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miércoles , 22 noviembre 2017
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Los 60 años revueltos con mis dos familias

Nelson López*

A los 60 años cualquiera se aflige o se afloja (nada que ver con el examen de la próstata) se afloja anímicamente y eso podría ser natural pero… a algunos nos agarra como que ya vamos a tener mayoría de edad o sea como que vamos a cumplir los 18 años y ya vamos a tener la cédula (en mis tiempos) o el DUI ahora, y eso sí que desespera porque bien recuerdo que yo añoraba mi cédula para sentirme grande y respetado como adulto que ya tenía derechos distintos y vuelvo a lo mismo 42 años después, con las inmensas ganas de obtener mi NUP y ver que nuevos retos me plantea la vida sin dudar que los primeros que aparecen desde antes de los 60 son los achaques en la salud como parte del deterioro del cuerpo y que a uno lo hacen sentirse mas viejo de la cuenta pero habría que ver todo lo que podemos hacer si aceptamos la realidad en la que vivimos y pensamos en los nuevos retos como por ejemplo todo aquello que no pudimos hacer mientras llegábamos a los 60 y que realmente podemos hacerlo, entre otras cosas, dedicar más tiempo a mi esposa, conocer lugares bonitos de El Salvador con ella, aprender otro idioma, cuidar a los nietos, ir a correr todos los días y escribir mis historias. Viéndolo bien no es que me quedaría mucho tiempo para hacer todo y mas despacio, pero con paciencia de viejo se puede y consciente que después de los 60 lo que venga es ganancia y lo que se haga también así que por hoy solo puedo decir que ojalá al INPEP no se le dificulte darme mi pensión y que los recuerdos que me llevo de mi trabajo con luchas, tristezas y alegrías se mantengan en mi memoria porque todos son buenos me ayudaron a esculpir una vida que comenzó en 1957 con mi mamá Cleotilde y mi papa Ernesto, mi hermano Hugo, que fueron los que iniciaron mi caminar hasta que se fueron haciéndome ver que la vida solamente consta de dos grandes verdades: el nacimiento y la muerte. No dudo que mis dos grandes familias son mis padres, mi mujer y mis hijos e hijas y mis compañeros de trabajo de Diario Co Latino con quienes he compartido mi vida desde 1982 y que a partir de 1989 iniciamos una diferencia periodística… para algunos alternativa, solidaria, pluralista  y social. Mis dos familias van a estar siempre conmigo y sus nombres estarán grabados por siempre en mi mente y no lo dudo porque eso del Alzheimer espero que ya tenga cura para cuando me comience mientras tanto voy a iniciar como terapia las clases de inglés para ver que tanto retengo y se ejercita mi mente memorizando palabras que nunca me importó entender. Así es que me doy por bienvenido a la tercera edad y a partir de hoy en los bancos ya tengo derecho a no hacer las grandes colas y en el ISSS ya me va a quedar tiempo para sacar mis pastillas contra la hipertensión tranquilamente chateando y feishbuqueando con los más de mil amigos que no espero que lleguen ni al velorio ni al entierro, pero que mientras estemos vivos nos pongamos en comunicación cuando vayamos a tirarnos las cuatro horas al seguro y más si por casualidad cae un 14 de febrero que es el día de la amistad o del amor y para el santoral de los católicos el día de San Valentín.

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