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lunes , 25 septiembre 2017
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LA LECTURA ES UNA UNIVERSIDAD  DEL PROGRESO

LA LECTURA ES UNA UNIVERSIDAD DEL PROGRESO

José Antonio Velis Tobar

Licenciado en Letras

El presente tópico no busca entrar en contradicción frente al vasto campo de la tecnología y objetivo de este mensaje es dar a conocer la importancia que merece LA LECTURA. En efecto, diversidad de opiniones se han vertido  sobre el tema: “La lectura y los libros”. El libro es una voz viviente. Es una inteligencia que nos habla y escuchamos. El amor a los libros es amor a la sabiduría dijo Syro. Balzac dice: “Un libro hermoso, es una victoria ganada, en todos los campos de batalla del pensamiento humano”. Bulwer Litton dice: “El pasado no ha muerto, mientras los libros vivan… Las leyes mueren, los libros no mueren nunca” Carlyle: “La verdadera universidad de hoy es una colección de libros”… “El libro gobierna a los hombres y es el maestro del porvenir”, dijo Poincaré. Asimismo Baltasar Gracián dice: “Solo vive el que sabe”. Isaac Newton, expresó sobre las sagradas escrituras como la más sublime filosofía.

Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió y el alma de quienes lo leyeron, vivieron y soñaron con él.  Así se expresa Carlos Ruiz Zafón, escritor español. Michelle Bachelet, actualmente Presidenta de Chile, se expresa: “La literatura es también, una conversación entre el autor y sus lectores, entre los propios escritores, entre los pueblos. Así dijo, cuando entrego, el Premio Iberoamericano Manuel Rojas, a Horacio Castellanos Moya escritor nuestro, que es honor para El Salvador.-2014.  El organizador de Libro Libre El Salvador, Noé Samael Rivera, catedrático, siguiendo la temática,  opina: Todos podemos disfrutar de la lectura y cuando se disfrutan los libros encontramos historias que nos hacen ser mejores personas, personas que pueden contribuir a crear una mejor sociedad. Es un gozo  inefable poseer una colección de libros sobre arte, literatura, ética, religión, ciencias, filosofía y otros saberes, los cuales esperan ávidos de lectura siempre esperando. Asimismo, la lectura es un arma poderosa de educación, formación profesional, de entretenimiento y fuente del saber, un acto de conocimiento. Alberto Masferrer, autor importante  de nuestra literatura nacional,  en su libro LEER Y ESCRIBIR, nos relata de modo amplio lo siguiente: “Un solo libro, una simple novela de Tolstoi, una fantasía de Julio Verne, un romance histórico de Dumas, encierran tesoros de pensamientos y de goces. La sola lectura de LOS TRES MOSQUETEROS  de Dumas, que he leído diez o quince veces, significa en mi vida haber triunfado del fastidio y de la tristeza en muchas horas negras, en las cuales, sin esa grata compañía, me habría entregado quizá al traidor consuelo del vino.”

En una aldea de ultra lempa, continúa Masferrer, – conocí a un hombre ya viejo, trabajador honrado, con numerosa familia, a quien su pobreza no le permitía diversiones costosas. Sabía leer, muy despacio, pues aprendió apenas los rudimentos de la lectura, y tenía por toda biblioteca EL CONDE DE MONTECRISTO, en tres grandes volúmenes con láminas y era su mina. Todas sus horas libres leía su novela, que, naturalmente, cada vez comprendía y saboreaba más, y de solo ese libro aquel aldeano había sacado sobre la sociedad y la vida una infinidad de ideas, de observaciones y de juicios, que hacían su conversación tan grata como la de un hombre educado. Este no es un caso singular. Son innumerables los hombres que no han leído sino uno o dos libros, desde los profetas hebreos que solo se instruían en LA BIBLIA, hasta el campesino ruso Bondaref, que aprendió a escribir a los sesenta años, no leyó nunca sino  el  Antiguo Testamento,  y nos dejó un libro suyo, EL TRABAJO, que es una de las obras más grandes de los tiempos modernos…

