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sábado , 23 septiembre 2017
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Una ofrenda para dos grandes  de la lucha revolucionaria

Una ofrenda para dos grandes de la lucha revolucionaria

@LauraCoLatino

Talvez sea un cuento, sales una leyenda o simplemente recuerdos, cialis pero Elida Jaime cuenta que el Ché Guevara pasó por su casa. Así, inesperadamente, sin siquiera conocer su identidad.

Han pasado 62 años desde aquel día. Ahora Chalchuapa es diferente a la ciudad que el Ché habría conocido. Eso sí, las ruinas del Tazumal siguen adornando el mismo paisaje que el héroe revolucionario atravesó en su travesía latinoamericana.

Cuando el Ché Guevara llegó, habría pasado desapercibido. Al menos para Elida, quien apenas había llegado al mundo ese año. Quizá parezca increíble, pero la salvadoreña, originaria de Chalchuapa y ahora con 61 años, recuerda cuando sus antecesores le contaron la llegada de un “extraño visitante”.

“Antes no habían calles, era como un callejón. Nos contaban que había venido alguien, pero que no era importante. Dicen que se quedó una noche  que mi familia coció  café con leña y le ofrecieron mientras platicaban de los pobres, de los ricos. Deducimos que era él”, recuerda vagamente Jaime.

Y es que las pruebas parecen ser pocas. Nadie, en la ciudad recuerda, al menos, un poco de lo que Élida cuenta.

Sin embargo, la casa es la misma. La familia Jaime lleva 60 años de vivir en Chalchuapa, jamás han emigrado a otra zona y, de hecho, fueron de las primeras familias en llegar a la ciudad y comercializar productos artesanales, asegura Élida.

La historia del paso por Chalchuapa habría sido revelada en una ocasión por la hija del revolucionario, Aleida Guevara, quien aseguró que su padre habría sido encantado por la majestuosidad de las ruinas indígenas en El Salvador.

Sea cual sea la realidad, el simbolismo del Ché Guevara trascendió las fronteras de cualquier región. Su lucha contra la injusticia social por un mundo sin discriminaciones, no sólo dio frutos en la revolución cubana, sino en todo el pueblo latinoamericano, donde un día pasó, donde un día estuvo.

Aunque las razones para conmemorarlo sobran, el pasado 14 de junio nació el Ché. Sí, un 14 de junio, pero de 1928. Además de ser uno de los ideólogos y comandantes de la Revolución Cubana desde 1953 hasta 1959, Ernesto Guevara se habría destacado también como político, escritor, periodista y médico argentino-cubano.

La comunidad en solidaridad con Cuba en El Salvador se unió al festejo. Líderes diplomáticos, diputados por el FMLN, miembros de organizaciones, alumnos y representantes de la alcaldía de Chalchuapa ofrecieron al revolucionario una serie de ofrendas florales. Esto, en su estatua del construida frente a las ruinas del Tazumal.

“Es aquí, porque se considera el lugar más simbólico en El Salvador. Nos hace mantener viva la tradición y sus ideales, en el pueblo de Chalchuapa y en todo el país”, afirmó la embajadora de Cuba en El Salvador, Ileana Fonseca.

Para la diplomática cubana, el legado del Ché Guevara es innumerable. “los valores éticos, los principios revolucionarios, la entrega, el sacrificio a cambio de nada. Entregar  todo en función de construir un mundo mejor para todos”, destacó.

La estatua del Ché, esta vez, se personificó al son de los mejores valses de la Orquesta sinfónica Juvenil de Chalchuapa. Mientras unos recordaban, el Ché quizá observaba su ideal realizado, un mundo donde los niños y jóvenes pudieran tener las mismas oportunidades.

Pero el legado del Ché no es el único.

Aunque Antonio Maceo Grajales no pasó por El Salvador, en Chalchuapa también lo recordaron como el Mayor General del Ejercito Libertador y uno de los principales artífices de la revolución cubana. Nació también un 14 de junio.

Según algunos escritos del Ché, Maceo habría sido uno de los inspiradores de su lucha. El revolucionario argentino- cubano guardó siempre una gran admiración por su antecesor en la lucha.

“En ambos sobresale el deseo de que los pueblos oprimidos alcanzaran su libertad y protestaran en nombre del mundo.

Ambos murieron en combate, son símbolos insuperables de valor e intransigencia revolucionaria”, reiteró Roberto Vidal Vásquez, también representante de la embajada cubana en El Salvador.

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