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sábado , 21 octubre 2017
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La manipulación mediática

Enrique S. Castro

Enrique S. Castro

Enrique S. Castro

No hace falta observar o analizar la realidad venezolana para penetrar en la falsedad noticiosa o en la manipulación mediática con fines político-electorales. En El Salvador ya se hizo costumbre acudir a esta práctica aberrante en tiempos de elecciones presidenciales, medicine cuando suponen que están en peligro los privilegios de una minoría.

En Venezuela, troche por supuesto, site intervienen otros poderes y países pues se trata de altos intereses económicos, sobre todo, los relacionados con la extracción del petróleo, la producción y comercialización de sus derivados, como la gasolina, aceites, entre otros. Tan es así que la cadena de televisión internacional, la CNN, vinculada a organismos de inteligencia norteamericanos, así como a poderosos consorcios, se inmiscuye directamente manipulando y distorsionando las noticias, como el incluir falsas imágenes o atacar al gobierno y sus funcionarios y dar mayor cobertura a las acciones desestabilizadoras de la oposición.

En nuestro país los “grandes” medios informativos atacan frontalmente al gobierno y al partido mayoritario de izquierda, con el propósito de minar su credibilidad y hacerlos aparecer ante la opinión pública como lobos vestidos con piel de oveja amenazando la democracia y las libertades públicas.

Se produce la falsa noticiosa por omisión, esto es cuando el periodista omite un hecho. Aquí ocurre mucho, sobre todo cuando se trata de ocultar o minimizar una multitudinaria concentración de personas apoyando a un candidato presidencial de la izquierda. Lo mismo el ocultar o no dar cobertura informativa al resultado de las encuestas de prestigiosos centros de estudio que favorecen a la fórmula presidencial del FMLN. Por el contrario, manipulan los datos de sus propias investigaciones y las publican dando ventaja al candidato de Arena.

Se resalta la convocatoria y la imagen del candidato de la derecha. Se informa hasta la saciedad de que el candidato a la vice presidencia del FMLN perdió la votación en su ciudad; pero no se menciona el hecho de que el partido opositor no obtuvo mayoría de votos en Izalco, donde tradicionalmente inauguran sus campañas electorales.

Es un problema delicado porque los responsables del medio, director y editor, consideran no estar faltando a la ética, al deber de informar y al honor periodístico, sino estar cumpliendo con la verdad al servir a determinada causa. El silencio o la omisión son perjudiciales para la misma credibilidad de la prensa.

El ocultar o silenciar hechos es tan reprensible como la falsa noticia. Los dueños de los “grandes” medios de difusión aglutinados en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), se defienden de las críticas sobre esta forma de hacer periodismo, alegando el derecho a la libertad de expresión garantizado por leyes nacionales y organismos internacionales.

Es tan fuerte y “persuasivo” el poder de la prensa, que una y otra vez han obligado a distintos gobiernos (con excepción de Argentina y Ecuador, en América Latina) a echar marcha atrás en legislaciones que procuran obligar o persuadir a los medios y a los periodistas a decir toda la verdad.

La falsedad informativa también es notoria y permanente, sobre todo con las noticias tendenciosas, amarillistas y las conocidas como “notas rojas”. Ustedes lo pueden apreciar en ese sensacionalismo diario del número de homicidios, extrañamente disparados en tiempos de campaña electoral.

La información tendenciosa consiste en la falta por aproximación, es decir, se cita la noticia más o menos con exactitud, pero en el contexto se acusa y se responsabiliza al gobierno y a las autoridades de justicia de “no hacer nada” para proteger a las comunidades y a los transportistas de las amenazas de los pandilleros. La “gran prensa” presenta las noticias con espíritu prejuiciado, alterando la verdad. En concreto, la información tendenciosa no consiste en silenciar algo, es simplemente una deformación de la verdad, la cual la comprobamos periódicamente bajo tres formas:

a. Por un titular tendencioso. “Gobierno aumenta el precio de la energía”, titula El Diario de Hoy. Da por cierto un razonamiento de un diputado de Arena, además de accionista de una empresa distribuidora de energía eléctrica, en concreto el Sr. Edwin Zamora

b. Asociación de dos hechos. En el cuerpo de la información o artículo, la presentación de los hechos es también tendenciosa: se cita al presidente de Bolivia declarando que “El triunfo del FMLN representa una rebelión contra Estados Unidos”. A renglón seguido se menciona al candidato Sánchez Cerén, “luchando por incrementar las relaciones con Estados Unidos”.

c. Resúmenes de debates. Al hacer el resumen de la intervención de alguien, en un parlamento o en una entrevista, se puede ser tendencioso, si se aísla una frase del resto del contexto. Lo hizo El Diario de Hoy en la presentación de Sánchez Cerén en el foro promovido por ASDER.

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