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domingo , 24 septiembre 2017
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Libertad terapéutica y creatividad

José Guillermo Mártir Hidalgo

El Centro de Atención Psicosocial (CAPS) para Juzgados de Paz del Departamento de San Salvador, buy help brinda servicios psicoterapéuticos a víctimas y ofensores por violencia intrafamiliar. Para brindar estos servicios psicoterapéuticos, check treat se ha priorizado la psicoterapia grupal. Éste proceder se desglosa en doce o catorce sesiones terapéuticas. Cada grupo oscila entre siete a diez miembros y las sesiones fluctúan entre una hora con treinta minutos a dos horas. La sesión es semanal y el encauce metodológico responde a la psicoterapia cognitiva conductual.

La búsqueda de un marco filosófico nos  ha dirigido a redescubrir a Carl Ramson Rogers, quien nace en Illinois el ocho de Enero de mil novecientos dos y muere en California, el cuatro de Febrero de mil novecientos ochenta y siete. En su obra “Consejería y Psicoterapia”, publicada en mil novecientos cuarenta y dos, funda las bases de la Terapia Centrada en el cliente, que más tarde renombró como Terapia Centrada en la Persona.

Sostiene que la escucha empática, la congruencia del terapeuta y la aceptación incondicional del cliente, crean un ambiente libre de amenazas. Y éste ambiente será el escenario donde el interesado podrá conocerse a sí mismo, disminuir su ansiedad y tratar las situaciones que le acomplejan.  Señala que el objetivo de la terapia es ayudar a la persona a convertirse en un individuo capaz de tener iniciativa propia, responsable de sus acciones y no trabajar pensando en obtener la aprobación de los demás1.

EL PROCESO DE CONVERTIRSE EN PERSONA

En  su libro “El Proceso de Convertirse en Personas: mi técnica terapéutica”  expone que la disyuntiva que se le presenta al profesional de la psicología es asistir a los detentadores del poder para convertir a los hombres en seres sumisos, dóciles y conformistas o utilizar las ciencias de la conducta para generar individuos responsables de sus decisiones personales en una “sociedad abierta”2.  Es decir, en una sociedad caracterizada por un gobierno tolerante, que responda a los deseos e inquietudes de la ciudadanía con sistemas políticos transparentes y flexibles.

Los detentadores del poder utilizan los métodos descubiertos por las ciencias de la conducta y los emplean para lograr sus objetivos. Y en la medida que los individuos y grupos se someten a condiciones preestablecidas, aumenta la probabilidad que desarrollen la conducta esperada. El esquema de los detentadores de poder implica la existencia de una elite libre y que el resto de la población esté formada por esclavos.

La psicología, la psiquiatría, la sociología, la psicología social, la antropología, la biología, la economía y la política, comprenden las ciencias de la conducta. Éstas tratan de discernir la conducta humana y animal. En la actualidad, las ciencias de la conducta tienen capacidad para comprender, predecir y controlar la conducta humana. Pueden controlar y predecir las conductas individuales y tienen capacidad para influir las conductas grupales y controlarlas. Hoy se puede lograr el control del comportamiento humano por medio de las ciencias de la conducta.

Rogers sostiene que en la medida que el individuo niega el acceso a la conciencia a amplias porciones de sus habilidades, sus producciones creativas podrán ser patológicas. Por eso, las condiciones para una creación constructiva son apertura a la experiencia, entender que los talentos residen en uno mismo y jugar con elementos y conceptos. Un acto creativo comprende el sentimiento de Eureka (¡lo encontré!), un sentimiento de estar incomunicado y el deseo de revelárselo a un grupo. Si hay libertad psicológica, si hay absoluta libertad de expresión simbólica por parte del padre, maestro o terapeuta en cualquier relación de ayuda, se fomentara la creatividad.

La coherencia o congruencia es la correspondencia entre experimentación, conciencia y comunicación. A mayor incongruencia entre experiencia y percepción, más factible que relación origine mensajes incongruentes. Y el precio por ésta falta de creatividad es la inadaptación individual, las  tensiones grupales y el aniquilamiento internacional. La sociedad necesita individuos creativos que desarrollen una conducta creativa. El proceso creativo es la aparición de productos originales en una relación que surge de la unicidad del individuo. El móvil de la creatividad es la tendencia del hombre a realizarse y a actualizar sus potencias. Esto existe en todos los individuos y solo espera condiciones propicias para liberarse y expresarse.

La principal barrera que se opone a la comunicación interpersonal es la tendencia espontánea a juzgar.  Por lo que el mejor instrumento para modificar la estructura de personalidad de un individuo es si puedo atender lo que él me dice, si puedo comprender como lo siente, si puedo apreciar el significado y sentir el matiz emocional que tiene para él. La motivación para el aprendizaje y el cambio es la tendencia a la auto realización.

En el tratamiento terapéutico el cliente descubre que puede abandonar las máscaras que ha estado usando y convertirse en él mismo. A medida que se acepta a sí mismo, se vuelve crecidamente capaz de satisfacer sus propias necesidades como las de su familia.

Hay cambio si una situación se percibe como un problema, si el terapeuta es una persona unificada y congruente en la relación, si el terapeuta experimenta un interés cálido hacia el cliente, si el terapeuta experimenta una comprensión precisa y empática del mundo del cliente y si el cliente experimenta congruencia, aceptación y empatía del terapeuta.

Pero para conseguir una idea objetiva de la auto percepción del cliente, Rogers recurre a la Técnica Q desarrollada por Stephenson: cada cliente coge cien tarjetas con afirmaciones y debe seleccionar las que lo representan “en ese momento”, luego, reunirlas en nueve grupos desde las más características de sí mismo hasta las más atípicas. La persona coloca un cierto número de tarjetas en cada pila para obtener una distribución normal antes, durante y después del tratamiento.

