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sábado , 21 octubre 2017
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Tecnología cubana abriéndose reconocimiento  en el mundo y apoyando el desarrollo de las naciones



Tecnología cubana abriéndose reconocimiento en el mundo y apoyando el desarrollo de las naciones



@JennyCoLatino

*2Entrevista cubano 3LABIOFAM es un grupo empresarial de producciones biofarmaceúticas y químicas, health que por más de 50 años se ha dedicado a garantizar la medicina veterinaria en Cuba y con el correr de los años ha diversificado sus producciones, sovaldi sale por lo que actualmente tiene bajo su responsabilidad todos los bioplaguicidas y fertilizantes que se utilizan en la agricultura de la isla.

Desde el 26 de febrero, for sale una delegación de dicho grupo empresarial cubano se encuentra en El Salvador, pues ha iniciado el proceso de registro de algunos de sus productos como los bioplaguicidas.

Uno de los miembros de la delegación es el empresario cubano Jorge Jiménez Torres, quien explicó que LABIOFAM, en el caso de los bioplaguicidas y  los fertilizantes, es líder con productos como el
BACTIVEC y el GRISELESF que son  biolarvicidas usados para el control biológico de diferentes especies de mosquitos, vectores de enfermedades tropicales.
Asimismo, poseen el BIORAT, que es un producto utilizado en el control de las plagas de ratas.

Jiménez destacó que estos bioplaguicidas poseen un elevado prestigio y alta calidad, considerado así por la población cubana y extranjera.

Su efectividad ha sido demostrada en la exitosa erradicación de plagas en muchos lugares como Nicaragua, Tanzania, Ghana y Brasil.

Asimismo, el empresario cubano detalló que estos productos son biológicos; su gama de productos es completamente natural y poseen una larga trayectoria.

“Con los bioproductos ya tenemos de utilizarlo tres décadas, y con una trayectoria de trabajo en África, especialmente, en la batalla contra el dengue y la malaria basada en productos biológicos”, indicó Jiménez, al referirse que uno de los retos que tiene la humanidad es cómo controlar estas enfermedades y demostrar que los químicos no son el mecanismo más efectivo debido a su peligrosidad al ser altamente contaminantes para la salud humana.

Según el empresario, en El Salvador el bioplaguicida BIORAT está ya registrado desde abril de 2013; sin embargo, no es comercializado aún debido a que está en el proceso de prueba.

Asimismo, indicó que la empresa Laboratorios  FARDEL es la que ha registrado el producto y será quien se encargará del proceso de comercialización.

“Siempre suele acontecer que los productos, aun cuanto nuevos, pero si son naturales y provienen de naciones de tercer mundo como Cuba, se exige que se hagan muchas pruebas y se demuestre su efectividad y eso es lo que estamos haciendo en El Salvador, probando en plantaciones de caña, almacenes, en plantaciones de arroz, de frijoles que están siendo afectados por los ratones; los estamos probando pero por supuesto estamos completamente ya certeros que son efectivos”, dijo.

El empresario resaltó que LABIOFAM ha recibido reconocimientos porque naciones como Tanzania,
Angola, Etiopía y Ghana han logrado erradicar en porcentajes muy considerables el dengue y la malaria.

De acuerdo a Jiménez, el espectro de trabajo en El Salvador es mucho más amplio que la comercialización de bioplaguicidas, pues, aspiran, desde la concepción de la revolución cubana,  a la trasferencia de tecnología.

“Trasferir a las naciones, especialmente a las naciones hermanas, la sostenibilidad de un producto, que pueda hacerse acreedora y que permita el desarrollo del país. Aspiramos a que pueda existir un interés en aplicar un programa, quizás primero piloto y después más extenso desde el punto de vista local, o incluso nacional, a partir de un producto biológico con respecto al dengue”, resaltó.

 Asimismo, dijo que otra de las aspiraciones del grupo cubano “es la voluntad que existe de seguir aumentando la producciones agroalimentarias en una en una filosofía del mundo actual que defiende los productos orgánicos, que durante los cultivos no esté
la presencia de químicos.

“Aspiramos también a que pueda ser uno de los
senderos  que con más fuerza puedan tener acogida en El Salvador (la transferencia de tecnología cubana de biofertilizantes)”, dijo.

Según el cubano, cuando se habla de transferencia de tecnología, es pasar de ser simples comercializadores  a ser emisores de la experiencia cubana aportando las fórmulas para que el país tenga sus plantas de producción y pueda llevarlo a su propio desarrollo y
realidad y características propias.

“Nosotros no solo contamos con la trayectoria de más
de medio siglo de trabajo, sino también con un capital humano preparado, en función de poder ayudar asesorar, preparar, para que esa transferencia de tecnología sea más viable más sostenible para la nación”, explicó.

En este contexto, manifestó desde el punto de vista
de los bioproductos en El Salvador, han encontrado una acogida en el Ministerio de Agricultura y Ganadería, a través del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA).

“Ellos trabajan algunos de nuestros  (bioproductos, ya se preparan para hacer pruebas de campo en este centro (CENTA) y bueno que tengan un recorrido desde el punto de vista del registro y posteriormente el de la comercialización”, apuntó.

Agregó que al momento LABIOFAM elabora unos 30 bioproductos bioplaguicidas y biofertilizantes, que van desde el ataque a las plagas hasta lo que tiene que ver con los nutrientes del suelo, es decir, elementos que se convierten sugerentes como la broca
del café, la roya, el barrenador en las plantaciones de caña.

