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miércoles , 13 diciembre 2017
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LAS “BIG BANDS” EN  LA HISTORIA DEL JAZZ

LAS “BIG BANDS” EN LA HISTORIA DEL JAZZ

Oscar A. Fernández O.

El término en inglés Big Band (literalmente, pharmacy gran banda) hace referencia a un grupo amplio de músicos de jazz que tocan conjuntamente; puede ser traducida libremente como orquesta de jazz. Las Big Bands, aparecen como tales a finales de la década de 1920, aunque su etapa de oro es el periodo comprendido entre 1935 y 1950.

La estructura de las Big bands ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, desde las bandas de diez u once miembros de la época inicial del swing, hasta las grandes orquestas de más de veinte músicos de los años setenta. En cualquier caso, característica esencial de las Big band es la existencia de secciones instrumentales, en algunas de las cuales los mismos instrumentos se encuentran duplicados. (Clayton y Gammond: 1990)

Como regla general, aunque no exista un único formato de Big Band, habitualmente se compone de tres secciones: Metales (Hornsection), Maderas (Reeds) y Ritmo. La de Metales incluye, al menos, tres o cuatro trompetas, y dos o más trombones (incluyendo en ocasiones un trombón bajo). La sección de Maderas, suele estar formada por cuatro o más saxofones (normalmente un alto, dos tenores y un barítono), que alternan usualmente con otros instrumentos como clarinete y flauta. Finalmente, la sección rítmica de acompañantes está compuesta por alguna combinación de piano, guitarra, bajo y batería. Por tanto, un total de entre 12 y 17 miembros (Oderigo: p. 252.)

En algunos estilos, por ejemplo el West Coast jazz o el Free jazz (Berendt: 1986) se añadían habitualmente otros instrumentos, como trompa, clarinete bajo, tuba, etc., conformando así grandes agrupaciones de dieciocho o más miembros. No obstante, como indica Peter Clayton, un gran número de aficionados al jazz no consideran que las agrupaciones de jazz moderno, por muy grande que sea su tamaño, sean realmente Big bands, en un sentido estricto.

Las Bbig bands aparecen como resultado de la expansión del jazz de Nueva Orleans, y se produce a consecuencia de los cambios que el concepto de arreglo musical experimenta en el Estilo Nueva York, a mediados de la década de 1920, que tienen como consecuencia final la aparición del Swing.

Este proceso, y la misma aparición de las Big bands, no suscitó inicialmente un favor unánime de los aficionados, y un sector importante de la crítica musical las consideró de forma muy negativa, por dejar la creación espontánea relegada a un segundo plano o suprimida, a la vez que tildaban al Swing de retroceso en el cosmos del arte sincopado.

Con la consolidación del estilo Swing, las Big bands pasaron a constituirse en el eje del desarrollo del jazz. Fueron precisamente estas grandes bandas las que facilitaron la enorme popularización del estilo, al convertirse en sinónimo de música de baile. Esta tendencia, que se desarrolló frente a la línea principal de evolución del jazz, originó una diferenciación entre swing Bands (aquellas que subrayan los aspectos rítmicos y el trabajo de improvisación de los solistas), y Sweet bands (que reducen los aspectos característicos de las primeras, y se centran en la melodía y sus arreglos, dirigidas básicamente al baile, como la mayor parte de las orquestas blancas, entre ellas las de Glenn Miller, Harry James, Buddy Morrow, Frankie Carle o Guy Lombardo.

Paralelamente, las orquestas negras de Nueva York, desarrollaban un Swing mucho más vinculado al blues, aunque también muy influido por Henderson: Cab Calloway, Chick Webb y Jimmie Lunceford, entre otras. La más famosa de ellas era la de Webb, prototipo de orquesta de Harlem. Su proyección era tal que el propio Benny Goodman se creyó obligado a medir ambas bandas en una batalla celebrada en el “Savoy Ballroom”, la sala por excelencia del swing en Nueva York, en 1937: cuatro mil personas abarrotaron el local y otras cinco mil colapsaron Lenox Avenue, junto al local, para presenciar el enfrentamiento que, según las crónicas, ganó Webb. (Berendt: p. 629)

Pero indudablemente, la principal de la Big bands de la época swing, fue la de Duke Ellington, cuya importancia corre pareja por todas las épocas del jazz, incluso en la actualidad, hasta el punto de que, como indica Berendt, no hay una sola Big band moderno, ni siquiera fuera del jazz, que no tenga influencias directas o indirectas de Ellington. Su primera banda de gran formato la reunió en 1926 para tocar en el Cotton Club de Harlem, conservando el núcleo básico de la misma hasta bien entrados los años cincuenta, lo que la convierte en la Big band más estable de la historia.

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