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domingo , 17 diciembre 2017
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Obama quiere una Cuba no-socialista, pero nosotros escucharemos a Evo

El 17 de diciembre de 2014 Obama anunció un cambio en la política de los EE.UU. hacia Cuba: reconociendo que 56 años de agresiones de todo tipo no habían logrado destruir a la Revolución cubana, cialis el Gobierno del grande vecino del Norte lo intentaría por medios “amigables”.

Pero, ¿por qué EE.UU. solamente cambia sus formas, y no puede abandonar su objetivo?. Porque es el país en el cuál se concentran las más grandes corporaciones del mundo, en el cuál las mayores empresas capitalistas multinacionales tienen su sede central. Son ellas, quienes controlan al Partido Republicano y al Partido Demócrata, al Congreso y los mayores Canales televisivos, a los grandes periódicos, a la Casa Blanca y el Ministerio de Defensa, mejor conocido como el Pentágono.

¡¡La naturaleza del capitalismo agresivo y depredador no les permite aceptar la existencia de un país socialista!!

Sin embargo, el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, al recibir el pasado 20 de mayo en La Habana la Orden José Martí, dijo: “Cuba para mí es modelo de país socialista para todos los países del mundo”.

¡¡Para todos!! No solamente para Bolivia y los demás países del ALBA, no solamente para América Latina y el Caribe, no solamente para África y Asia, ¡¡para Norteamérica y Europa también!!.

José Martí nos enseñó que: “Las ideas justas, por sobre todo obstáculo y valla, llegan a logro” y que: “¡Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede ma?s que un ejército!”.

¿Quien tendrá la razón, Obama o Evo? Nosotros pensamos que la tiene Evo. Bolivia ha pasado de ser el país más pobre, al que logra un mayor y más rápido crecimiento económico en América Latina y, con la autoridad de conductor de esas transformaciones, Evo Morales hace las declaraciones que señalamos.

Muchos de los logros obtenidos en la lucha por el socialismo no se conocen, ni los que ha obtenido Cuba ni los de los países en lucha por seguir su mismo camino.

Por ello se hace necesario desarrollar la batalla de ideas, hay que hablar de socialismo, de sus virtudes y de las amenazas que enfrenta.

Si analizamos el ejemplo de Cuba, nos enteramos que sus grandes Empresas agrícolas, industriales, comerciales, bancarias, etc. NO son de propiedad privada, de riquísimas personas o corporaciones que se enriquecen explotando a la gran mayoría de la población, son del Estado socialista que las administra invirtiendo las ganancias en obras sociales.

Así Cuba ha logrado sus admirados sistemas de salud y educativo; ha alcanzado un Índice de Desarrollo Humano (IDH) que, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es más alto que el IDH de todos sus vecinos latinoamericanos y caribeños, a pesar de ser víctima de más de medio siglo de bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por los Estados Unidos.

En materia de calidad de vida y desarrollo humano, la superioridad de la revolución socialista sobre EE.UU. se pone en evidencia cuando se comprueba que en Cuba no hay condiciones para sacrificar al pueblo con desamparo, narco, violencia y maras, como las existentes en EE.UU., México y Centroamérica.

Claro: en Cuba nadie puede ganar millones y en Cuba no se fomenta el consumismo ni la competitividad, se estimula la solidaridad.

“Seremos como el Che” afirman hoy las y los estudiantes cubanos: hombres nuevos y mujeres nuevas, preocupadas/os más del bienestar colectivo que del personal.

Así se vive, en el verdadero socialismo.

Si todos escucháramos a Evo, no habrían guerras. Si el mundo entero aceptara vivir con un socialismo “a la cubana”, se detendrían globalmente (¡al fin!) las emisiones de dióxido de carbono y el calentamiento global, tendríamos así la esperanza de evitar el apocalíptico cambio climático que se anuncia. ¿Qué esperamos?

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