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domingo , 24 septiembre 2017
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El nuevo reto de Zidane: gestionar un fracaso

Madrid/dpa

El técnico francés Zinedine Zidane encontró una nueva asignatura que aprobar dentro de su breve pero intensa carrera como entrenador del Real Madrid: gestionar un fracaso.

Hasta ahora todo fueron satisfacciones para el entrenador blanco, que en poco más de un año conquistó una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes, además de completar una racha récord de 40 partidos invicto.

Hasta quedar segundo en la pasada edición de la Liga española fue visto como un éxito, pues llegó al cargo en enero de 2016 y quedó a un solo punto de un Barcelona que sufrió mucho más de lo imaginado para ganar el título.

Zidane se sitúa ahora en el “rincón de pensar” después de que su equipo quedara eliminado el miércoles de la Copa del Rey ante el Celta de Vigo, toda una sorpresa. Fue su primer fracaso y las primeras críticas profundas a su gestión no tardaron en aparecer.

Ahora es tiempo de ver cómo gestiona Zidane esa eliminación de un torneo, ese fracaso. No sólo con argumentos psíquicos, sino también con soluciones futbolísticas.

Desde luego, no le ayuda la enorme plaga de lesiones que atraviesa su plantel. En Vigo se vio obligado a situar al centrocampista Carlos Casemiro en la defensa y a convocar a dos jugadores del filial para completar la lista.

Marcelo, Luka Modric y Raphael Varane fueron los últimos en unirse a una enfermería en la que todavía permanecen Gareth Bale, James Rodríguez, Dani Carvajal o Pepe.

Otra realidad es que su fútbol se cayó en las últimas semanas. Si en los primeros 28 partidos de la temporada promedió más de tres goles a favor por encuentro y apenas recibió uno, en los últimos cinco choques la media es de 1,8 goles anotados y dos en contra.

Hay jugadores muy alejados de su mejor momento y es tarea de Zidane recuperarlos. Son los casos de Cristiano Ronaldo, Karim Benzema, Danilo, Isco, Álvaro Morata y demás. Así ayudaría a mejorar la relación del equipo con el Santiago Bernabéu, que el sábado ante el Málaga silbó a varios de esos futbolistas.

Lo que nadie duda ya es de la capacidad para encajar que tiene Zidane, un hombre a quien jamás le cambia la sonrisa. Ni en la victoria ni en la derrota. Nadie que le viera el miércoles por la noche podría haber pensado que acababa de sufrir una derrota.

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