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viernes , 24 noviembre 2017
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Oración y penitencia se manifiestan  en primer viernes de Cuaresma
Viacrucis del primer viernes en el inicio de la cuaresma. Foto Diario Co Latino / Ricardo Chicas Segura

Oración y penitencia se manifiestan en primer viernes de Cuaresma

Alma Vilches
@AlmaCoLatino

Devoción, oración y fe se unieron en la procesión del primer  vía crucis, donde la feligresía católica contempló los momentos de dolor y sufrimiento que Jesús padeció camino al Calvario para ser crucificado. El Vía Crucis se reza tradicionalmente los días viernes, y especialmente durante la Cuaresma esta devoción se intensifica aún más.
Entre cánticos de penitencias y marchas fúnebres, Lidia Valladares participó ayer en rezo del vía crucis que inicia en las ruinas de la iglesia San Esteban, corre la calle de La Amargura y culmina en la parroquia El Calvario, en centro de San Salvador.
“A mi desde hace muchos años me gusta venir a esta procesión, antes yo vivía cerca de la iglesia San Esteban, luego me fui a vivir a la colonia Santa Marta, pero siempre vengo a participar del Vía Crucis, está procesión es una de las principales que se organiza en el centro de San Salvador. Este tiempo es para acercarnos a Dios y en especial para reconciliarnos con el prójimo”, expresó Valladares.
La devoción del Vía Crucis trata de un camino de oración que busca la meditación de la pasión de Jesucristo en su camino al Calvario, el cual se representa con una serie de imágenes de la Pasión o “Estaciones” correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por la salvación de la humanidad. Las imágenes pueden ser pinturas o esculturas, algunas representaciones son grandes obras de arte inspiradas por Dios para suscitar mayor comprensión del amor de Jesucristo y mover a la conversión.
El sacerdote Alfonso Guzmán, párroco de la iglesia El Calvario, explicó que este tiempo de Cuaresma es propicio para reflexionar sobre el significado de la muerte de Jesús en la Cruz, ya que él carga con los miedos, problemas y sufrimientos más profundos de la humanidad.
“Jesús con su Cruz recorre nuestras calles, y con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que ya no pueden gritar, sobre todo, los inocentes y los indefensos. Jesús se une a todas las personas que sufren hambre, está junto a tantas madres y padres que sufren al ver a sus hijos víctimas de la droga, se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel”, señaló el padre Guzmán.
Asimismo, reiteró que el rezo del Vía Crucis es una forma de aprender a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto. “La Cruz nos invita a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de ellos y tenderles la mano”, enfatizó.
El Vía Crucis es la oración que se centra en la contemplación de la actitud amorosa y entrega de Jesucristo y en la petición de fe, confianza, fortaleza y amor, para abrazar la cruz de cada día y ser auténticos seguidores suyos.
Según el Papa Francisco, el Vía Crucis interpreta la vida terrenal, muerte y resurrección de Jesús, en la perspectiva de la Santísima Eucaristía, en la cual se sintetiza todo su misterio. Puesto que ha consumado su muerte como ofrecimiento de sí, como acto de amor, su cuerpo ha sido transformado en la nueva vida de la resurrección.
“El Vía Crucis es un camino que se adentra en el misterio eucarístico: la devoción popular y la piedad sacramental de la Iglesia se enlazan y compenetran mutuamente. La oración del Vía crucis puede entenderse como un camino que conduce a la comunión profunda, espiritual, con Jesús, sin la cual la comunión sacramental quedaría vacía”, afirmó el Pontífice.

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