La lectura es una actividad cognoscitiva de todas las edades, sin embargo,  de manera cuidadosa se debería educar a la niñez en este campo, en tal sentido existen obras de literatura infantil que no pierden actualidad. Pues en este universo bibliográfico tenemos MARAVILLOSOS escritores como: Charles Perrault, Lewis Carol, Hans Christian  Anderson, Hnos. Grimm, etc. creadores de  los famosos cuentos Caperucita Roja, Cenicienta, Blanca Nieves, Hansel y Gretel, El Pulgarcito, El sastrecillo valiente, Las siete cabritas y el lobo, El patito feo, El soldadito de plomo y otros. Asimismo existen Fábulas en relación a la mentalidad infantil como las de  Esopo, Iriarte, Samaniego y  Lafontaine etc. que tienen una moraleja desde una enseñanza moral de su temática. Un fabulista nuestro es león Siguenza.

Además de encontrar  obras infantiles,  ilustradas con multicolores láminas, historias  llevadas al cine con visión de fantasías, teatro, televisión y al mundo cibernético. De manera especial, expongo el ejemplo actual en la dramaturgia salvadoreña del elenco de Teatro Hamlet está presentando la obra “El Gato con Botas”, basada en uno de los cuentos de Charles Perrault, bajo la dirección de Nelson Portillo y José Antonio Ramírez.- 2014-,  es recomendable que la disfruten los niños y los adultos para recordar ese grado de imaginación infantil.

Otros sectores primordiales, son los adolescentes, quienes necesitan educación en la lectura, pues existe una variedad de literatura juvenil con interesantes ilustraciones y temas de orientación moral que las podemos encontrar en autores como: José Ingenieros, Enrique Rodo, Edmundo de Amicis, Julio Verne, Juan Ramón Jiménez, Ana Frank,  Antoine de Saint Exupery, Rudyard Kipling, Robert Louis Stevenson, Rigoberto Rodríguez Entenza-Cubano, y más, quienes se caracterizan por sus novelas juveniles. En cuanta referencia, no quiero omitir un libro ameno y de valores morales de interés juvenil: HACE FALTA UN MUCHACHO del autor Arturo Cuyas Armengol, sería ideal que lo buscaran y leyeran los jóvenes.

En efecto, debemos seleccionar positivas lecturas,  formativas en todo sentido. Con relación a la literatura, tenemos un mundo extenso de autores nacionales y universales, que nos pueden enriquecer nuestro acervo cultural,  ofrecen una variedad de lecturas: unas que nos instruyen y educan. Otras que nos inspiran, confortan y alientan. También hay lecturas que nos deleitan y distraen. Lo esencial, es que nos incentivemos hacia lecturas específicas.

Por otra parte, apreciable lector, John Ruskin, nos aconseja, sin menospreciar los libros modernos, a que leamos obras que hayan resistido la  prueba del tiempo, y las llama el mencionado autor   “Obras de todo tiempo”, y menciona a Homero, Plutarco, Platón, Virgilio, Dante, Shakespeare,  Cervantes y muchos genios más.  Agrego a escritores sacros, místicos y evangelistas como: Marcos, Juan, Mateo, Lucas, Pablo, Agustín de Hipona, Crisóstomo de Antioquia, Fray Luis de León, Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz, Juan de la Cruz, Tomas de Aquino, Antonio de Padua,  Francisco de Asís, Tomas Kempis y más. A quienes remito a que los  leamos.

