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domingo , 22 octubre 2017
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¿La seguridad? Si hay: la del Triunfo final y total del FMLN

Carlos Girón S.

Se busca la seguridad”; “No hay inversiones porque no hay seguridad”; “No hay paz porque no hay seguridad”…  es la queja plañidera de gente que parece ciega: no quiere ver la seguridad que tiene el pueblo mayoritario, no rx patient honesto y patriota, tiene de su propio triunfo, abrumador y total en alas del FMLN, el próximo 9 de marzo en las elecciones presidenciales.

Aquélla gente se arropa con el manto de la inseguridad, enarbolándola y achacándosela al Gobierno, pretendiendo aterrorizar al pueblo para que no apoye más al Gobierno y al partido de los grandes e innumerables logros a favor de las grandes mayorías en estos primeros cinco años.

Sobre la inseguridad, una de las muchas ridículas y torpes ideas que se le ha ocurrido al  pretendiente opositor a gobernarnos, es colocar miles de cámaras fotográficas y de televisión en “lugares estratégicos” del territorio, para controlar y combatir la criminalidad y “garantizar así” la seguridad de los casi 6 millones de habitantes de nuestro país.

Se supone que la idea es que las cámaras detecten justo  el momento en que alguien, o cualquier grupo de individuos, se disponen o están pensando asaltar o matar a un cristiano, o secuestrarlo. Sus entendederas no les dan para saber lo difícil, imposible, que es poder adivinar los sentimientos y pensamientos de los individuos que no andan en paz consigo mismos, con el mundo ni con Dios, que más bien andan inclinados a cometer toda suerte de fechorías, sin importarles que vaya en juego su propia vida, menos la de los demás…

Otra de las ocurrencias del candidato es equipar y armar en mejor forma a los miembros de la PNC, y si fuera necesario, echar mano del ejército, como lo propuso en un momento, además de ofrecer una  medida radical y expeditiva para acabar de una vez por todas con la delincuencia: “exterminar” a las pandillas…

Raro que no se le ocurriera al susodicho presidenciable proponer o prometer dotar de pistolas y rifles a todos los habitantes adultos para su propia defensa, y de ese modo garantizarles su propia seguridad. O bien, asignarle un gendarme a cada persona adulta, que la cuide día y noche, como los PPI. En fin, hay miles de esas ocurrencias y sólo de ese modo, y sólo así, pensaría el flamante candidato, se frenaría el crimen en sus mil formas que abaten a los salvadoreños.

Ya en serio, es hora de decir que la inseguridad y la criminalidad que aflige a nuestro país, no es exclusividad nuestra; muchos otros países en las diferentes latitudes, incluyendo a los “del primer mundo” y súper-civilizados padecen igualmente ese flagelo. Allí se producen atentados y masacres de niños y jóvenes en universidades y colegios y escuelas; pero nadie le achaca tontamente tales hechos a los gobernantes, como ocurre acá en nuestro El Salvador.

Esas gentes deberían saber que la violencia y la criminalidad, tienen causas y raíces afincadas en el tuétano de la conducta humana, y se manifiestan como una hidra de muchas cabezas, por lo que legítimamente puede afirmarse que la seguridad de cada quien depende de sí mismo.

En psicología, el conductismo es la ciencia del comportamiento, entendido éste como la interacción históricamente construida entre el individuo y su ambiente físico, biológico y social.

Interacción o enlace con el medio ambiente. Para empezar a explicar y entender el clima en el que se desenvuelve una sociedad como la nuestra, hay  que ver que es, mayoritariamente, de un crudo materialismo  y hedonismo, creado, fomentado y avivado artificialmente: la gente se deja arrastrar a la complacencia indulgente de toda clase de aberraciones sensuales, de instintos primarios.

Ese medio ambiente materialista se sobrepone, aplasta toda inquietud, todo despertar o anhelo de alimento e inspiración espiritual de amplios segmentos de la población. La ingente labor evangelizadora de las iglesias en general es eclipsada y sobrepasada por el oleaje de los males engendrados por ese materialismo, fomentado con toda la fuerza  por los poderosos pontífices y constructores del sofisticado esquema consumista, con su parafernalia publicitaria a todos los niveles, de modo que entre  por los cinco sentidos –y también sutilmente con la publicidad subliminal–al incauto público sediento de todos los gustos y todas las novedades, sin percatarse cómo sutilmente sus bolsillos y tarjetas de crédito son vaciadas.

En el aspecto biológico entra el factor hereditario: padres ignorantes, pendencieros, viciosos, alcohólicos, drogadictos, homosexuales y lesbianas, cuyo entretenimiento principal es dedicarse a engendrar y parir niños. Preguntémonos, ¿qué clase de hijos pueden traer al mundo? ¿Qué esperanzas hay de que puedan llegar a ser ciudadanos útiles a la sociedad y al país?; ¿no son estos seres los que vienen a engrosar las filas de los delincuentes de toda especie?

La familia es la primera escuela para los niños; pero si aquí no se tienen ni practican valores espirituales, morales, éticos, cívicos, será muy difícil que podamos contar con un país y una población que disfrute de paz, de seguridad en el  auténtico sentido de la palabra; de trabajo constructivo, de progreso y prosperidad, y objeto del aprecio y admiración de las demás naciones del orbe.

No; no anda por allí la solución de ese mal.

Para alcanzar una antesala siquiera de paraíso terrenal, aquí y en el resto del mundo, se necesita todo un esquema de ingeniería o reingeniería social, en el que participen los seres más altamente calificados en todos los valores: intelectuales, morales y, sobre todo, espirituales. Como decía Francis Bacon: requerimos de una Magna Reforma, en lo educativo, lo social, lo económico y lo político, pero fundamentalmente, otra vez, en lo espiritual. Para ello es preciso, apremiante, urgente, perentorio,  renunciar al materialismo y a sus degradantes costumbres y vicios; renegar de las comodidades, las gratificaciones y excesos que el materialismo rampante sirve en bandeja a los ingenuos, los ignorantes y los débiles de mente y de espíritu.

De esa manera es cómo podemos asegurar la esperanza de erradicar las lacras que mantienen enferma y decadente a nuestra sociedad, como a muchas otras del orbe.

Por ahora, la seguridad es plena del pueblo salvadoreño, mayoritariamente, de su triunfo, avanzando en hombros del FMLN,  con paso firme, hacia la victoria total del domingo 9 de marzo de 2014…

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