Aún así, la psicoterapia es una experiencia profundamente existencial y subjetiva. Esto discrepa con la ciencia, que siempre se relaciona con el objeto observable, pero, jamás con el Yo que vive la experiencia. La ciencia puede estudiar los acontecimientos que ocurren, pero, permanece ajena a lo que está sucediendo.

La psicoterapia centrada en el cliente está sustentada en las siguientes hipótesis: la aceptación del cliente significa una aceptación de sí mismo, cuanto más participa como persona, el cliente,  más llegará a percibirse como individuo y el aprendizaje exitoso de sí mismo está cimentado en su propia experiencia

La apertura hacia lo que ocurre convierte a los clientes en “gente que se auto realiza”,  es decir, personas empeñadas en lograr una vida plena. Lo que involucra el uso de la libertad, apertura al mundo, descubrir que su naturaleza humana es constructiva y digna de confianza y vivir intensamente sus sentimientos dolorosos.   

El proceso terapéutico rogeriano no define un número de sesiones, sino, señala etapas que el cliente debe transitar para lograr un cambio. Éstas etapas son: reticencia a comunicar el sí mismo; experiencia de ser recibido; sentirse recibido tal como es; sentirse comprendido, aceptado y recibido en los diversos aspectos de su experiencia; expresión de sentimientos libremente; expresión de sentimientos “atascados” y  experimentación de nuevos sentimientos.

La persona que ha recibido un tratamiento terapéutico exitoso descubre que su propia entidad merece confianza.  El individuo llega a sentir que el fondo de toda  apreciación es él mismo. Esto es una incitación a que uno mismo es un proceso en devenir.

Rogers dice que para que una relación sea significativa debe haber comprensión empática, una actitud afectiva positiva, sinceridad y concordancia entre la expresión afectiva del terapeuta con la del cliente. Cuando la actitud del terapeuta es condicional, la otra persona no puede cambiar o desarrollarse. Por eso se deben de desarrollar y aceptar los sentimientos de la otra persona, para así, brindarle una mejor ayuda.

La terapia exitosa confirma una congruencia psicoterapéutica en la relación. El cliente descubre que alguien puede escucharlo y atenderlo y poco a poco, escucharse a sí mismo y aceptarse. Es obligatorio, para ello, alcanzar un nivel de comunicación en que el cliente pueda advertir que se le acepta con la comprensión más profunda.

La psicoterapia es una experiencia subjetiva. Lo fundamental en ella es la unicidad del terapeuta con el paciente. Su actitud de comprensión permite a los pacientes cambiar. Un terapeuta puede cambiar a otra persona si crea cierto tipo de relación, en donde dicha persona descubra como utilizarla para su propia maduración. La relación terapéutica es una relación de ayuda. La relación de ayuda se distingue, porque uno de los participantes intenta hacer surgir una mejor apreciación y expresión de los recursos latentes del otro.

LA TERAPIA GRUPAL

La Terapia Grupal Centrada en el Cliente o en la Persona está basada en la teoría de Carl Rogers, quien considera que cada ser humano tiene en sí la potencialidad de realizarse plenamente, si encuentra las condiciones necesarias que se lo permitan. Por eso tres son las actitudes del terapeuta en relación al grupo: coherencia entre lo que dice, hace y siente; aceptación incondicional de todos sus miembros y empatía para poder ver los problemas desde el punto de vista de ellos3.

La base teórica para el trabajo grupal es, que hay una tendencia del ser humano a desarrollarse y la terapia hace consciente esa facultad. Ya que su historia y las circunstancias han impedido ese desarrollo integral, el terapeuta se convierte en el “facilitador”  para que el grupo sea la oportunidad en que los individuos exploren sus congruencias.

Los grupos rogerianos varían entre ocho y doce personas. Los que suelen reunirse un fin de semana durante dieciséis horas o bien durante varias semanas por tres o cuatro horas.

El atributo del grupo reside en ser no estructurado y el material de trabajo es el comportamiento vivenciado por el grupo. Al comienzo la interacción es superficial, pues hay una fase de resistencia y las personas expresan sentimientos negativos, luego, aparece una mayor flexibilidad.

El grupo se centra en el “aquí y ahora” y por la “retroalimentación”, aparece el cambio personal. Queda a discreción del terapeuta el uso de video, arte, danza, escritura, expresión no verbal y otros medios.

En conclusión, la filosofía de la terapia rogeriana norma la relación terapeuta y cliente o cualquier relación de ayuda. Al primero le corresponde garantizar un ambiente de libertad para que el segundo, desarrolle su creatividad y logre encontrarse. Al mismo tiempo la psicoterapia grupal rogeriana, resulta ser un instrumento apropiado para resolver conflictos y violencia intrafamiliar.  Es un instrumento hábil para ofrecer control y apoyo a ofensor y a víctima con objetivos diferentes. Al ofensor para que sea capaz de imponerse reglas a sí mismo y a la víctima, para que obtenga un empoderamiento con la mediación de un clima de seguridad y confianza.

1 Carl Rogers. En: http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Rogers
2 Rogers, Carl Ransom (1972). El proceso de convertirse en persona: mi técnica terapéutica. Buenos Aires: Editorial Paidos
3 Prada, José Rafael (1987). Las diversas terapias de grupo. PP. 149-168. En: Terapia a su alcance: psicología y profesiones. Bogotá: Ediciones Paulinas.
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