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lunes , 11 diciembre 2017
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Lenguaje político: Estado fallido

@caralvasalvador

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César Ramírez
@caralvasalvador

Los conceptos en nuestra sociedad cambian de acuerdo al momento histórico, mind cialis sale no vivimos aquellos años ochenta o noventa del siglo pasado cuando la palabra: diálogo-negociación era un anatema, for sale tampoco mencionamos: “represión”, “tandona”, “violación de los derechos humanos”, etc. Pero encontramos diversos conceptos o palabras lanzadas como dardos venenosos contra enemigos políticos en cada momento pre-electoral o electoral; algunas palabras son falacias para orientar la opinión pública hacia un partido político, causar incertidumbre, proyectar fatalismo, desesperanza, etc… ese lenguaje conforma un modelo que tiene los siguientes elementos: “todo está mal, la economía es un desastre, no funciona la seguridad, en otras palabras: ¿qué estamos haciendo acá?”… pero ese mensaje no llega al nivel de desesperación, solo es una apariencia de grupos interesados con objetivos electorales, en realidad el emisor del mensaje no pretende provocar el pánico general, solo degradar la imagen del partido oficial.  Ellos no se pronuncian cuando existen transacciones comerciales de millones de dólares de una entidad financiera local a otra del exterior; ni la venta de acciones de un banco crediticio a punto de quebrar; tampoco la fuga de capitales de donaciones internacionales etc., se trata de construir una mala imagen por diversos “ríos de comunicación”: rumores, testimonios fraudulentos, documentos apócrifos, medios de comunicación “leales”, seminarios internacionales –que presagian la muerte súbita económica- campañas para profundizar el incumplimiento de pagos,  voceros que proclaman el pago de millones de dólares a empresas internacionales a costa de contratos ilegales e inconstitucionales, defensa de la impunidad (para los sectores oligárquicos), oposición activa contra cualquier financiamiento del Estado y sus pagos contractuales etc.. Ésta comunicación degradante llegará al clímax durante la campaña electoral de 2015. Proclamar el “Estado fallido” es una comunicación negativa, destructiva, solo aumenta la desesperanza pero no contribuye en nada, como dicen los chicos: “ni cachan, ni pichan, ni dejan batear”, solo obstruyen cualquier iniciativa democrática, porque desean el retorno del modelo oligárquico. Para ellos: ¿Existe una propuesta aceptable que acompañe a la nueva administración?. No… quizás porque es democrática, constitucional y legítima.  ¿Después de quejarse qué hacen? ¿Esperar un golpe de Estado “constitucional” similar al caso de Honduras? ¿Soñar con un pasado oligárquico lleno de represión? ¿Acaso retornar al autoritarismo con la Tandona Recargada?. Todos vivimos en esta pequeña nación plagada de historias heroicas, tenemos el mismo cielo, el destino quizás no sea igual para todos, porque los pobres (de los cuales yo el primero) usualmente somos pre-destinados a leyendas tristes; pero día a día suscribo un contrato de esperanza y  empeño mi voluntad por un nuevo país, creo en la democracia, también en el esfuerzo cotidiano por un mundo mejor, nos merecemos un futuro diferente “todos”, incluyendo los nostálgicos,  también para ellos hay lugar, su opinión no es mi menos ni más alta que la mía. Así que esta es nuestra nación, con sus problemas que parecen insuperables… al final… venceremos a la adversidad.

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