Luego otros representativos de la literatura universal como: Demóstenes, Píndaro, René Descartes, Moliere, J. Paul Sartre, Arthur Miller, Henry Miller, Rousseau, G. Boccaccio, L. Tolstoi, Walt  Whitman,  W. Scott, Shiller, Heine, Goethe, Henryk  Sienkiewick, A. Camus, Chejov, Tagore, Rilke, J.Verne, Carlos Dickens, Daniel Defoe, Milton, James  Joyce, Bertold Brech, Kafka, Faulkner, Chateaubriaund, Virginia Woolf, Allan Poe, Hemingway, Mark TWAIN, Víctor Hugo, Papini, Boccaccio, Herman Melville, Saramago enseñan. Asimismo, no podemos prescindir a otros de la literatura española  como: Alonso de Ercilla, Lópe de Vega, Miguel Cervantes, Francisco Quevedo, José Zorrilla, Gustavo Adolfo Bécquer, Emilia Pardo Bazán, Juan Valera, Rosalía de Castro, Jacinto Benavente, Pio Baroja,  Miguel Unamuno, Benito Pérez Galdós, Azorín, Rafael Alberti, Federico García Lorca, José Espronceda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez  y muchos más.  También, no podemos dejar de presentar a distinguidos escritores de Hispanoamérica como: Miguel Ángel Asturias, Ernesto Sábato, Ernesto Cardenal, Mariano Azuela, Jorge Icaza, Pablo Neruda, César Vallejo, Nicolás Guillén,  José Martí, José Luis Borges, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Rubén Darío, Gabriel García Márquez, Rómulo Gallegos, Gabriela Mistral,  Alfonso Reyes, Jorge Isaac, Eustasio  Rivera, Salomón de la Selva, Sergio Ramírez, Laura Esquivel, Elena Poniatowska, Carlos Luis Fallas, Isabel Allende. A todos ellos los invito a leerlos.

Desde luego, a pesar de la importancia de los libros y el auge del genero escrito; en la actualidad, saliéndonos un instante del cauce temático, planteo que existe una influencia enorme de la “tecnología” con su relativo espacio de entretenimientos, incluyendo la televisión, el cine, la computadora y otros, que sin menospreciar su proyección positiva y contemporánea, no dejan de absorber el tiempo de muchos estudiantes, ciudadanos y desplazar sus libros, estudios y lecturas, a segundo plano.

Obviamente, la influencia de la tecnología es poderosa, y la podemos constatar a través de un estudio y encuesta razonada que dirigió el educador religioso Lic. José Ángel Renderos, en una institución educativa salesiana, donde impartía enseñanza en la asignatura de Letras, cuyo objetivo, era desarrollar en el alumno una actitud crítica ante los programas televisivos… Por la relación directa con el tema, hago alusión del estudio realizado, porque sus conclusiones, resultaron compatibles con el presente tópico. Por ende, planteó el mentor religioso las siguientes consideraciones, cada alumno anotó, en el marco de una semana: a) El número de horas que ocupa en ver T.V. b) El tipo de programas que mira, c) Una síntesis de sus contenidos. Siendo escueto un cierto número de alumnos, contestó que ocupaban 40 a 50 horas a la semana en ver televisión, aun desvelándose, veían programas de acción, de guerra, policíacas, ficción, de misterio, etc., y los otros no muy adictos a ver T.V., expresaron que se reducían a ver únicamente los noticiarios, programas culturales. Otros, que de vez en cuando veían alguna película que les gustaba.

En la parte de reflexión del estudio, el educador mencionado planteaba las siguientes interrogantes: a) ¿Qué efectos tiene permanecer todo ese tiempo sentado frente la T.V.?, b) ¿Qué actividades se podrían haber hecho durante ese tiempo?, c) ¿De qué le ha servido ver dichos programas?, d) ¿Qué repercusiones para la salud física y mental producen este número de horas FRENTE  TV? Las conclusiones que aportaron los alumnos aficionados a la TV., expresaron que habían descuidado algunas veces sus deberes, sus estudios, etc. Hubo otras expresiones como: que se habían sentido desvelados o cansados; otros somnolientos y molestos sus ojos al día siguiente, etc. No obstante, con una actitud de cambio por los análisis, unos de manera admirable expresaron que se contentarían  en disciplinar su tiempo viendo TV., y atender adecuadamente sus estudios, deporte o dedicarse a la lectura de buenos libros o de editoriales de periódicos.

En síntesis, los mismos alumnos se propusieron con firmeza, que es más prioritario leer, ser útiles, que perder demasiado tiempo frente a la TV. Por otro lado, en lo particular, agrego el sofisticado juego de las maquinitas, Nintendo, que no dejan ningún provecho. Además, la computadora, celulares y otros, que dan hábitos  contraproducentes a la salud, moral, etc., están absorbiendo demasiado su tiempo. ¿Acaso, este fenómeno está perjudicando a la reflexión, lecturas, diálogos familiares y actividades provechosas?…Es lógico que debemos ocupar los recursos tecnológicos en su función de utilidades éticas y educativas.

