dejó de sembrar conciencia en los estudiantes universitarios.

¡Pero qué! Cuando Molina subió al escenario a echarse el pajazo respectivo, toda la bichada le chifló la vieja y lo putió.

Puejí, si los chavos de esa época ya oían canciones chilenas pero en la voz de Violeta, de su hijo Ángel, de Víctor Jara o sea que no les iban a dar atol con el dedo porque además sabían del Pinochetazo en Chile, de la Noche de los Lápices en Argentina, de Tlatelolco en México, incluso ya habían visto las Fresas de la Amargura.

De modo que para chingarle el nervio los cipotes del Instituto, declararon públicamente a Molina como hijo espúreo del INFRAMEN. Entonces el canto era “Molina viejo culero le hiede el hoyo del cagalero”. Y la toma de conciencia de los bichos y bichas dio un salto de calidad y ya no fue solo apoyar las luchas obreras sino exigir sus propias reivindicaciones como la rebaja del pasaje de bus a los estudiantes.

Como decía la consigna “A más represión más lucha”. Puesí la gorilada se fue poniendo más represiva ya que la pura demagogia no le furulaba. El país de la sonrisa que tanto promovía el gobierno en su propaganda, quizás se refería a la sonrisa de una calavera con los dientes pelados.

Puesí, Tres Calles, La Cayetana, el 30 de julio, la masacre del 28 de febrero, son solo unos pocos ejemplos de lo que fue la década de los 70, cuando Molina.

Era cuando los vergazos solo venían de allá para acá donde estaba el pueblo, como decía Roque, entonces, pequeño saltamontes sí que te emputaste y dijiste “hasta aquí cabrón” y sacaste a relucir las mechudas, las peinetas, el juguete, las papas, los jugos y, envuelta en sacos de yute, alguna que otra tartamuda.

Tamba Aragón de la Banda del Sol, el grupo Labor y Cosecha, entre otros, cambiaron las guitarras por los papagayos. Y de ahí del INFRAMEN, de la ENCO, del Damián, y tantos colegios e institutos el bicho o bicha que no se enmontañó pasó para la U o al Sindicato para desafiar a los que masacraban el amor y la ternura.

La revolución ya no es un sueño

es una tarea cotidiana y permanente

1980. Gloria del Rosario, una chiquilla del MERS –estudiante del Damián Villacorta estaba más que chelita que los esbirros cuando capturaban a las bichas eran peor que perros en brama, y a ella ya la andaban taloneando.

Así que ella tomó la decisión de darse con toda su ternura con su compa, ahí nada menos que en la pensión Bogle que estaba cerca del puente de la entrada a Mejicanos.

Fue un acto de amor sin crónicas sociales, sin timbres fiscales, sin cálculo de intereses ni bendición eclesiástica.

Días después Gloria del Rosario Rivas aparecería muerta junto a otros compas en Soyapango.

A quienes digan que nuestro amor es extraordinario

porque ha nacido de circunstancias extraordinarias

diles que precisamente luchamos

porque un amor como el nuestro

(amor entre compañeros de combate) llegue a ser en El Salvador el amor más común y corriente…

casi el único.

Cuanto de eso y mucho más, que por el momento omito, vos lo sabés, pequeña langosta, porque lo viviste, qué te puedo decir que tu no hayas vivid, o qué te puedo contar que tu no hayas soñado, eso te marcó, te vivifica y reafirma tu convicción de que la lucha continúa y hoy podés decir como Pablo Neruda en las alturas de Machu Pichu: Confieso que he vivido.

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