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sábado , 16 diciembre 2017
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La última cena

La última cena

Mario Castrillo

Escritor

 

La última cena es la interpretación pictórica de un momento místico. Es la conmemoración de la salida de los israelitas de Egipto. Se celebra el día 14 Nisán, decease la noche anterior a la salida de la luna llena al comienzo de la primavera en el hemisferio norte.

En el latín la palabra cena designaba la comida que se servía después de la jornada laboral; se le conocía como la hora nona.

En esa cena Jesús se refiere a lo que va prontamente a acontecer: la traición y la mentira. La traición de Judas, que lo vendió por 30 monedas de plata, y la mentira que dirá Pedro al negar tres veces a Jesús antes de que cante el gallo esa noche funesta. Jesús augura en esa cena. El Augurio consiste en la anticipación del futuro. El augur nos remonta a la Roma Antigua, En Roma, el Augur era un sacerdote que practicaba la adivinación. El término Augurio proviene del latín Augurium.

La Última cena de Leonardo da Vinci (1452-1519), mide 4.6 metros de alto por 8.8 metros de largo y se encuentra en el refectorio de la iglesia conventual de Santa María delle Grazie, en Milán, Italia. La pintura fue un encargo del Ludovico Sforza (1452-1558), duque de Milán. La pintura de da Vinci fue realizada entre los años 1495 y 1497.

Este suceso, descrito en tres de los cuatro evangelios: Lucas, Marcos y Mateo, y que no figura en el Evangelio de Juan, es interpretado por siete artistas salvadoreños: Antonio Bonilla (1954), César Menéndez (1954), Mauricio Mejía (1955), Hernán reyes (1960), Mayra Barraza (1966),  Juan Carlos Lazo Tablas (1970) y Salvador de La Mancha (1972).

Antonio Bonilla desarrolla su obra con el sello que lo caracteriza: la ironía. Nos presenta imágenes que distan de ser los plasmados siglos atrás, la Edad Media y el Renacimiento. Sus personajes son seres comunes y corrientes de nuestro pueblo, con vestimenta de la actualidad. De actualidad es también la problemática que presenta: la violencia social –no la violencia política- entre extraños conciliábulos alrededor del mesías y personajes de maras. No falta el autorretrato del autor. Jesús, la figura central, tiene sobre su testa una paloma –la del Espíritu Santo- y un corazón sangrantes rodeado de espinas. En el mantel hay una serie de ojos, significando que todo esto sucede a vista y paciencia de todo el mundo.

La interpretación de César Menéndez es más sobria. Presenta seres sombríos, rapados al estilo de las maras, luciendo camisetas. Sus rostros son anónimos, sin rasgos específicos, a excepción del de Jesús y el de Judas, que lo traicionó. La escena se desarrolla entre contrastes de colores oscuros y cálidos.

Mauricio Mejía nos presenta la escena a través del dibujo, fundamentalmente, Únicamente poseen pigmentación cálida y fría Jesús, un par de aves que revolotean en la escena y un costado del cayuco en que navega un pescador. Los personajes son de índole popular entre los cuales figura una mujer. Su estilo es el del realismo mágico. Los platos flotan sobre la mesa a excepción del cáliz de Jesús, y el saquito de las 30 monedas por las cuales Judas vendió a Jesús. Sobre la cabeza de Jesús un campesino navega en un cayuco que a un lado posee los colores del emblema patrio, imagen simbólica; a los lados, se hace referencia a escenas bíblicas de nuevo testamente: el lavatorio de los pies de los discípulos y la negación de Jesús, por parte de Pedro. Sobre estas imágenes figura una serie de cortinas que dan la impresión de ser un telón recogido.

Mayra Barraza interpreta La Última Cena con figuras de Marcel Duchamp (1887-1968), artista dadaísta incorporado posteriormente al surrealismo. Dos mujeres figuran en la escena. La imagen centra  corresponde a la Gioconda que pintara Leonardo da Vinci entre 1503 y 1517. Al fondo, obras significativas de Duchamp: Desnudo bajando una escalera (1912), inspirada en una fotografía que “grafica” el movimiento humano, la otra, es la rueda de Bicicleta (1913) con la cual Duchamp incorpora objetos de fabricación industrial y anónima, al mundo del arte, descontextualizándolos. Mas allá, grafitis sígnicos de las maras salvadoreñas. Al lado derecho del centro, empleando la Ley de la Compensación de Masas, la Eucaristía levita sobre un Cáliz. Los personajes están sentados alrededor de una mesa donde figura un tablero de ajedrez, jugo preferido de Duchamp.

Juan Carlos Lazo Tablas presenta su pintura al estilo del Pop Art, con personajes de historietas cómicas y deidades prehispánicas. Un mundo alucinante y surreal es el que presenta Juan Carlos Lazo Tablas en esta Última Cena de rico colorido. Jesús, en el centro del lienzo deja ver su corazón enredado en un arbusto sin hojas que brota de un cáliz verde. Se me figura una especie de “Bosco” moderno, con sus seres transfigurados, entre monstruos y seres humanos en una atmósfera fantástica y extraña.

Hernán Reyes desarrolla la pintura a partir de una Última Cena que realizara Rodolfo Reyes Cerrato, su padre, La Última Cena está rodeada de trazos texturales y gestuales, dinámicos y espontáneas que imprimen dinamismo a su pintura. En la parte baja, dos seres contemporáneos diminutos sostienen un diálogo en un ambiente solitario.

Salvador de La Mancha presenta una Última Cena en la cual la figura central es Monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado por un francotirador proporcionado por Mario Molina, hijo del ex presidente Arturo Armando Molina. Roberto d´Abbuisson, fundador del Partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Monseñor, beatificado por el Vaticano, muestra su corazón sangrante. A su alrededor, de La Mancha a incorporado a doce personajes de la cultura salvadoreña que han influido en su formación como artista.

 

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