Por otra parte, volviendo al tema, apreciable lector, no quiero omitir por ningún motivo a nuestros ciertos autores nacionales más  como:  Manlio Argueta, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, José Roberto Cea, Matilde E. López, David Escobar Galindo, Roque Dalton García, Alberto Masferrer, Francisco Gavidia, Arturo Ambrogi, Salvador Salazar Arrué, Cristóbal Humberto Ibarra, Claudia Lars, Pedro Geoffrey Rivas, Napoleón Rodríguez Ruiz, Pepe Rodríguez Ruiz, Ítalo López Vallecillos, Jacinta Escudos, Alberto Rivas Bonilla, Herrera Velado. Otros autores del pasado destacándose en la literatura salvadoreña tenemos a: J. María Peralta Lagos, León Sigüenza, Juan Ramón Uriarte, Oswaldo Escobar Velado, Rafael Góchez Sosa, Julio Enrique Ávila, Ricardo Castrorrivas, Lil Milagro Ramírez, Alfonso Quijada Urías, Alfonso Hernández. Muy halagadora la obra de investigación, a partir de su visión poética de  Alfonso Velis Tobar,  Paul Fortis,  Jorgelina Cerritos, Rafael Mendoza, Julio Iraheta Santos, Ovidio Villafuerte, Menéndez Leal, Rutilio Quezada, Jorge Vargas Méndez, Horacio Castellanos Moya,  Miguel Huezo  Mixco, Claribel  Alegría,  Luis Melgar Brizuela, Mauricio Vallejo Padre,  Joaquín  Meza, José María Cuellar,  Hugo Lindo, Miguel Ángel Espino. Luego, finalizando el enunciado bibliográfico sin ningún orden literario, tenemos a: Yolanda C. Martínez, Mauricio Vallejo Márquez, Susana Reyes, Hildebrando Juarez, Salvador Juárez,  M. Ángel Chinchilla,  Roberto Armijo, Eduardo Sancho, Roberto Monterrosa, Ricardo Lindo, Rigoberto Góngora, Mercedes Duran, Rafael Menjivar Ochoa, Víctor Hugo Mata Tobar y por los que se escapan a mi memoria.

Estos autores en general y con sus obras como afirma la Dra. Matilde Elena López en su libro: “Interpretación Social del Arte”,  “el arte y la literatura” siguen un paralelo al proceso social y expresan los profundos cambios que se operan en la sociedad. Por otra parte ellos  dejan obras que sirven de guía a la humanidad. Así como en las carreras de antorchas que se celebraban en la antigua Grecia, y se imitan hoy, los corredores las pasaban de mano en mano, cuidando que no se apagasen, han mantenido siempre viva la llama de la sabiduría por generaciones. Por consiguiente, debemos indagarnos de sus obras peculiares para enriquecer nuestra cultura y visión personal.

Para concluir, en el meollo del mensaje, aludo a un módulo titulado: “Como leer para aprender”, que editó la Dirección de Comunicación y Tecnología Educativa del Ministerio de Educación, del cual extraje las siguientes enseñanzas: a) Disponer de un sitio adecuado para leer y estudiar. b) Evitar interferencias externas TV., radio. c) Disponer de una iluminación adecuada. d) Buscar una posición correcta para leer. e) Trazar un plan de lectura que persiga objetivos realistas. f) Adoptar una actitud mental activa. g) Mantener una actitud crítica ante la lectura. h) Evitar distractores internos del ente, tales como soñar despierto y pensar en problemas ajenos a la lectura.

Por otra parte, no olvidemos cultivar nuestras facultades superiores, por lo tanto si cultivo la lectura, de la misma manera incentivo la memoria, el entendimiento, discernimiento, inteligencia, creatividad, imaginación etc. Asimismo sin estar estudiando en una institución académica y tomo la alternativa de una  formación autodidacta,  haré de la lectura una metodología disciplinada de formación cultural. Porque  toda ciencia está en los libros y la vida, y el que sabe leer y observar, posee el secreto de la sabiduría.” /JAVT/2014.

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