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jueves , 23 noviembre 2017
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“Peque peque Dios mio, piedad Señor Piedad
El encuentro simbólico entre Jesús Nazareno  y su madre María, mientras que Judas Iscariote carga el lazo antes de ahorcarse, momento representado para este año por la feligresía católica en la calle de la amargura en San Salvador. Foto Diario Co Latino/ Ludwin Vanegas

“Peque peque Dios mio, piedad Señor Piedad

Alma Vilches

@AlmaCoLatino

La mañana de este Viernes Santo, cientos de feligreses se reunieron en las afueras de la antigua iglesia San Esteban, en San Salvador, para participar con fe y devoción de la procesión del Vía Crucis, donde se recuerda el camino que hizo Jesús hasta el monte Calvario mientras cargaba la Cruz.

El cortejo procesional recorre la sexta calle Oriente, conocida como Calle de La Amargura, camino compuesto por 14 estaciones que representan ciertas escenas de la Pasión, cada uno correspondiente a un incidente en particular, además,  es la oportunidad de interiorizar en el sufrimiento que hizo Jesús para dar la salvación a la humanidad.

Esta procesión es organizada por la Asociación Vía Crucis de la parroquia El Calvario de San Salvador, para este año el anda de Jesús Nazareno recrea la traición de Judas, además le acompañan las imágenes de su madre María, San Juan, Verónica, María Magdalena y otras mujeres. La procesión tiene como llegada la iglesia El Calvario.

A lo largo de la Calle de La Amargura era evidente la devoción y fervor de las personas, quienes en actitud de oración meditaron cada momento de dolor y sufrimiento de Jesús, camino al Calvario.

 

Esta es una devoción muy rica y ventajosa para el cristiano porque le ayuda a representarse en la imaginación y en la memoria los pasos sucesivos de Jesús, sus sufrimientos y sus sentimientos.

Para el Viernes Santo la iglesia pide a los feligreses practicar el ayuno, que consiste en hacer una sola comida fuerte al día, así como la abstinencia en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

La abstinencia obliga a partir de los catorce años y el ayuno de los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad. Con estos sacrificios, se trata de que el espíritu, alma y cuerpo participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparen el daño ocasionado con los pecados y para el bien de la Iglesia.

En este día, de acuerdo con la antigua tradición, la Iglesia no celebra la Eucaristía, la Comunión  se distribuye a los fieles durante la celebración de la Pasión del Señor, aunque puede ser llevada a cualquier hora del día a los enfermos que no pueden tomar parte en la celebración.

En su mensaje del Viernes Santo, el Papa Francisco expresó que Dios ha puesto sobre la Cruz de Jesús todo el peso de nuestros pecados, todas las injusticias perpetradas por cada Caín contra su hermano, toda la amargura de la traición de Judas y de Pedro, toda la vanidad de los prepotentes, toda la arrogancia de los falsos amigos.

“Era una Cruz pesada, como la noche de las personas abandonadas, pesada como la muerte de las personas queridas, pesada porque resume toda la fealdad del mal. No obstante es también una Cruz gloriosa como el alba de una noche larga, porque representa en todo, el amor de Dios, que es más grande que nuestras iniquidades y nuestras traiciones”, afirmó el pontífice.

Asimismo, recalcó que en la Cruz se ve la monstruosidad del hombre, cuando se deja guiar por el mal; pero también se ve la inmensidad de la misericordia de Dios que no nos trata según nuestros pecados, sino según su misericordia 

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