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viernes , 24 noviembre 2017
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El mejor Messi revive en el clásico
Sergi Roberto, Luis Suárez, Messi e Iván Rakitic festejan el segundo gol azulgrana. Foto Diario Co Latino/LaLiga

El mejor Messi revive en el clásico

Madrid/dpa

El argentino Lionel Messi rompió una sequía de 1.127 días sin marcar al Real Madrid y con una actuación estelar, a la altura de sus mejores noches, guió al Barcelona a una victoria de 3-2 en el Santiago Bernabéu que mantiene con vida a los azulgrana en la Liga española de fútbol.

El crack de 29 años fue el faro del Barcelona en el gran clásico: marcó el empate transitorio cinco minutos después del primer gol del Real Madrid, forzó la expulsión de Sergio Ramos en el 77’ y en el último segundo -y literalmente, porque el balón no volvió a rodar- marcó el 3-2 definitivo que deja a su equipo líder de la clasificación a falta de cinco jornadas, aunque los blancos tienen un partido menos.

“Si a alguien le sorprende lo que ha hecho Leo, debería repasar la historia del fútbol”, señaló el croata Ivan Rakitic, autor del otro tanto del partido. “Le puedes poner donde quieras, de lateral si quieres, que si tiene ganas lo va a reventar como sea. Que siga así, que le necesitamos”.

Messi llevaba desde el 23 de marzo de 2014 sin ver puerta ante el Real Madrid. Aquel día marcó un hat-trick en el Bernabéu para que el Barcelona se llevara un triunfo por 4-3. Desde entonces, jugó seis clásicos sin anotar un solo gol. Pero ayer explotó de nuevo y alcanzó al cifra de 500 goles con la camiseta del Barcelona.

El partido de ayer fue la máxima expresión de la última versión de Messi. Parado cuando el Barcelona no tenía la pelota, en posesión de ella maneja los hilos del centro del campo, reparte juego como si fuera un Xavi Hernández, arranca a una velocidad endiablada, regatea rivales a su antojo y delante de la portería mantiene intacta la puntería.

Con Neymar suspendido, el Barcelona necesitaba más que nunca a Messi. Y el de Rosario no defraudó a los suyos. Demostró una vez más que es el alma de un Barcelona que de haber empatado o perdido se habría despedido prácticamente de toda opción en la Liga.

En el minuto 20 de partido, sin embargo, estaba tumbado en el suelo, inmóvil, tras sufrir un codazo de Marcelo. Cuando levantó la cabeza se le vio sangrando por la boca. Salió del terreno de juego y volvió mordiendo una gasa que lo acompañaría durante toda la primera parte.

El “10”, una auténtica pesadilla para el Real Madrid, jugó más retrasado, como un centrocampista más y así, con una llegada desde atrás, vino su primer gol. El Bernabéu celebraba aún el tanto de Casemiro en el 28’ cuando Messi, cinco minutos después, recibió un balón de Rakitic, se fue de Modric, dribló a Dani Carvajal en un palmo y batió por bajo a Keylor Navas.

En la segunda mitad nutrió de pases a Luis Suárez, desacertado una noche más de cara a la portería contraria, y en el minuto 77 sufrió una dura entrada de Sergio Ramos en una contra que el árbitro consideró tarjeta roja. Tenía 13 minutos por delante el Barcelona con un futbolista más, pero fue ahí cuando el Real Madrid revivió.

James Rodríguez, que había ingresado en el 82’, marcó tres minutos después y los blancos tuvieron varias ocasiones más para cantar incluso la victoria. Pero en el último suspiro recibió un balón en la frontal y la colocó a escasos centímetros del palo.

Era su gol número 31 en la Liga española, de la que es el máximo artillero, y su vigésimo tercera diana en los clásicos ante el Real Madrid. Más que nadie.

Nada más marcar el gol decisivo, se quitó la camiseta y le enseñó a la grada del Santiago Bernabéu la remera con su nombre y su número. Aunque no lo necesita: los hinchas del Real Madrid no olvidarán nunca a este futbolista. Saben perfectamente su nombre y su apellido.

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