“Lo que estamos haciendo es conocer que de esa gama de tecnología en materia de bioproductos, cuál puede ser el más necesario y efectivo partiendo o de la realidad del clima de las plantaciones de en sí lo que ha desarrollado en este sentido la agricultura salvadoreña, que aunque se asemeja en mucho con nuestro país, no debemos desde el punto de vista científico dejar de hacer los estudios correspondientes para que eso que hagamos sea mucho más efectivo y
productivo”, remarcó.

Uso de agroquímicos

Jiménez opinó también sobre la reciente observada ley que prohibía el uso de agroquímicos en el país.

Sobre esto, desde la experiencia propia cubana, en la que se destaca que el 70% de sus cultivos se basan en el uso de bioproductos, manifestó que la utilización de químicos es una filosofía que en la práctica tiene que ver con muchos intereses de los que venden estos productos.

“Sin duda los químicos vistos literalmente sin hacer otros análisis pueden ser desde mucho más efectivos, pero habría a qué preguntarse a qué costo. Desde el punto de vista de atacar por un lado una plaga pero generar al ecosistema una afectación seria”, señaló, al mismo tiempo que indicó que si bien un producto biológico, natural requiere de mayor tiempo para hacer su acción, no pone en crisis el sistema de la agricultura, “solo que sin duda es fundamental capacitar a los agricultores en su manejo integral desde el inicio del cultivo.

En Cuba, comentó que este grupo empresarial posee tres importantes plantas de biofertilizantes, cada una con una capacidad  de producción de más de 6 millones de litros anuales y que permite en un plazo de un quinquenio, aproximadamente, suplir todo lo que hoy desde el punto de vista químico se recibe aun en la agricultura.

“No deja de ser un reto el cambio de mentalidad  de nuestros agricultores, en sentido general, en la región, en cualquier nación que se proponga a salir de un método de un momento determinado para empezar en otro que se demuestra con sencillez su efectividad, como en cualquier tema hay una resistencia al cambio pero con perseverancia y la demostración real es certero”, subrayó, al tiempo que indicó que los productos químicos son más caros que los bioproductos.

En su visita al país, Jiménez resaltó que están trasladando la experiencia cubana de todos estos productos biológicos,  para que en un futuro pudiera implementarse en El Salvador.

“Estos bioproductos parten de cepas que producen ese desarrollo; se puede tener en una zona determinada un pequeño centro de producción biológica, el cual se ajusta  al realidad de las plantaciones que tienen, sin necesidad de meterse al mundo de las compras, ni de las grandes inversiones, ni importación, sino que se usa la tecnología;  tras la realización de las pruebas correspondientes se define dos o tres productos que pueden mantener el control de la plaga”, explicó.

Ya con el centro biológico instalado, Jiménez indicó que se puede tener el control de la plaga de la zona e incluso podrá abastecer los agricultores del sector.

En tanto, resaltó que lo habitual es que el comercializador mantenga la fórmula del producto en una “cápsula”,  porque es la que mantiene dependiente al  comprador; sin embargo, su filosofía es todo lo contrario, pues transfieren el método.

“Nuestra filosofía es diferente, este producto te funciona,  ésta es la tecnología para producirlo”, aseveró.

En tanto, remarcó que con al transferir la tecnología la ganancia económica que al final le queda a su empresa es que gana al país y  le entrega  a la nación, y a la empresa que así lo requiera,  las herramientas para que en su desarrollo futuro lo pueda hacer  a su forma,  a su realidad incluso perfeccionando lo que para ellos es  hoy por hoy una ciencia certera.

“Ganamos desde un punto de vista de una operación de un reconocimiento de lo que puede ser un producto cubano, que se abra ante el mundo, y que la empresa que  lo recibe encuentre un camino viable, sostenible para seguir desarrollándose por sí mismo, sin pretender constantemente de que alguien  le traiga la última fórmula o que le diga que ahora vamos por este camino porque este es el que consideramos que es el más rentable; esa ha sido parte de la filosofía de la revolución en que, en lo que ha tenido ha hecho también sus  transferencias y ha permitido que otras naciones se puedan desarrollar”, enfatizó.

Entre los países con relaciones comerciales y que ya cuentan con plantas similares a las de Cuba están las naciones de Ghana,Tanzania,Ecuador y Etiopía. De acuerdo a Jiménez, para el montaje de una planta 6 millones de litros de biofertilizantes anuales, se invierte alrededor de 30 o 40 millones de dólares y se instala en un periodo de 24 meses. No obstante, todo dependerá de las características y necesidades de la zona, por lo que hay otras plantas que responden a momentos coyunturales y pueden ser de una producción de hasta unos 1 mil 500 millones de litros.

En otro tema, es destacar que LABIOFAM posee un aproximado de 300 medicamentos en el mercado, como suplementos nutricionales que actualmente son utilizados en la salud humana tanto en pacientes con enfermedades oncológicas como el cáncer, como para el tratamiento de la anemia.

Asimismo, el grupo empresarial estatal cubano, actualmente garantiza el 98% de los productos veterinarios de Cuba.


Un comentario

  1. Eso es mentira total en ninguno de lso paises mencionados incluyendo a Cuba hay construidas tales plantas. Además la tecnología que dicen tener esta muy inestable con rendimientos bajos y grandes porcientos de rechazo por baja calidad y falta de efectividad

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