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sábado , 23 septiembre 2017
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El retorno del legendario Guanarock
El festival Guanarock vuelve después de 10 años de no ver actividad. Ahora viene más recargado. El evento se llevará a cabo en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones para los amantes del rock. Foto Diario Co Latino.

El retorno del legendario Guanarock

Alexander Pineda
@DiarioCoLatino

Tras más de 10 años en el letargo, el festival Guanarock volverá a la escena nacional el próximo 15 de julio. Surgido a principios de la pasada década, Guanarock se convirtió para una época de postguerra en una de las expresiones artísticas más populares entre la juventud salvadoreña.

Eran los 90 y en El Salvador los jóvenes volvían a salir a las calles sin temor a los cuerpos de seguridad disueltos por disposición de los Acuerdos de Paz, las melenas largas, prohibidas por ser distintivo guerrillero, shorts, gorras y camisetas holgadas formaban parte de la apariencia de los jóvenes con anhelo de vivir en paz.

Con la escena musical prácticamente silenciada por el conflicto civil, en su ocaso, surge una tenue luz llamada “La Luna Casa y Arte”, fundada en diciembre de 1991, esta se convirtió en el escaparate de decenas de artistas en una época de liberación de violencia y represión institucionalizada.

Nelson Erazo, bajista de Prueba de Sonido y cofundador del festival Guanarock en 2001, llega a afirmar que sin “La Luna”, lugar que dio oportunidad a los jóvenes de presentar su propia música, y sin el Salvarock, primer gran intento por reunir a quienes formaban parte de la escena rockera nacional hacia finales de los 90, no habría existido Guanarock.

“La música de la postguerra contenía rabia”, dice Erazo, y no era para menos, 75 mil muertos, cientos de miles de desplazados, la juventud salvadoreña hervía en la rabia por el deseo de libertad que no tuvieron en doce años de secuestro, la rabia por tantos jóvenes como “Pablo”, “un muchacho que anhelaba ser abogado y una noche a Guazapa se lo llevaron vestidito de soldado”, dice la canción.

Los lugares para el rock eran escasos, tabúes sobraban, los tatuajes, aretes y el pelo largo en los hombres, las puertas estaban cerradas para propuestas musicales que motivaran a los asistentes a arremolinarse enérgicamente en torno a la música, era música violenta, decían los dueños de los bares y fondas, “hoy vemos que la violencia de la que hablaban en los conciertos de rock es un juego de niños en comparación a la violencia que vive nuestro país día a día”, comenta Erazo.

El surgimiento de Guanarock en 2001 significó el nacimiento de un huerto para la cosecha del rock nacional, millares de asistentes en seis ediciones en las que intervinieron desde bandas que recién empezaban su andanza en los escenarios como Adhesivo y Pashpak, hasta bandas que llegaron a consolidarse como íconos del rock salvadoreño como La Iguana, Aborígenes y La Pepa.

Guillermo “La Vieja” Serrano, guitarrista y fundador de Adhesivo recuerda, “a principios de los 2000, en el primer Guanarock, no teníamos ni dos años de tocar y tener un espacio en una exposición tan grande como ese festival era cumplir una meta siendo una banda tan joven, era lo que las bandas esperaban cada año para mostrarse”.

“Esto motiva al rock nacional, en México desde jueves a domingo hay este tipo de eventos; es de aprovechar el espacio para tocar que nos da el Guanarock”, comentó Juan José Gómez, guitarrista de La Pepa a un medio de comunicación después de la edición de 2003.

Celebrándose en 2006 la última edición, la desaparición del festival Guanarock, para muchos simboliza parte del estancamiento y la debacle de la escena musical nacional, los loables esfuerzos por organizar festivales musicales con la misma mística de Guanarock no alcanzaron a tener su peso, forjando así su legendario éxito.

Nuevos rumbos profesionales y personales de los que concibieron la creación de este festival, la abrupta caída del interés del público y la disolución de agrupaciones insignia del rock nacional como Aborígenes y La Pepa, llevaron a dar por finalizada una etapa que a día de hoy se extraña y está muy presente en la mente de quienes año con año asistían.

Es el deseo de algunos de vivir esa fiesta por primera vez y la añoranza de otros tantos por revivirla, lo que según Nelson Erazo, lo lleva en este 2017 a organizar nuevamente el evento, “nunca creí que Guanarock significara tanto para tanta gente, las mismas bandas hablan del festival como un momento en el cual se sintieron parte de algo muy importante, pero lo que más recuerdan es que el backstage de Guanarock era una tarde de amigos”, expresa.

Erazo reconoce como un error de su parte dejar de organizar Guanarock durante más de una década, porque eso implicó el cierre de un mostrador del talento nacional y perjudicó de gran manera el movimiento musical en El Salvador.

La desaparición de un caótico coctel musical que aglutinara punk, ska, hardcore, rock y metal, trajo consigo una creciente intolerancia y división en años posteriores, los jóvenes de hace una década y media que llegaban a los conciertos sin distintivo alguno, a dejar toda la rabia y energía en el mosh pit, sin importar género musical, ahora son adultos.

“Cuando Guanarock muere, viene la intolerancia, otros festivales trataron de unirlos pero los punks no toleraban a los metaleros, los rockeros no querían oír ska, los metaleros no querían oír hardcore, cada quien se cerró en que mi género es el más chivo y no escucharé algo diferente”, manifiesta Jorge Morán, vocalista de Virginia Clemm, banda que tendrá su primera participación en el histórico festival.

Morán argumenta que la falta de promoción de todos los géneros englobados dentro del espectro rockero ha motivado tal desunión en El Salvador, “Yo soy parte de una banda de deathcore y no tengo problema en escuchar a Adhesivo o Los Insurrectos, yo crecí oyendo el rock latino de Bohemia”, añade.

El músico también enfatiza en la falta de interés por parte de entidades que velan por la preservación y promoción de la cultura nacional, mismas que reducen el concepto de cultura a expresiones tradicionalistas, ignorando novedosas manifestaciones de la misma. Es así como el resurgir de Guanarock no solo tendrá por misión recordar viejos tiempos sino recuperar aquellas prácticas de respeto, tolerancia y amistad que a principios de los 2000 tenía la juventud, aquella que salía de una época violenta y que la generación de quince años más tarde la vive nuevamente. El productor general, Nelson Erazo, adelanta que la nueva etapa del festival viene con la idea de dos proyectos más, el primero, orientado a la apertura del concepto Guanarock a agrupaciones musicales con propuestas distintas a las que históricamente se han presentado y el segundo, llevar la exposición a otras ciudades del interior del país en búsqueda de bandas musicales emergentes. Parte de la historia del rock salvadoreño quedó en pausa desde hace ya once años, este sábado se vendrán a la mente de muchos, aquellos recuerdos de una vida revoltosa, la juventud busca algo en qué creer, para que quede escrito en su memoria, Guanarock regresa con el afán de posicionarse nuevamente como aquella legendaria fiesta musical que unos con nostalgia evocan y otros quieren vivir.

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