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miércoles , 22 noviembre 2017
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Se vale denunciar

Renán Alcides Orellana

Ver una injusticia y no combatirla, nurse es cometerla”, see sentenció el poeta y patriota cubano José Martí. Una expresión que, viagra además de inspiradora, es motivadora. Motiva al ciudadano honrado a no pasar indiferente ante la injusticia; y, por el contrario, a contribuir a combatirla, aunque sea con la mínima denuncia, certera y oportuna.

Las últimas décadas han sido de retos y afrentas a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños, especialmente en el campo de la corrupción, de parte de algunos malos ex funcionarios de los más altos niveles políticos (presidentes, vicepresidentes, ministros, diputados, alcaldes…), quienes, valiéndose de su cargos saquearon las arcas nacionales, apropiándose, arbitraria e inhumanamente,  de los escasos recursos pertenecientes al pueblo. Y lo más grave, el velo de impunidad que les ha cubierto -y les cubre todavía- mientras gozan de sus abultados y mal habidos capitales. Sólo que el pueblo honrado, ya sabe quiénes son…

Pero, los tiempos cambian. Y los pueblos despiertan. Y cuando el pensamiento -libre y honrado- de los sabio-pensadores, cala en la población que, además, es asistida  por las instituciones responsables de impartir justicia, el mayor beneficiado es el bien común. Tal es aquella expresión/sentencia de José Martí, que -en el caso de la corrupción- recorre como refrescante brisa por toda América Latina, invitando a denunciar las injusticias. Y las denuncias, están dando los frutos que demanda el pueblo: castigo contra quienes, arbitrariamente, han hecho suyo el robo institucional. Cercanos y actuales, ahí están los casos de Guatemala, Honduras, Panamá… ¡y El Salvador!

Y es que aquí, la tenebrosa trayectoria de corrupción, que ha salpicado ferozmente al país en la últimas décadas (ANDA, BFA, ISSS, MSPAS, MOP, Flores/Taiwán… entre otros casos, también emblemáticos), al lastimar profundamente la conciencia nacional, ha generado también el valor de la denuncia en el pueblo, aunque por ahora apenas hay indicios de justicia. Persiste la impunidad, por la maliciosa aplicación de las leyes y, sobre todo, por el afán de protegerse los unos a los otros.

Y ahora resulta que todo mundo habla de combatir la corrupción y la impunidad. Eso sería -es- bueno, sino no fuera porque en algunos casos se trata de esconder -muy intencionalmente- que al interior de sus propios organismos -especialmente los partidos políticos- han estado -están- los peores casos de corrupción, que debieran ser los más sonados; pero que, al contrario, son los más maliciosamente silenciados. Sin embargo, siempre existen apreciables excepciones de personalidades políticas, con capacidad y honradez probadas. Pero, también es verdad incuestionable que hay grandes y costosos inmuebles, propiedad de otros políticos, cuyo alto valor no corresponde a sus no tan altos ingresos. Lujosas casas de playa, residencias, terrenos…

“Se verán señales”, se repite por ahí. ¿Será que una puede ser, como ejemplo más reciente, la denuncia y posibles ejecuciones legales que resulten del juicio iniciado por la Cámara Segunda de Primera Instancia, contra el diputado López Cardoza, del Partido de Concertación Nacional (PCN), por enriquecimiento ilícito, según informe de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que solicitó la apertura del juicio?. Queda pendiente la actitud de los juzgadores, quienes deberán resolver conforme a Derecho, según las pruebas y bajo la mirada fiscalizadora del pueblo, que siempre denunciará y demandará justicia.

Pero, el diputado de Concertación Nacional (PCN), no es el único. Ya la Sección de Probidad ha dado y seguirá dando valiosa información, sobre el patrimonio de algunos ex funcionarios de las más altas esferas, para considerar si obtuvieron enriquecimiento ilícito o no. Ya hubo anticipos, sobre los últimos ex presidentes de la República; y el informe fue revelador, aunque sin sorprender -por ser cosa sabida- que más de uno tuvo un incremento millonario, más allá de lo que pudo obtener, después de concluido su ejercicio al frente del gobierno. Ningún interés personal, ni tampoco del pueblo, por denigrar, gratuitamente, a alguno de ellos. Pero sí, por imperativo moral, no se puede -ni se debe- ignorar que, de ser probadas, sus acciones no sólo fueron de simple deslealtad a la población, sino que también constituyeron ilícitos que son, por tanto, penados por la ley.

Otra “señal” de ir caminando hacia la justicia puede haber sido la noticia de cancelación definitiva por el TSE, del Partido de Conciliación Nacional (PCN), que ya estaba feneciendo desde hacía mucho tiempo, sobreviviendo únicamente por favoritismos políticos… la noticia ha llenado de satisfacción, no sólo al electorado consciente, sino -como ha sido evidente- hasta a su alter ego Partido de Concertación Nacional (PCN), a saber por qué…

Como estas “señales”, sin duda, habrá más. Es la implacable factura que los pueblos latinoamericanos, pasan -pasarán- a todos aquellos políticos que, por alguna razón, desoyeron o entendieron a la inversa la otra expresión/sentencia de José Martí: “A la Patria se le sirve y no se le toma para servirse de ella…”  (RAO).   

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