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lunes , 18 diciembre 2017
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Movimiento popular debe seguir presionando

El jueves de la semana pasada, el movimiento popular realizó una masiva marcha que transitó por las principales calles de esta capital; finalizó frente al Palacio Legislativo donde los manifestantes pidieron una reforma de pensiones que favorezca a la clase trabajadora y la salida del país de las AFP.

Es muy significativo que la clase trabajadora sea parte activa en la discusión o el debate público sobre el tema previsional, pues, es en última instancia la más interesada y más afectada con la privatización de la pensiones.

Además, creemos, con todo respeto, han sido los trabajadores, en general, y los pensionados en particular, los que se han dejado engañar con la propaganda de las AFP, FUSADES y la ANEP, con el cuento de la defensa del “ahorro de las pensiones”, en términos sacrosantos, cuando al final, el ahorro es más que insignificante, en tanto, este no garantiza ni una pensión digna ni mucho menos vitalicia.

Pero, qué bien que la clase trabajadora organizada en sindicatos u otras expresiones de la sociedad civil ha comprendido la delicadeza del tema y la afectación que esto les puede causar a futuro mediato, si no se hace una reforma profunda, seria y por tanto responsable.

Conscientes de semejante reto y responsabilidad, la clase trabajadora incluso elaboró con la ayuda de expertos su propia reforma a la ley de pensiones, que, a decir verdad, es la más dignificante para la clase trabajadora y pensionados, y para el Estado, que le quita la responsabilidad de utilizar el Presupuesto General de la Nación para pagar pensiones, como parte de una herencia perversa que dejó ARENA al privatizar las pensiones.

Como bien decía recientemente el economista Salvador Arias, las únicas beneficiadas con la privatización de las pensiones han sido las AFP, porque estas han tenido ganancias por valor de $1,400 millones. Mientras los beneficiados, es decir, los pensionados, reciben una pensión pírrica, pues, esta oscila en el 35% de su salario cuando era trabajador activo, con el agravante que esa pensión no la recibirá más una vez se le termine el famoso “ahorro”, y entonces, tendrá que seguir recibiendo del Estado, la pensión mínima, pero el Estado no recibe ningún aporte de las cotizaciones, como debería ser, para pagar esa pensión de carácter vitalicia.

De ahí que nos parece importante la intervención cada vez más decidida de la clase trabajadora, no solo haciendo propuestas serias, sino presionando en la calle. ¡Adelante clase trabajadora!

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